La Policía de Nicaragua es el nuevo verdugo de Jesús: persigue procesiones, expulsa a sacerdotes, espía misas y encierra a los santos
La Policía se ha volcado en Semana Santa a reprimir a la Iglesia. La persecución a Jesús en Nidirí y la expulsión de sacerdote panameño son muestra de la tiranía.


- abril 05, 2023
- 01:08 AM
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Con sus rostros cubiertos con pasamontañas los cirineos corren junto a "Jesús". Ninguno detiene su marcha para ayudarle con el peso de la cruz, como lo hizo Simón de Cirene rumbo al Gólgota donde sería crucificado. No los persiguen romanos ni judios, porque la escena no tiene nada que ver con el relato bíblico. Todos intentan escapar de la Policía Orteguista de Nicaragua que persigue a la iglesia Católica.
La Semana Santa que se vive en Nicaragua no da margen a ningún tipo de expresión religiosa. La persecución policial a la procesión de los cirineos en una calle del municipio de Nindiri, en el departamento de Masaya, quedó registrada en un video que prueba cómo la Policía se ha volcado a los templos para reprimir cualquier tipo de expresión de religiosidad en las calles, una medida orientada desde inicios de febrero.
“Mi surrealista Nicaragua ha llegado a estos extremos. Quisieron hacer procesión en la calle y la Policía los persiguió”, deploró la escritora Gioconda Belli al compartir el video que se hizo viral en redes sociales.
A la prohibición de los procesiones se suma la expulsión del sacerdote claretiano Donanciano Alarcón y las denuncias de detención de jóvenes que han desafiado las órdenes del régimen que, desde abril del 2018, ha ido escalando el nivel de las agresiones contra la Iglesia Católica, bajo la acusación de formar parte de un supuesto intento fallido de golpe de Estado y de planes para desestabilizar el país, sin mostrar pruebas.
“Se confirma una y otra vez que en Nicaragua existe un régimen autoritario y tiránico que opera al margen de la ley y violentando las libertades fundamentales, en este caso la libertad religiosa. La Iglesia Católica es la mayor víctima del momento”, dice a DESPACHO 505 el exembajador de Costa Rica y analista internacional, Óscar Álvarez.
En su análisis sobre el ambiente de terror que impera en Nicaragua y que tiene como objetivo a la Iglesia, el exdiplomático encuentra que la dictadura esconde el temor que le tiene al pueblo católico, que es mayoría en el país. Por otro lado, plantea que la intensificación de la represión policial es un intento por aparentar a la ciudadanía que tiene la fuerza y "es un método para disuadir a otros sacerdotes que pudieran utilizar los espacios propios de la Semana Santa para criticar al régimen".

DOS PARROQUIAS SIN SACERDOTES
Con la expulsión del sacerdote Alarcón, de origen panameño, dos iglesias de Madriz se quedaron sin pastor en menos de una semana: la parroquia María Auxiliadora del municipio de San José de Cusmapa que estaba a cargo de Alarcón y el templo María Reina de Palacagüina, a cuyo párroco, el cura Néstor Mendoza, originario del Uruguay, el régimen le negó el ingreso al país el 31 de marzo.
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Las dos parroquias afectadas pertenecen a la Diócesis de Estelí que administraba monseñor Rolando Álvarez, el también obispo de la Diócesis de Matagalpa convertido en preso político por la dictadura. Un caso que se ha convertido en un “un asunto de relevancia internacional del que habla el mismo papa Francisco”, apunta el analista.
Monseñor Álvarez fue condenado a 26 años y cuatro meses de prisión por delitos considerados traición a la patria. Permanecía bajo arresto domiciliar desde agosto de 2022 y el pasado 10 de febrero, un día después de rechazar el destierro a Estados Unidos junto a otros 222 presos políticos, fue sentenciado sin ser llevado a juicio ni tener derecho a la defensa.
Durante el tiempo que lleva en cautiverio, la dictadura ha mantenido al religioso bajo una estricta política de aislamiento que solo ha roto en tres ocasiones. La más reciente fue el 25 de marzo, tras 43 días de confinamiento en el Penitenciario Nacional La Modelo, el penal de máxima seguridad de Nicaragua donde los presos políticos son recluidos en celdas de tortura.
En el contexto de Semana Santa, los creyentes ofrecen ruegos por la libertad del jerarca. Uno de ellos es el expreso político Félix Maradiaga quien llamó a participar en una campaña mundial de oración por la liberación de todos los reos políticos en Nicaragua y para que el mundo conozca “la persecución que sufre la Iglesia Católica en Nicaragua”.
“La campaña de oración es acompañada de una serie de acciones concretas de incidencia diplomática para aumentar la presión internacional en pro de la liberación de nuestro obispo”, explicó Maradiaga.
El opositor que fue encarcelado por manifestar sus aspiraciones a la Presidencia en las elecciones de 2021, también se refirió a la expulsión del sacerdote Alarcón calificándola como “muestra de saña y de odio", que calificó de “diabólica”.
“La realidad es que todos los misioneros extranjeros que se encuentran dentro de Nicaragua están pasando una situación muy difícil, por lo que no se descartan más expulsiones arbitrarias de parte del régimen”, advierte Maradiaga.
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Para el líder opisitor la situación que atraviesa la Iglesia en Nicaragua es “preocupante”, la de mayor gravedad en todo América Latina y entre las más complejas del mundo.
“Cuando se hace una revisión cuidadosa de la situación de la Iglesia Católica alrededor del mundo, confirmamos con alarma que Nicaragua se ha convertido en uno de los países más hostiles para el clero católico”, señala Maradiaga.
ATAQUES A LA IGLESIA CATÓLICA SIN FRENO
La investigadora Martha Molina opina que las últimas acciones del régimen demuestran que no tienen intención de frenar los ataques y que “pretende callar por completo la voz profética de sacerdotes y obispos”.
“A los regímenes autoritarios como el de Nicaragua les incomoda que les estén diciendo la verdad, ellos quieren que los sacerdotes sean como los líderes evangélicos que se encuentran constantemente bendiciendo los asesinatos, desapariciones, torturas encarcelamientos y delitos en general que comete la dictadura”, expone Molina.
La investigadora que esta por finalizar la tercera entrega de Nicaragua: ¿Una iglesia perseguida?, es del criterio que la persecución contra los jóvenes en Nindirí es una ilegalidad, pero además muestra la maldad y el odio del régimen hacia la religiosidad del pueblo nicaragüense.
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Ortega le teme a las aglomeraciones del pueblo porque le recuerdan las protestas cívicas de abril del 2018, cuando los ciudadanos salieron a reclamar por unas reformas a la seguridad social, señala.
“Él creé que si nuevamente la gente está en la calle, protestaran y la dictadura no tendrá dominio porque no existe en el país la capacidad policial para controlar a tantas personas sin recurrir a la violencia a como lo hizo anteriormente”, argumenta Molina, quien es del criterio que a las procesiones la gente va a rezar y a vivir la fe.
“El señor Ortega y su consorte tienen odio hacia la fe del pueblo católico y es una venganza por todo lo que ha significado la Iglesia católica en este proceso de reclamar el respeto a los derechos humanos a la luz del evangelio, ha sido la única institución religiosa que dio la cara por todo el pueblo”, comparte Molina,