Emmanuel Colombié: “Tienen que liberar inmediatamente a los periodistas Lucía Pineda Ubau y Miguel Mora”
El director de Reporteros Sin Frontera para América Latina insta a las Naciones Unidas a procurar un discurso más fuerte sobre la libertad de prensa en Nicaragua.
Lasconfiscaciones de 100% Noticias yConfidencial, la detención de los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau,y el bloqueo aduanero a El Nuevo Diario y La Prensa han hecho más dramática lasituación del periodismo en Nicaragua. “La continua detención y acusación sinfundamentos contra Miguel y Lucía es la señal más clara de este brutaldeterioro de las condiciones de trabajo para la prensa de Nicaragua”, dice aDespacho 505, Emmanuel Colombié, director de Reporteros Sin Frontera paraAmérica Latina.
ReporterosSin Frontera observa en Nicaragua que las autoridades, bajo el régimen deDaniel Ortega, continúan estigmatizando de manera sistemática y constante a losperiodistas independientes. Incluso, este escenario quedó registradó el informeClasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 al indicar que Nicaraguafue el país peor evaluado de la región al retroceder 24 puestos respecto al añopasado, que se encontraba en el número 90.
¿Qué tan cerca está Nicaragua deentrar a la llamada zona negra de países peor calificados en libertad deprensa, en el mundo, considerando que fue la nación que más retroceso mostró enAmérica Latina?
Nicaragua hamostrado el mayor retroceso de América Latina de este año. Podemos decir queNicaragua se sumerge, ha descendido 24 posiciones y ahora se ubica en la posición 114 de laclasificación mundial, sobre un total de 180 países. No está en la zona negra,donde se encuentran los peores países del mundo como por ejemplo Corea delNorte, Cuba, entre otros, pero está aproximándose a la peor zona.
Esto tieneque ver con la deriva autoritaria, todo lo que estamos observando desde laintensificación de la crisis, la represión ejercida por el gobierno de DanielOrtega en contra de la prensa independiente. Esto ha dado un nuevo giro enabril con una agravación de la crisis política, un aumento de las protestas, ylas autoridades siguen estigmatizando de manera sistemática y constante a losperiodistas. Hemos observado periodistas en el exilio, periodistas encarceladospor acusaciones de terrorismo.
Reporteros Sin Frontera ve enNicaragua el mismo patrón que ha seguido Venezuela: se está asfixiando a losmedios impresos con el bloqueo de materia prima, se han confiscado medios, yhay una persecución constante a periodistas.
Hubo unaumento de la represión en 2018 en Nicaragua, pero esa situación no es nueva.Desde que Ortega llegó al poder su estrategia es bastante clara y el gremio esestigmatizado siempre, pero ha aumentado la censura a la prensa independiente,en las regiones rurales. Hay medios de comunicación muy vulnerables, atacados yhay, efectivamente, técnicas de censura estatal que observamos en pocos países.
La comparación viene naturalmente con la de Venezuela. No me gusta hacer comparaciones, pero podemos decir que Nicaragua sigue el paso de Venezuela porque hay un sistema organizado desde el más alto poder para silenciar todo tipo de voz crítica. La diferencia con Venezuela es que hay una atención mediática mayor, con más presencia de periodistas internacionales y una injerencia permanente del Estados Unidos. Hay menos atención mediática en Nicaragua. Todo tipo de censura y represión se materializaron este año.
La Fundación Violeta Barrios deChamorro informó recientemente que ha documentado 1,080 casos de violaciones ala libertad de prensa y que ejercer el periodismo se ha convertido en altoriesgo. ¿Qué pueden hacer los periodistas que aún permanecen en el país para ejercersu trabajo en un clima como este?
No existeuna solución, la solución es altamente compleja. Es difícil tener fuentes deinformación porque todas son perseguidas. Lo que pueden hacer es trabajar enred, crear espacios de solidaridad, espacios de denuncia, seguir solicitandovisibilidad mediática de las agencias y los medios internacionales. Tambiénacudir a organizaciones como la Organización de Estados Americanos (OEA),Naciones Unidad, y otros.
En estos momentos de censura, el gobierno y sus simpatizantes van a aprovechar cualquier tipo de falla en lo que está difundiendo la prensa independiente, por eso es importante seguir trabajando de manera profesional y aún más en este tipo de contexto. Antes de publicar hay que verificar la información para no ser atacados. Vemos una voluntad de resistir, de seguir trabajando fuera del país, como lo hace Despacho 505.

«Queremos que en el más alto nivel de Naciones Unidas (desde el secretario general Antonio Guterres) haya un discurso más fuerte sobre la libertad de prensa en Nicaragua».
En Nicaragua se han identificado ados instituciones como las principales represoras: la Policía que persigue yacosa a periodista y la Aduana que bloquea insumos a los medios, pero hay untercer elemento, que son los simpatizantes y paramilitares leales a Ortega, ¿enlos últimos años ha ocurrido esto en América Latina? ¿Los llamados colectivosen Venezuela han funcionado de esa forma?
Es bastantecomún en los países donde trabajamos, cuando hay un régimen muy fuerte todoslos simpatizantes trabajan como ejército y son como un brazo armado delgobierno sin representar al Estado, pero pueden hacer cosas más violentas. Enel caso de los grupos paramilitares en Nicaragua, lo ilustra bastante bien, nopodemos decir que el gobierno pero sabemos perfectamente que reciben órdenesdel gobierno y pueden hasta matar a periodistas y defensores de derechoshumanos. Es común en países donde no hay una crisis y una represión tan fuertecomo en Nicaragua.
A pesar que Ortega se comprometió aliberar a los presos políticos, Lucía Pineda Ubau y Miguel Mora cumplen 129días encarcelados por la dictadura, ¿cómo ven ustedes la situación que vivenestos dos profesionales?
La continuadetención y acusación sin fundamentos contra Miguel y Lucía es la señal másclara de este brutal deterioro de las condiciones de trabajo para la prensa deNicaragua. Esto demuestra los extremos a los que es capaz de llegar Ortega paracallar el periodismo crítico. Y nuestro mensaje es bastante simple: tienen queliberar inmediatamente a los periodistas, deben regresar a sus hogares, debecesar la criminalización del periodismo. Lo más grave de esta historia son las condiciones en las que son detenidos.
Lucía y Miguel están en cárceles queno cumplen con condiciones humanas…
Esto esescandaloso, son tratados como criminales y terroristas. Y no sabemos sobrecuál base jurídica están acusados, es censura, es un caso gravísimo. Nosotroshemos preparado información a la Naciones Unidas sobre este tema. Bajo ningunacircunstancia el periodismo debe ser considerado una actividad terrorista.Ortega debe respetar las garantías internacionales sobre libertad de expresión.Estamos muy preocupados por Miguel y Lucía.
Esta semana cancelaron el juicio quetenían programado, lo que se ha convertido en un acto recurrente que tambiénvulnera sus derechos… ¿hay más casos de estos en América Latina?
Tenemosperiodistas presos en Cuba, Venezuela, hemos tenido casos recientes en Brasil,aunque han sido liberados. Pero hay casos en Turquía donde las cárceles están llenasde periodistas acusados de terroristas, algunos son sentenciados a decenas deaños en prisión. También en China, Rusia y Egipto existe, y son prácticascomunes porque en vez de matar, mandan a encarcelar a los periodistas. En estospaíses la libertad de prensa casi no existe, y estamos en este nivel. Cuandoencarcelás a un periodista acusándolo de terrorista sin que haya prueba es unatécnica se censura. Son modelos que ya existe y que nosotros denunciamos.
¿Nicaragua está a nivel de estospaíses?
No, no es loque dije, pero la detención de periodistas y acusar a periodistas de terrorismopara mandarlos a la cárceles son prácticas que observamos en estos países.Tenemos dos casos en Nicaragua, en Turquía China y Egipto son decenas deperiodistas encarcelados, el patrón es igual, pero el volumen es diferente.
¿Qué más puede hacer la comunidadinternacional para presionar al régimen y que libere a los periodistas?
Seguir denunciado. Queremos que en el más alto nivel de Naciones Unidas (desde el secretario general Antonio Guterres) haya un discurso más fuerte sobre la libertad de prensa en Nicaragua.
«El mayor riesgo es que tengamos más zona silenciadas en todo el país y que absolutamente nadie pueda expresarse, aunque yo no creo que esto vaya a ocurrir. Hay que difundir desde fuera porque los periodistas que permanecen en el país están en condiciones dramáticas».
Te pregunto justamente por eso, sientoque no ha habido una demanda enérgica para que se libere a estos periodistas,principalmente desde la oficina del Secretario General de Naciones Unidas.
Han habido algunosdiscursos públicos sobre la situación, pero es insuficiente y en el caso deNicaragua hay que aumentar la presión y visibilizar. El gobierno de Ortega sepermite expulsar a delegaciones de la OEA, representantes de las NacionesUnidad, es grave y el peligro es que Ortega logre aislar a Nicaragua de losobservatorios internacionales, de la prensa, para que nadie sepa lo que estáocurriendo en Nicaragua.
¿Qué es lo peor que le puede pasar ala prensa independiente?
Yo no creo quepodamos llegar a una situación de silencio total, con internet y mediosdigitales siempre tendremos espacios de denuncia y difundir información, esverdad que los espacios se reducen y el objetivo del gobierno es cerrar estosespacios, pero estamos en un mundo abierto. Lo peor no pienso que vaya aocurrir, pero lo peor es que el gobierno logre silenciar todas las vocesdisidentes, pero será imposible. Hay esperanza y espacios de solidaridad a losque podamos llegar y así tener información para denunciar. El mayor riesgo esque tengamos más zona silenciadas en todo el país y que absolutamente nadiepueda expresarse, aunque yo no creo que esto vaya a ocurrir. Hay que difundirdesde fuera porque los periodistas que permanecen en el país están en condicionesdramáticas.
