Katia Cardenal: “Mi canto en estos momentos puede ser catalogado como peligroso”

“Es muy duro para mí y mis padres vivir dos dictaduras, no hay manera de explicarlo a las nuevas generaciones”, dice a Despacho 505 la cantautora Katia Cardenal, quien a lo largo de diez meses de un exilio no planificado y estaciones en doce países ha elevado su canto para exigir libertad. “No hay cambio social sin música”, sostiene.

Sin planearlo, la cantautora nicaragüense Katia Cardenal seha convertido en una “trovadora errante”. Lleva diez meses en el exilio y estacionesen doce países. “El contenido de mi canto en estos momentos puede sercatalogado como peligroso”, dice a Despacho505 sobre los motivos que la llevaron a decidir no regresar de un viaje.

En esta entrevista concertada en su más reciente parada y que pide no revelar, la fundadora del Dúo Guardabarranco, reflexiona sobre el rol de los artistas en procesos históricos como el que vive Nicaragua desde hace un año. “No hay cambio social sin música”, sostiene la cantautora que desde hace 40 años es un referente de defensa del medioambiente, los grupos vulnerables, la violencia y el amor.

Desde el exilio, confiesa Katia, “he llorado con las madres de los asesinados en la soledad de mi habitación y he sufrido interminables noches de desvelo como cientos de miles de compatriotas… he sentido rabia e impotencia, pero también orgullo y esperanza.

¿Qué te llevó a salir del país?

La verdad no lo planeé, estando afuera decidí no regresar por diferentes razones, entre ellas el no poder trabajar allá y por seguridad, el contenido de mi canto en estos momentos puede ser catalogado como peligroso. La verdad siempre lo ha sido, esa ha sido la intención desde siempre, como el canto de Guardabarranco: su intención es advertir del peligro a los demás y luchar por la libertad. Por otro lado siento que hago más afuera que lo que podría estar haciendo allá. 

En estos meses he estado en doce países y he tenidooportunidad de contar a los oyentes y a distintos medios de comunicación lo queestá sucediendo allá. 

El canto acompaña,  enciende y reconforta, la relación entre público y artista se fortalece en la lucha, no hay cambio social sin música.

¿Cómo valorás el  rol de losartistas en el contexto de la crisis que vive el país?

El artista siempre trata de estar al lado de la gente,intenta comunicar, construir, proponer; sin embargo la audiencia no siempre estáal lado del artista nacional. En estos momentos de zozobra mucha gente ha redescubiertoel sentido de nuestro canto.  El cantoacompaña,  enciende y reconforta, la relación entre público y artista sefortalece en la lucha, no hay cambio social sin música. Sin embargo, algunagente se ha volcado en contra nuestra por no pensar como ellos ya que somosrebeldes por naturaleza y ellos son adoctrinados,  y hay otra gente que nos critica y nos demandacomo que si somos objeto de su pertenencia, gente que probablemente apenasconoce uno o dos temas de un artista, y que nunca ha asistido a un conciertopagando o que jamás han comprado un disco. Se vive de todo un poco, es vivir lodulce y lo amargo. 

¿Cómo has vivido este contexto del país, tras el estallido social?

Mientras estuve allá participé en todas las marchas posibles,como miles de autoconvocados; sembré árboles en las rotondas también.  Como artista canté un par de veces, cuando mefue posible; he llorado con las madres de los asesinados en la soledad de mihabitación y he sufrido interminables noches de desvelo como cientos de milesde compatriotas, he sentido rabia e impotencia pero también orgullo yesperanza. Desde que salí he andado como trovadora errante y he compartido miexperiencia con los que me escuchan, he logrado hacer entrevistas en mediosinternacionales y he tratado de mantener informados a mis seguidores en misredes sociales del acontecer en nuestro país. 

He orado mucho por Nicaragua, he escrito más de 30 poemas, he conocido gente generosa y solidaria que nos han abierto sus hogares a mi hija Nina, que me acompaña con su guitarra y a mi, a donde hemos llegado.

Katia Cardenal junto a sus hijos y colegas nicaragüenses en una manifestación en demanda de justicia y libertad, en Managua, el año pasado.

¿En el planopersonal, cómo ha sido este proceso?

He sufrido el vivir la separación de mis tres hijos varonesque vivían conmigo y que también salieron de Nicaragua conmigo, pero que ahoraviven en Noruega; pero he compartido con mi hija Nina este mismo sentir en cadapresentación que hemos hecho juntas desde que salimos con dos maletas y suguitarra, y hemos crecido juntas en el camino a lo largo de estos meses. 

He simplificado mi vida por completo y mi vocación decantautora se ha fortalecido. 

Por otro lado ha sido duro tener que cerrar nuestras oficinas, la Fundación Dúo Guardabarranco y Moka Discos, posponer el Festival Internacional de Cantautoras y celebrar el Festival Salvador Cardenal in memoriam de manera cibernética.

¿Cómo artistas cómo les ha afectado la crisis sociopolítica?

Prácticamente estuvimos tres meses sin trabajar, desde abrilhasta que salimos. Hemos tenido que encontrar maneras de salir adelante parasobrevivir, muchos de mis colegas están haciendo otras cosas además de lamúsica, yo me siento afortunada de poder seguir haciendo música, igual que comolo he hecho en los últimos 40 años, las semillas que sembramos en tantosrincones hoy nos dan su fruto. 

En abril del año pasado el pueblo se levantó de una manera inusual, fuimos autoconvocados, nuestras conciencias se encendieron por amor, por solidaridad, sin ideologías políticas, solo el deseo de vivir en una Nicaragua libre de una vez.

A vos te ha tocado vivir dos momentos históricos de Nicaragua, larevolución del 79 y el estallido de abril 2018 ¿Qué similitudes hay?

Es muy duro para mí y mis padres vivir dos dictaduras, nohay manera de explicarlo a las nuevas generaciones. La revolución de abril esdiferente a lo que vivimos a finales de los años setenta, porque en vez de armastenemos las redes sociales y eso ha cambiado la manera de pensar, actuar ysentir; es un elemento a favor que facilita hacerla de manera pacífica, a pesarde las vidas perdidas y los encarcelamientos y la represión que superan las delrégimen de Somoza. Me parece que aquella lucha fue mucho más sangrienta, habríaque mencionar que en aquel entonces había una dirigencia, una ideología, enabril del año pasado el pueblo se levantó de una manera inusual, fue algoespontáneo, fuimos autoconvocados, nuestras conciencias se encendieron poramor, por solidaridad, sin ideologías políticas unificadas, solo el deseo devivir en una Nicaragua libre de una vez. 

Ahora, si hablamos del gobierno puedo decirte que elautoritarismo y el hecho de que los sandinistas se crean dueños de Nicaraguapodría resumir esa similitud entre los ochentas y los últimos años, no solodesde abril. Las armas como instrumento de represión e imposición y el discursohueco lleno de promesas falsas aprovechándose de la gente más necesitada y porúltimo  su ineptitud para gobernar a un pueblo multiétnico, multiculturaly con pensamientos políticos y religiosos diversos es un factor común entre los80 y el momento actual.

¿Qué te ha impactadode esta rebelión?

El deseo unánime de hacerla de manera pacífica, el respeto yla tolerancia a los pensamientos diversos. El coraje y la solidaridadcontagiosa para vencer el miedo a manifestarse y expresarse. 

Hay que tratar de entender que solo la revolución personal es la que hará posible el sueño de cambiar a Nicaragua

Hay que tratar de entender que solo la revolución personal es la que hará posible el sueño de cambiar a Nicaragua.

¿Cuál es el mensaje para los nicaragüenses que continúan en el país?

Orar y cantar, mantenernos unidos. Revisar nuestroscorazones y nuestras actitudes, eso hará el gran cambio. Respetar elpensamiento de los demás, ser tolerantes, siempre abogando por la justicia y elcumplimiento del respeto a los derechos humanos.

Seguir en pie de lucha para poder realizar el gran cambio, informarse bien y no creer todo lo que se lee y se escucha; esta es una revolución cibernética también y hay mucho odio y mentiras en las redes, pero mi mensaje principal es que hay que tratar de entender que solo la revolución personal es la que hará posible el sueño de cambiar a Nicaragua.

Katia y su hija Nina Cardenal han recorrido doce países. «Hemos crecido juntas en el camino a lo largo de estos meses», dice la cantautora a Despacho 505.

¿En el plano artístico, en qué estás trabajando?

A finales del año pasado lancé un nuevo álbum, el cual grabéjusto antes de salir, se titula Basta unsuspiro, un disco muy personal y espiritual con canciones que escribí araíz de la muerte de mi hermano y mi padre, lo pueden escuchar en todas lasplataformas digitales, el disco fue una colaboración con el Colegio Teresianocelebrando 40 años de haber pisado un escenario por primera vez, en 1978, conel coro del colegio. El disco está a la venta en el colegio Teresiano, enManagua. 

En esta situación es difícil planear una nueva grabación,así es que intento compartir otras cosas con mi audiencia, hace un par desemanas lancé digitalmente, una grabación de las canciones que compuse, canté yme acompañé con la guitarra grabándolas en mi casa en un casete. Son mis inicioscomo cantautora y se titula Inéditas 1983-1989.

En mayo lanzaré un vídeo de letras de una de mis cancionesinfantiles que se titula Burrito bonito,con ilustraciones de Eleanore Hernández Arévalo, artista nicaragüense.  Este tema forma parte de mi álbum Trampolín. Por otro lado en estosmomentos estoy en pláticas con mi productor noruego y mi antigua casa disqueraen Noruega, Kirkelig kulturverksted, con quien edité siete discos y me gané undisco de oro hace 20 años en aquel país, espero poder hacer un nuevo proyecto conellos ya que en mayo me estableceré allá, después de 10 meses de andar denómada. Pero, por ahora, nada a corto plazo. 

¿Algún proyecto de disco en mente?

Espero en un futuro cercano  poder hacer un nuevo disco con canciones mías y de Salvador que no pudimos grabar antes, quizá incluir algunas canciones de mis hijos también. Pero de cierta manera todo es incierto en estos momentos.

Foto de portada: Alfonso Garay