Carlos Mejía Godoy: “El régimen está compitiendo para ser peor que el somocismo”

El cantautor  nicaragüense cuenta cómo ha vivido el primer año de exilio. “Jamás me imaginé retomar el camino del exilio, sobre todo ya con 76 años”, dice.

Cuando era joven,Carlos Mejía Godoy solía contemplar las luces de los pueblos fronterizos deCosta Rica desde el Archipiélago de Solentiname, en el lago Cocibolca. Ahora,en pleno exilio y con 76 años encima, le tocó ver las luces de los pueblosfronterizos de Nicaragua desde Upala, al norte del país del vecino.  “Fue muy duro estar a pocos pasos de Nicaraguay no poder entrar, no poder ir a comerte un pescado con espinas o un sopa de mariscosal otro lado de ese lago”, lamenta.

Mejía Godoy salió de Nicaragua en agosto de 2018 por recomendaciones de organizaciones defensoras de derechos humanos. Se exilió en Costa Rica y desde ahí ha enviado al dictador Daniel Ortega dos cartas en las que, entre otras cosas, le pide que reflexione y detenga la masacre que ha desatado en contra de los ciudadanis. El célebre artista, que compuso canciones para la Revolución y el Frente Sandinista, participó activamente en las manifestaciones ciudadanas que exigían justicia, democracia y libertad.

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Incluso, haescrito y musicalizados temas para la “revolución de abril”, que inició en2018, por lo que el Frente Sandinista lo ha calificado como un traidor. Porestos días de septiembre ha llegado a España a realizar una gira por varias ciudadespara cantarle a la diáspora. Después de un viaje de cinco horas desde Toledo,ha parado en Murcia, exactamente en un bar-restaurante nicaragüense, donde ha degustadosopa de mondongo y tortillas de maíz. Al finalizar, Mejía, vestido con buzo ycamiseta, y con canas pronunciadas, concede una breve entrevista.

¿Cómo ha vivido este segundo exilio,con otra dictadura?

El exilio hasido una experiencia muy dura. Yo jamás, después del exilio que viví con Somozaque fueron tres años sin poder volver a mi querida Nicaragua, me acostumbro avivir fuera de este país que amo tanto. Jamás me imaginé retomar el camino delexilio, sobre todo ya con 76 años encima. No es fácil abandonar la familia,abandonar esa tierra que amo tanto, a la que le he cantado con toda la fuerzade mi corazón durante 50 años de mi vida artística. Fue muy duro, pero nosotros-digo nosotros porque mi hermano también está en el exilio al igual que milesde nicaragüenses- lo hemos asumido como una pequeña cuota de un inmensosacrificio que tiene que dar un pueblo por su liberación.

¿En su caso, qué ha sido lo mástortuoso, lo más duro?

El exilio esduro estés donde estés, ya sea en Estados Unidos o Europa, a pesar del cariñode la gente. La gente te mima, la gente hace que el exilio sea menos duro,porque por donde vas te ofrecen comidita popular, cariño, todo tipo deatenciones, pero obviamente mientras más lejos de Nicaragua estás, más sesiente.

¿Y ha llorado?

Yo he llorado, no tengo vergüenza de llorar. El llanto no es cuestión de género ni de clases sociales, creo que el hombre debe de llorar cuando el alma necesita expandir esa gama de sentimientos, porque uno no solo llora por dolor, también he llorado por satisfacción cuando he escuchado Nicaragua, nicaragüita con la Orquesta Sinfónica de Costa Rica, interpretada por cuatro tenores costarricenses, he llorado cuando he oído la Nicaragua, nicaragüita desde un edificio de New York. Son cosas que uno aprecia y no las puede sintetizar en un verso o en una canción.

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Carlos MejíaGodoy es un referente musical de la Revolución sandinista. Compuso el himno delFrente Sandinista, La consigna, y es autor de la misa campesina. A raíz de larepresión orteguista, ha inmortalizado otra vez canciones en honor a lo que élllama la “revolución de abril”. En su último disco, titulado Héroes de Abril, lecanta a los estudiantes, a Monimbó y a los obispos de la Conferencia Episcopalde Nicaragua (CEN).

Este año se cumplieron 40 años de laRevolución, ¿usted que participó en este proceso histórico qué siente al verque el país está en otra dictadura?

Yo no compartoque la Revolución sandinista cumplió 40 años porque la revolución se truncó, yofui testigo y parte de ese momento en que la revolución tomó un caminoequivocado, cuando a raíz del triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro vinoesa rapiña como zopilote – y de la que fui parte-  y nos encargamos de echar por la borda todosesos principios y valores.

Era como uncampo de exterminio, y me dio mucha tristeza y dije: Este no es mi FrenteSandinista, esta no es la herencia de Augusto C. Sandino, de Carlos Fonseca, deArlen Siu, de tantos hermanos que derramaron su sangre, ahí la revolución sedetuvo. ¿Que algún día se va a retomar, y como la saga de las películas podemosiniciar un nuevo capítulo? No lo sé, pero estos muchachos que entregaron suvida por la libertad de Nicaragua en plena dictadura Ortega-Murillo son losforjadores de una nueva revolución, yo le llamo la revolución de abril.

Y aunque seaun suceso que no tenga la magnificencia de una Revolución como la sandinista,la mexicana u otras tantas, fue una metamorfosis que Nicaragua vivió y yo fuitestigo de eso, de ese volver a sentir el hálito de la vida, el hálito de lalibertad.

¿Y qué piensa cuando Ortega dice quesu Gobierno es una continuidad de la Revolución?

El papelaguanta todo, ellos pueden decir lo que les dé la gana, y para empezar no soncapaces de aceptar los mínimos, ni los medianos, ni los inmensos errores quehan cometido. No admiten un solo crimen de lesa humanidad, uno solo como lamuerte de Álvaro Conrado, la inmolación de la familia que murió quemada en elbarrio Carlos Marx, la operación limpieza en Monimbó, ellos nunca van a aceptarnada, ellos todo lo asumen como parte de su defensa de un procesorevolucionario en el que  creen.

En su última carta a Ortega le pedíaque detuviera la masacre, y más bien ha desatado más represión… ¿Cómo ve lasituación del país?

Esoscorazones están tan duros que no los penetra nada, ni las oraciones del Papa,ni todo un pueblo, ni las lágrimas de las madres, que forman una inmensacortina de dolor, nada de eso va a penetrar el corazón de esa gente, lo handemostrado en la práctica. Ojalá no haya necesidad de una nueva guerra enNicaragua, ojalá no haya más enfrentamientos, ojalá se detengan los crímenes,la persecución, y el terror.

La historia demuestra  que los dictadores siempre terminan mal…

Todos, no hayun solo tirano en la historia, uno solo, que haya perdurado durante toda lavida, por la ley de la historia la injusticia, el crimen y la impunidad tienenque desaparecer, y esa es la esperanza que tenemos.

¿Qué piensa del Frente Sandinista yqué futuro le ve?

Yo creo queen toda organización queda gente honesta, yo no puedo con el mismo racero ver alos dirigentes, a los llamados cabecillas de esta situación, como el pueblomismo. Tiene que haber muchas personas que, honradamente, creen que esa es unarevolución y la defiende, yo ahí no me meto. Yo no juzgo, yo solo denuncio loque yo veo, de lo que soy testigo.

¿Usted vivió la dictadura somocista,comparte que Ortega se está igualando a Somoza?

No me gustacomparar porque de repente se le quita valor a las otras experiencias, yo diríamás bien que parece una competencia, parece que esta gente está compitiendo para ser peor que elsomocismo, porque no solo comenten los mismos errores sino que losengrandecen, y se hunden en su propia mierda.

¿Y qué responde cuando el régimen lo acusade traidor?

Eso no meinteresa, ni me hace mella, nunca voy a estar a la altura de lo que los demásesperan de mí, es más ni siquiera pretendo estar a la altura de la gente queestá de nuestro lado. No tengo que darle cuenta a nadie, sino a mi conciencia ya mi Dios. Lo que yo hago no lo considero heroico, lo considero como algocotidiano.

¿Cómo valora las negociaciones que sehan dado entre la Alianza Cívica y el régimen?

No estoy altanto, y es un error para un artista que está alejado de Nicaragua y de esehervidero de ideas, lo único que puedo aportar en ese terreno es un llamado ala unidad. Sin la unidad granítica, sin la unidad a fondo, sin fisuras,nosotros no vamos a alcanzar nuestro sueño. Cada vez que un grupo se divide, elenemigo hace una fiesta, por eso hago un llamado a todos los hermanos quedepongamos los personalismos, nadie es dueño de la verdad, solo Dios, y quecada uno aporte. Busquemos un consenso para poder coincidir en valores yprincipios.

¿Por ahora no piensa volver al país?

No.