Ortega muestra temor a una acción militar y exige al “imperialismo” no usar barcos ni helicópteros para la guerra

En un discurso marcado por un evidente cansancio físico, pausas prolongadas y voz cortante, el dictador Daniel Ortega mostró este lunes su temor a una eventual acción militar extranjera durante la ceremonia por el aniversario de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua. A sus 80 años, arremetió contra «el imperialismo» y exigió el cese de operaciones marítimas y aéreas, en lugar de responder al creciente aislamiento diplomático que enfrenta su régimen.

Durante su intervención en cadena nacional, Ortega centró sus palabras en fustigar el uso de embarcaciones y helicópteros con fines militares, calificándolos como herramientas de agresión del «imperialismo» y proyectando una marcada fijación con la defensa del territorio ante un posible escenario de fuerza.

“Todavía no quieren entender los imperialistas de la tierra que ya se tienen que dejar de usar barcos para las guerras, para bombardear, para asesinar. Eso sería lo que traería la paz al mundo”, afirmó Ortega.

La insistencia del dictador en este punto refleja una alusión indirecta al antecedente de Venezuela, donde Estados Unidos posicionó frente a las costas del Caribe el portaaviones USS Gerald R. Ford antes de ejecutar la operación «Resolución Absoluta» el pasado 3 de enero, la cual culminó con la captura de Nicolás Maduro.

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“Aquí no vemos helicópteros asesinando, sino rescatando, ayudando… Tenemos fuerzas terrestres que cuidan a los productores para que no hayan delitos, para que no hayan robos”, matizó.

Silencio sobre el cerco internacional

El temor mostrado por el dictador contrasta con su silencio frente a los temas clave que marcan la agenda política del país. Ortega ignoró por completo la reciente iniciativa presentada en el Senado de Estados Unidos por los senadores Ted Cruz y Tim Kaine para ampliar las sanciones de la ley Nica Act contra su círculo cercano y la cúpula militar.

Tampoco hizo alusión a las condenas internacionales tras el anuncio de la eliminación de las elecciones, ni a la reforma constitucional con la que busca imponer la «presidencia renovable» cada siete años para erradicar a la oposición.

En su intento por justificar la presencia de las Fuerzas Armadas y proyectar una imagen defensiva, Ortega sostuvo que los medios navales y aéreos deben emplearse de forma exclusiva para labores de rescate y auxilio ante desastres naturales.

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“Tenemos que seguir defendiendo el principio de que los barcos, las fuerzas navales deben ser para la vida, para auxiliar a los pueblos cuando hay inundaciones enormes, para salvar a la gente que está en la cerrada en una islita a punto de ahogarse (…)”, continuó.

La reaparición de Ortega deja al descubierto a un dictador a la defensiva que, acorralado por el avance de las presión intrnacional liderada por Estados Unidos —particularmente en la OEA— y el espejo de la caída de Maduro, opta por evadir la realidad política y recurrir al discurso del miedo a una intervención.