Doble femicidio en el Caribe: una salió a trabajar y la mataron; la otra fue atacada dentro de su propia casa
Dos nuevos asesinatos de mujeres registrados en la Costa Caribe agravan la escalada de la violencia machista en el país. Estos casos elevan a siete los femicidios documentados durante julio. En total, la cifra de mujeres asesinadas en Nicaragua en lo que va de 2026 asciende a 21.
La primera víctima fue identificada como Leocadia Díaz Mc. Donald, una mujer miskita de 31 años, cuyo cuerpo fue encontrado la tarde del domingo en la comunidad Flor de Pino, municipio de Kukra Hill, en la Costa Caribe Sur.
Díaz había viajado desde una comunidad del municipio de Waspam, en la Costa Caribe Norte, para trabajar en el cultivo de palma africana. Su cadáver fue hallado dentro de la habitación del campamento donde se alojaban los trabajadores, después de que varias compañeras acudieran a buscarla al notar que no había salido durante todo el día.
Según relataron trabajadores del campamento, la víctima presentaba golpes en la cabeza y tenía un cordón alrededor del cuello. Junto al cuerpo fue encontrado un trozo de madera que, de acuerdo con los reportes preliminares, habría sido utilizado para agredirla.
La segunda víctima fue Maritza Lira Salazar, asesinada la noche del jueves 23 de julio en la comunidad Nueva Unión, municipio de Waspam, en la Costa Caribe Norte. Aunque el crimen ocurrió hace varios días, el caso no había trascendido públicamente debido a la lejanía de la zona y la falta de información por parte de las autoridades.
Agresor muerte en aparente ajuste de cuentas
De acuerdo con la información disponible, Lira fue atacada con varias cuchilladas por Olman Fernández. Un día después, el presunto agresor fue encontrado muerto en la Bocana de Kukalaya, en un aparente ajuste de cuentas.
Los reportes preliminares indican que Fernández llegó a la vivienda de la víctima con la intención de agredirla sexualmente. Ante la resistencia de la mujer, la atacó con un arma blanca hasta causarle la muerte.
Los dos nuevos casos contrastan con el discurso del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que presenta a Nicaragua como uno de los países más seguros de la región y rechazan que exista una crisis de violencia contra las mujeres.
Pese al aumento de los femicidios, el régimen no reconoce el fenómeno como un problema estructural ni ha impulsado políticas públicas específicas para prevenirlo o atender sus causas. Por el contrario, el régimen desmanteló la red de asistencia y protección que habían consolidado organismos defensores.
Organizaciones feministas y de derechos humanos, que llevan un registro independiente de los asesinatos de mujeres ante la falta de estadísticas oficiales transparentes, insisten en alertar sobre un recrudecimiento de la violencia machista y cuestionan la política deliberada del régimen de no documentar los casos para maquillar las cifras de violencia de género en el país. Denuncian que la ausencia de información pública, de medidas de prevención y de políticas integrales de protección deja a miles de mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad.



