Una semana sin rastros de Reyna Balladares: La angustia de una familia nicaragüense tras el colapso de su edificio en Venezuela
Al cumplirse hoy una semana del doble terremoto en Venezuela, crece la angustia por la nicaragüense Reyna Isabel Balladares Chavarría, su esposo Carlos Alexander Gutiérrez Olivares y de otros cuatro miembros de su familia, quienes permanecen desaparecidos tras el colapso de su edificio en el Estado La Guaira.
La pareja, que viajó desde Madrid para pasar unas vacaciones, se encontraba en el cuarto piso de las Residencias Auro de Caraballeda poco antes del sismo. Mientras las horas corren en contra de la supervivencia y familiares en Nicaragua claman por apoyo para viajar a la zona, los rescatistas intensifican la búsqueda tras detectar señales de vida en la misma calle esta medianoche.
Reyna Isabel, originaria de Nicaragua, se había establecido en Madrid, España, junto a su esposo, Carlos Alexander Gutiérrez Olivares, de nacionalidad venezolana.
El pasado 13 de junio, la pareja viajaron a Venezuela para disfrutar de unas vacaciones familiares y se estaban hospedando en un apartamento de la zona costera. Los planes de descanso se vieron interrumpidos la tarde del miércoles 24 de junio, cuando dos potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte del país con apenas segundos de diferencia.
El último contacto telefónico ocurrió a las 3:00 p.m. de ese día, horas antes de que la estructura de ocho plantas sufriera un colapso severo.
Se presume que la pareja se encontraba en el inmueble junto a su hijo, Jesús Gutiérrez, y otros tres parientes de origen venezolano, entre ellos un menor de edad. Desde Nicaragua, las hijas de Reyna Isabel lideran una desesperada campaña en redes sociales para visibilizar el caso y obtener apoyo humanitario urgente que les permita viajar a Venezuela.

Embajada en Caracas, en silencio
La necesidad de la familia contrasta con la inacción institucional: hasta la fecha, la embajada de Nicaragua en Caracas no ha emitido ningún informe sobre el estado de sus connacionales ni se conoce gestión alguna de la cancillería nicaragüense para asistir a los afectados.
Los datos globales de la catástrofe describen la magnitud de la emergencia. La cifra de fallecidos asciende a 1,943 personas y la de heridos a 10,571.
Sin embargo, la dimensión más crítica radica en el número de desaparecidos. Mientras las instituciones locales gestionan los datos de forma interna, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que la cifra de personas sin localizar podría ascender a 50,000 en todo el territorio afectado.
La Guaira se encuentra bajo una estricta declaratoria de zona de desastre. Las fallas masivas en los servicios públicos y la compleja conectividad satelital ralentizan las operaciones de auxilio administradas por el Centro de Coordinación de la ONU, que gestiona el despliegue de brigadas de 27 países.
Señales de vida en la zona, una semana después
No obstante, las esperanzas se mantienen vivas debido a la existencia de «burbujas de aire» en el sector. Durante la madrugada de este miércoles, rescatistas que operaban en las vecinas Residencias Auromar captaron gritos de sobrevivientes atrapados en los niveles inferiores. Este hallazgo reavivó los trabajos de remoción en toda la cuadra de Caraballeda, donde la familia de Reyna Isabel Balladares sigue siendo buscada bajo toneladas de concreto.
Al cumplirse siete días de los sismos, los manuales técnicos indican que la ventana crítica de supervivencia se reduce drásticamente.
No obstante, las labores de rastreo cobraron un giro inesperado durante la madrugada de este miércoles en unas residencias de la zona donde se encuentra el edificio colapsado donde se hospedaba la nicaragüense. En un momento de silencio absoluto, los rescatistas captaron gritos de auxilio provenientes de los niveles inferiores de la estructura colapsada, lo que confirma la existencia de «burbujas de aire» habitables en el lugar. La búsqueda continúa.



