Régimen inaugura “Centro Educativo Bismarck Martínez” tras confiscación del Colegio San José en Jinotepe

El régimen Ortega-Murillo oficializó este lunes la inauguración del antiguo Colegio San José de Jinotepe, Carazo, confiscado recientemente a la Congregación de las hermanas Josefinas y rebautizado como "Centro Educativo Bismarck Martínez".

La fachada del colegio fue modificada para imponer el rostro y el nombre de Bismarck Martínez, funcionario afín al Frente Sandinista asesinado en 2018, según la versión oficial. Durante el acto inaugural, estudiantes portaron y cargaron una bandera rojinegra del FSLN, en un evento cargado de símbolos partidarios.

Según medios oficialistas, la reapertura del centro marca "un nuevo comienzo para los 600 estudiantes del Centro Educativo Bismarck Martínez en Jinotepe, departamento de Carazo”, la cifra de matricula es la misma que mantenían las religiosas.

Autoridades del Ministerio de Educación, funcionarios locales, docentes y alumnos participaron en la ceremonia, en la que se presentó como una “victoria” del régimen la apropiación del centro católico que por más de cuatro décadas estuvo bajo la dirección de las hermanas Josefinas.

"Centro de tortura"

La dictadora Rosario Murillo justificó la confiscación del colegio alegando que en ese inmueble se cometieron “torturas y asesinatos” durante las protestas de 2018. “En Jinotepe, un centro donde se torturó y se asesinó… el golpismo, durante la nefasta, la criminal ocupación de la ciudad de Jinotepe, torturó y asesinó a compañeros y compañeras… dónde ocurrían esos crímenes, en el Colegio San José, desgraciadamente. Ese colegio ha sido trasladado al Estado por ser emblemático de la barbarie”, declaró en medios oficialistas.

Según Murillo, desde ese lugar, “donde operaban los golpistas”, fue secuestrado y posteriormente asesinado Bismarck Martínez. Por esa razón, aseguró que, “ya en las manos del Estado nicaragüense”, el inmueble debía llevar su nombre como homenaje.

La medida se enmarca en una política sostenida de confiscaciones contra centros religiosos y educativos, que ha generado condena nacional e internacional por considerarse parte de la estrategia de control absoluto del régimen sobre la sociedad nicaragüense.