El Banco Central oculta datos de remesas desde abril, cuando reportó baja de más de 30 millones
Han pasado más de tres meses sin que el Banco Central de Nicaragua (BCN) publique nuevos datos sobre las remesas familiares, uno de los principales ingresos de la economía del país. La última cifra disponible corresponde a abril y mostró una caída mensual que no se había registrado en más de un año.
Desde entonces, ni mayo, ni junio, ni julio han sido actualizados en los informes mensuales, una omisión llamativa considerando que las remesas representan más del 27% del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua y constituyen un sustento vital para miles de familias.
La falta de transparencia plantea dudas sobre si la caída registrada en abril fue un hecho aislado o el inicio de una tendencia a la baja que el régimen no quiere admitir.
La caída de abril: el último dato oficial
En abril, Nicaragua recibió 501.8 millones de dólares en remesas, una cifra aún alta pero inferior a los 532.2 millones de marzo, lo que supuso una reducción de 30.4 millones de dólares, equivalente al 5.7%.
Desde Estados Unidos —principal origen de estos envíos, desde donde llegan 83 de cada 100 dólares— las remesas también disminuyeron: pasaron de 447.2 millones en marzo a 424.2 millones en abril, una baja de 23 millones de dólares (5.1%).
El silencio del Banco Central ocurre justo cuando la situación de los migrantes nicaragüenses en Estados Unidos es más frágil: se han intensificado las redadas y deportaciones y el Tribunal Supremo avaló la revocación del parole humanitario, medida que protegía a casi 100 mil migrantes nicaragüenses.
Además, desde enero de 2026, entrará en vigencia un nuevo impuesto del 1% a las remesas enviadas por ciudadanos no estadounidenses, aprobado por el Congreso de Estados Unidos.
Este contexto no solo genera incertidumbre entre quienes envían dinero, sino que podría afectar el volumen y frecuencia de los envíos hacia Nicaragua.
La CEPAL también advierte
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) redujo recientemente su proyección de crecimiento económico para Nicaragua a 3.1% en 2025, en parte debido a la previsión de una reducción en el flujo de remesas.
Esta estimación es más conservadora que la del propio BCN, que aún mantiene un crecimiento proyectado entre 3% y 4% para este año. Pero sin datos actuales, no hay forma de verificar si ese optimismo se sostiene o no.
El ocultamiento de estos datos no es menor: las remesas son una fuente vital de ingresos para el país y miles de familias dependen de ellas.



