España reporta más solicitudes de asilo de nicaragüenses que de ucranianos y palestinos

La migración nicaragüense hacia España acelera su crecimiento en 2025. En los primeros seis meses del año se han registrado 1.176 solicitudes de asilo, lo que equivale al 55 % del total presentado en todo 2024, estimado en unas 2.132 peticiones. Esta tendencia coloca a Nicaragua como el séptimo país con más demandantes de protección internacional en España, por delante de ciudadanos provenientes de países en conflicto como Palestina, Ucrania o Rusia. Aunque la cifra puede parecer baja en términos absolutos, el salto es significativo y confirma un nuevo repunte del éxodo nicaragüense, ahora con rumbo a Europa.

La reactivación de esta ruta migratoria coincide con un contexto geopolítico complejo. El programa de parole humanitario implementado por la administración de Joe Biden benefició a cerca de 100.000 nicaragüenses y desvió por años buena parte del flujo hacia Estados Unidos. Sin embargo, el regreso de Donald Trump a la presidencia ha encendido las alarmas entre quienes se encuentran en situación migratoria irregular o con procesos pendientes, generando una nueva oleada de salidas.

A este escenario se suma la pérdida de confianza en Costa Rica, hasta ahora el principal destino del exilio nicaragüense. En los últimos meses, el país ha vivido un aumento sostenido de la inseguridad y ha sido escenario de acciones de represión transnacional del régimen Ortega-Murillo contra opositores refugiados.

La comunidad nicaragüense se duplica en España

Este repunte en las solicitudes de asilo ocurre en paralelo a un crecimiento acelerado de la diáspora nicaragüense en suelo español. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), 87.786 nicaragüenses estaban empadronados en España al cierre de enero de 2024, más del doble de los 42.134 registrados en 2019. Además, el 73 % de esta población son mujeres, muchas de ellas jefas de hogar o migrantes en situación de vulnerabilidad.

Las provincias con mayor concentración de nicaragüenses son Madrid, Zaragoza y Vizcaya, aunque organizaciones migrantes advierten que el número real podría ser aún mayor, superando los 100 mil connacionales ya que no todos los recién llegados se registran ante las autoridades.

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De forma paralela, desde el estallido de la crisis sociopolítica en abril de 2018, más de 22.000 nicaragüenses han solicitado asilo en España, de los cuales al menos 4.316 han recibido una resolución favorable.

Esta condición otorga una residencia por cinco años, con la posibilidad de solicitar la nacionalidad española tras dos años de permanencia legal. En 2025, la tasa de reconocimiento ha sido particularmente alta: según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el primer trimestre del año el 52 % de las solicitudes fueron aprobadas.

Entre enero y junio de este año, 368 nicaragüenses recibieron protección internacional y otros 110 fueron rechazados, aunque quienes obtuvieron resolución desfavorable antes del 20 de mayo podrían beneficiarse de nuevas vías de regularización previstas en el Reglamento de Extranjería vigente desde ese mes.

Las solicitudes de asilo de nicaragüenses se reconocen mayoritariamente por persecución política, pero también por razones de orientación sexual, identidad de género, religión o pertenencia a grupos sociales vulnerables.

España también recibe nicaragüenses vía reasentamiento

España no solo está recibiendo a nicaragüenses que llegan por su cuenta. El programa de reubicación humanitaria coordinado por ACNUR ha incluido por primera vez a esta nacionalidad como grupo prioritario. En el primer semestre de 2025, 240 refugiados fueron reasentados en territorio español, de los cuales 86 eran nicaragüenses, la mayoría trasladados desde Costa Rica.

Tradicionalmente, este mecanismo ha estado reservado para personas desplazadas por el conflicto sirio en Turquía, Líbano o Jordania, pero en 2023 el Programa Nacional de Reasentamiento (PNR) amplió su cobertura geográfica y de perfiles.

Con un entorno regional cada vez más hostil y un régimen que mantiene su ofensiva contra la disidencia, España se consolida como un destino clave para el exilio nicaragüense, tanto por razones históricas, idiomáticas y culturales como por su actual apertura legal.