Convierten el Instituto de Historia robado a la UCA en centro de adoctrinamiento y propaganda sandinista

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo transformó el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA)  de la Universidad Centroamericana (UCA) en un nuevo espacio al servicio del adoctrinamiento y propaganda sandinista al que han dado el nombre de Instituto de Historia Héroes y Heroínas de la Revolución.

El espacio fue inaugurado este martes por las autoridadades de la oficialista Universidad Casimiro Sotelo -que ocupa las instalaciones robadas a la universidad Jesuita, en Managua, desde agosto de 2023-  en el marco de la conmemoración del 46 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. 

Antes del asalto, ocupación y confiscación de la UCA, el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) resguardaba una valiosa colección de documentos históricos, fotografías y piezas arqueológicas. Fundado mediante decreto ejecutivo el 20 de junio de 1990, fue concebido como un centro académico de investigación y adscrito a la Universidad Centroamericana, que asumió la custodia de su biblioteca.

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El IHNCA–UCA albergaba un amplio acervo documental compuesto por libros, manuscritos, revistas, diarios, mapas, fotografías, videos, CD-ROM, microfilmes y casetes de audio, con contenidos sobre la historia de Nicaragua y de Centroamérica.

El sello partidario

Sin embargo, el enfoque actual prioriza la exaltación de la narrativa oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, al incluir salas temáticas como “Héroes de la Revolución”, “Mujer Revolucionaria” y la “Videoteca General Augusto C. Sandino”.

Según la información divulgada por medios estatales, el espacio cuenta con diez salas, entre ellas una hemeroteca, y se plantea como una herramienta para "fortalecer la identidad nacional y conservar la historia del pueblo nicaragüense", aunque desde una visión claramente alineada con el discurso gubernamental.

El Instituto ha sido presentado como un espacio para la "formación integral de la juventud" y la promoción de la "autodeterminación del pueblo", conceptos empleados por el oficialismo para justificar la represión, la supresión de libertades, el desmantelamiento del orden institucional y el terror instaurado en el país.

Con esta acción, el régimen continúa apropiándose de los espacios académicos e históricos independientes, como parte de su estrategia para monopolizar el relato sobre el pasado reciente de Nicaragua, silenciando voces críticas y anulando la pluralidad de pensamiento en el ámbito universitario.