La dictadura decidirá en 15 días si mantiene la reducción de velocidad en carreteras

El dictador Daniel Ortega defendió este lunes la polémica “prueba” de reducir los límites de velocidad en las carreteras del país a 50 kilómetros por hora y avisó que en unos quince días evaluará si realmente funciona para el control de la accidentalidad en Nicaragua. La decisión sería anunciada a partir del 7 de julio.

El dictador insistió que el método experimental tiene como objetivo prevenir muertes y accidentes, y aseguró que próximamente se hará un análisis del impacto de esta restricción que genera desde burla hasta pérdidas económicas significativas para los sectores económicos.

“Hay que hacer un conteo desde cuando empezamos a aplicar esta medida para evitar muertes, accidentes en las carreteras, en las calles de la ciudad, cuánto es el promedio que teníamos antes, y digamos ahora sacar el promedio a partir de esa fecha, dejar pasar unos 15 días más, porque aquí se trata de salvar vidas”, expresó Ortega este lunes durante un acto de ascensos de la Policía.

Reconoció la resistencia ciudadana a la medida, pero insistió en que está motivada por la preocupación por la seguridad vial. “Nos cuesta entender eso porque a todos nos gusta correr, pero cuántos muertos, cuánto sufrimiento en las familias con aquellos que fallecen”, alegó.

La propuesta de Ortega, que implica una reducción del límite de velocidad a entre 50 y 40 kilómetros por hora para vehículos y motos, respectivamente, ha sido duramente criticada porque no tiene un sustento técnico y acarrea afectaciones a todos los niveles, siendo el más preocupante el del transporte, tanto en demora como en coste.

Hace falta educación vial y control

Analistas  han señalado que la medida parece ser un reconocimiento implícito del fracaso de las autoridades de tránsito para reducir la accidentalidad mediante controles efectivos y campañas de prevención.

Ortega había ordenado  públicamente a su consuegro y jefe de la Policía, Francisco Díaz, tomar medidas para reducir las muertes en las carreteras; sin embargo fue él mismo quien terminó dictándole por teléfono los métodos a implementar. Además de reducir a la mitad el límite de velocidad en carreteras establecido por ley en 100 kilómetros por hora, mandó prohibir el traslado de menores de edad en motocicletas y a sancionar con cárcel algunas infracciones bajo la figura de “exposición a personas al peligro”.

Otras voces apuntan a un trasfondo recaudatorio de la medida. Desde que Ortega anunció su intención de reducir los límites de velocidad sin presentar un plan específico y sustentado, la Policía ha hecho dos anuncios. Primero se redujo de 100 a 80 kilómetros por hora para todos los vehículos el límite de velocidad, quien excediera esa disposición sería multado por exceso de velocidad con 2.500 córdobas. Después llegó el anuncio de implementar el límite de 50 kilómetros por hora y 40 kilómetros por hora para las motos con su respectiva multa a quien no lo respetase.

Es la primera vez que una disolución de tránsito se implanta bajo el método de prueba y error en Nicaragua. No obstante esto se supo hasta que Rosario Murillo ventiló en medios oficialistas las órdenes que escuchó a Ortega dar a Díaz, para exaltar que se estaba encargando personalmente del tema, como si atender los asuntos de orden público no fuera parte de sus obligaciones por ostentar el poder.