Con sencillez y sin honores de Estado se realizaron los funerales de doña Violeta Barrios de Chamorro
Los funerales de la expresidenta de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro, se realizaron este lunes 16 de junio en San José, Costa Rica, en un ambiente íntimo, sin protocólo ni pompas, y lejos de su tierra natal. La ceremonia religiosa, marcada por la emoción, se llevó a cabo en el templo Votivo Sagrado Corazón de Jesús, donde se celebró una misa de cuerpo presente.
El féretro, de madera color café, llegó al templo a las 11:30 a.m. y fue adornado únicamente con un arreglo de rosas blancas. Permaneció en la entrada principal hasta el mediodía, cuando fue trasladado al altar mayor. La misa inició con el canto del Ave María, mientras los presentes —entre ellos familiares, amigos y figuras políticas— rendían homenaje a quien marcó la historia democrática de Nicaragua.
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Entre los asistentes se encontraban los hijos, nietos, biznietos y sobrinos de doña Violeta, así como los expresidentes costarricenses Óscar Arias —Premio Nobel de la Paz— y Luis Guillermo Solís. También estuvo presente Kevin O’Reilly, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Managua, y representantes diplomáticos de Alemania.
Sobre el ataúd, que permaneció cerrado durante toda la ceremonia, se colocó una fotografía tomada el 25 de abril de 1990: el día en que doña Violeta tomó posesión como presidenta y recorrió el antiguo Estadio Nacional Denis Martínez, saludando al pueblo tras haber derrotado en las urnas a Daniel Ortega.
Junto al féretro reposaban también dos símbolos de su presidencia: la banda presidencial azul y blanca, que le fue impuesta por Ortega en aquel momento histórico, y que el paso del tiempo ha transformado —hoy el azul luce morado y el blanco, amarillento—, y el bastón de mando de color negro, con una empuñadura en forma de león metálico.
“Verdadera madre para Nicaragua”
La misa fue presidida por el sacerdote Rafael Aragón, español de nacimiento y nacionalizado nicaragüense, actualmente exiliado en Costa Rica debido a la persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua.
Durante su homilía, Aragón destacó el papel de Barrios de Chamorro en la pacificación del país tras la guerra civil de los años 80. “Una verdadera madre para Nicaragua”, expresó, resaltando su papel en la reconciliación nacional tras una década de conflicto armado bajo el primer régimen sandinista encabezado por Ortega.
El mensaje del religioso se centró en la vida de doña Violeta, de quien destacó que en su mandato, tuvo el honor de recibir al entonces papa Juan Pablo II. “Doña Violeta no era de protocolos, cuando el papa bajó del avión, ella lo tomó del brazo”, rememoró el sacerdote.
Un adiós lejos de su patria
Doña Violeta Barrios, nacida el 18 de octubre de 1929 en Rivas, fue la primera mujer electa por voto popular como presidenta en América Latina. Viuda del mártir de las libertades públicas, el periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, desde hace siete años enfrentaba un delicado estado de salud tras sufrir un accidente cerebrovascular.
El exilio forzado de sus hijos, la persecución religiosa y la censura del régimen orteguista impidieron que su despedida se realizara en Nicaragua. A pesar del deseo de muchos nicaragüenses de rendirle homenaje, no fue posible celebrar una misa en su honor dentro del país, lo que ha sido denunciado por su familia como una muestra del miedo del régimen a la memoria y esperanza que representa su legado.



