La Iglesia de Honduras acoge a monseñor Carlos Herrera, obispo desterrado por los Ortega Murillo
Monseñor Carlos Enrique Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, en destierro forzado desde noviembre de 2024, fue recibido este martes en Honduras por la Conferencia Episcopal de ese país, informó el obispo de a Diócesis de Danlí, José Antonio Canales.
Desde que fue expulsado del país, Herrera había permanecido en Guatemala, donde fue acogido por los frailes franciscanos. El religioso fue secuestrado por la Policía el 10 de noviembre y desterrado de Nicaragua dos días después, aunque no fue hasta el 14 de noviembre que el caso se conoció a través de fuentes de la Iglesia. La medida fue tomada luego de que se viralizara un video en el que el obispo reprendió al alcalde Leónidas Centeno por colocar altavoces a las afueras del templo a la hora de la misa dominical, llamándolo sacrílego.
Desde su destierro, monseñor Herrera ha tenido pocas apariciones públicas, la primera fue el a finales de diciembre en la eucaristía de inauguración del Año Jubilar 2025, en la Catedral de Guatemala, donde dirigiró palabras de agradecimiento a la Iglesia de ese país.
Este martes, se le ha vuelto a ver en una fotografía tomada durante el recibiemiento ofrecido por el clero hondureño que el obispo de Danlí compartió junto al siguiente texto: "El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Carlos Enrique Herrera, fue recibido con gran espíritu fraterno por la Conferencia Episcopal hondureña esta tarde".
El obispo de Jinotega fue secuestrado por la dictadura de Daniel Ortega y expulsado Guatemala como parte de la persecución del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica, una ofensiva que ha llevado al destierro a obispos, sacerdotes y religiosas, y que ha incluido intervención y confiscación de bienes de la Iglesia.
La llegada de monseñor Herrera a Honduras se interpreta como un gesto de solidaridad regional por parte de la Iglesia católica hondureña, que ha mostrado en varias ocasiones su preocupación por la situación en Nicaragua y el acoso sistemático contra sacerdotes, obispos y comunidades religiosas. En Honduras, han retomado su misión pastoral varios religiosos desterrados, sin embargo no se ha confirmado si ese será el caso de monseñor Herrera.
La Iglesia católica de Nicaragua enfrenta la peor persecución de su historia de parte del régimen Ortega-Murillo que desde el 2018 hasta la fecha ha encarcelado y expulsado del país a al menos a 250 religiosos.



