“No pueden seguir callando, el régimen ha encarcelado a una Diócesis entera”, exhorta el Cenidh a la Iglesia 

La declaratoria de culpabilidad de siete colaboradores cercanos del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, reclama que la Iglesia Católica de Nicaragua reaccione a los cada vez más graves atropellos de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, expresó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

En un mensaje de condena por el fallo que atribuye los delitos de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional y propagación de noticias faltas en perjuicio del Estado de Nicaragua y la sociedad, a cuatro sacerdores, dos seminaristas y un camarógrago que servían a la Iglesia de Matagalpa; el organismo llama a la jerarquía católica a encarar la situación.

«Este hecho plantea un reto a los dirigentes de la Iglesia Católica. Les pedimos que reaccionen. No pueden seguir callando», clamó el Cenidh que se encarga de monitear los abusos y violaciones de derechos humanos que se comenten en el país desde el año 2018, cuando estalló la crisis social y política que, a casi cinco años, ha derivado en la instauración de una dictadura violenta.

«Prácticamente el régimen ha encarcelado a una Diócesis entera. Les invitamos a ponerse al lado del pueblo creyente que está indignado», abogó el Cenidh, que fue de los primeros organismos sin fines de lucro ilegalizados por el orteguismo.

Desde que Ortega y Murillo arreciaron la persecución política a la Iglesia, diferentes actores han reclamado a la jerarquía por soportar la arremetida en silencio, pese a que se ha vulnerado la libertad de un obispo y de más de una decena de religiosos. A eso se suman la expulsión del representante de El Vaticano y las misioneras de la caridad; el destierro o exilio forzado que sufren decensas de religiosos; así como las restricciones para celebrar actividades religiosas.

Parte de la explicación a esta postura «prudente» la ofreció el propio papa Francisco en dicimebre de 2022 en una entrevista al diario español ABC: «La Santa Sede siempre trata de salvar los pueblos. Y su arma es diálogo y diplomacia. La Santa Sede nunca se va. La echan. Siempre trata de salvar las relaciones diplomáticas y salvar lo que se pueda salvar con la paciencia y el diálogo», dijo su santidad.

Sobre los avances de ese diálogo, el pasado 11 de enero, el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), monseñor Carlos Herrera, reveló a DESPACHO 505 que existía un proceso de negociación entre la Santa Sede y el régimen de Nicaragua, pero no se conocen avances.

FALLO DICTADO DESDE EL CARMEN

El Cenidh reprochó el fallo de culpabilidad dictado en Managua tras un juicio maratónico y a puertas cerradas en contra de los sacerdotes Ramiro Tijerino, Sadiel Eugarrios Cano, José Luis Díaz y Raúl Vega González; así como de los seminaristas Darvin Leiva Mendoza y Melkin Antonio Centeno; y del camarógrafo Sergio Cárdenas.

Fue una «tortura judicial», agregó el organismo al referirse a la resolución de la jueza Segundo de Distrito Penal de Juicio de Managua, Nadia Tardencilla, así como a la solicitud de pena que totaliza diez años de cárcel.

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«No cabe duda que esta solicitud de pena de 10 años y 800 días multa que emitió Fiscalía para todos fue dictada desde El Carmen con el afán de sembrar el terror y demostrar quien tiene el poder» en Nicaragua, sostuvo el Cenidh.

Asimismo, exigió al régimen Ortega-Murillo que libere a Monseñor Rolando Álvarez y a todos los sacerdotes que tiene como rehenes políticos. Hasta la fecha suman cinco sacerdotes llevados a la cárcel bajo delitos que son cosiderados traición a la patria.

Hace dos semanas la Justicia orteguista declaró culpable al sacerdote católico Óscar Benavidez Dávila, párroco de la iglesia Espíritu Santo de Mulukukú, municipio del Caribe Norte de Nicaragua. Este religioso se enfrenta a una condena de cinco años por el presunto delito de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional y tres por propagación de noticias falsas.