Padre José María Tojeira: “El régimen ha conseguido que la Iglesia de Nicaragua se calle”

El régimen ha conseguido callar a la Iglesia a lo interno, reconoce el portavoz jesuita. Por eso, la ratificación del Papa a monseñor Silvio Báez como Obispo Auxiliar de Managua es importante porque significa que es palabra autorizada de la Iglesia y sigue hablando de lo que pasa.

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  • enero 25, 2024
  • 02:20 AM

La persecución del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha logrado silenciar a la Iglesia católica a nivel interno en Nicaragua y tampoco puede aplicar públicamente su doctrina social, advierte el sacerdote jesuita José María Tojeira, portavoz para Nicaragua de la Compañía de Jesús.  

El encarcelamiento y destierro de decenas de sacerdotes, tres obispos, religiosos y religiosas ha conseguido callar a la Iglesia de manera interna, reconoce el sacerdote en entrevista con DESPACHO 505.

“A veces hay que trabajar casi clandestinamente frente a este régimen porque no quieren ninguna palabra pública que pueda contradecir su modo de funcionar autoritario”, explica el portavoz jesuita designado por la Compañía de Jesús tras la confiscación de la Universidad Centroamericana (UCA) en agosto del año pasado.  

A través de su doctrina social, la Iglesia católica históricamente ha podido compartir consejos y exhortaciones a los cristianos para que sean ciudadanos responsables y permite reflexionar sobre las realidades sociales a la luz de la fe y de la tradición eclesial. Eso no se puede hacer públicamente en Nicaragua.  

Por eso, dice Tojeira, la reciente confirmación del papa Francisco a monseñor Silvio Báez como Obispo Auxiliar de Managua es importante. 

“Que haya sido ratificado significa en el lenguaje eclesiástico que es palabra autorizada de la Iglesia católica de Nicaragua y él está hablando sistemáticamente sobre los temas que no se pueden mencionar en el interior (del país)”. 

https://youtu.be/nAOQ7wlZrtk

¿Cómo valoran desde la Compañía de Jesús el destierro impuesto por la dictadura contra obispos y sacerdotes? 

Que hayan salido de la cárcel nos alegra, pero que hayan sido expulsados del país, no. Son personas que tienen derecho a vivir su vida religiosa dentro del país, ejercer sus funciones de obispos, sacerdotes y seminaristas. Es profundamente injusto que los destierren y que les priven de la nacionalidad. Con monseñor Rolando Álvarez se ha cometido una injusticia grave que debe revertirse.  

El régimen ha intentado maquillar el destierro recurriendo a eufemismos y resaltando la negociación de la Santa Sede. Se habla de un “viaje”, ¿usted cómo lo ve? 

Eso señala una forma de debilidad del régimen. Este último comunicado fue más cuidadoso, más maquillado. Se van dando cuenta de que la presión internacional es fuerte y que trabaja contra ellos.  

Quieren disimular que facilitan un viaje producto de conversaciones. Recurren a mentiras absurdas y ridículas. Creo que cada vez más este régimen está más inseguro, indeciso y con divisiones internas sobre cómo proceder. Hay un sector del sandinismo que no está contento con los caprichos de la vicepresidenta. El destierro no es una pena que se pueda contemplar en ningún código penal decente. 

¿Cree que la presión internacional sobre el régimen será menor con la excarcelación de monseñor Rolando Álvarez? 

Creo que la presión internacional no va a bajar. Hay relatores independientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que siguen investigando sobre Nicaragua y que saben la situación interna, la represión permanente, el temor de la gente a hablar y la falta de garantías judiciales.  

Hay quienes dicen que Ortega y Murillo buscan conseguir una Iglesia a la medida, porque es la única institución que no han podido doblegar. ¿Podrían conseguirlo? 

Han conseguido que la Iglesia internamente se calle, pero la Iglesia sigue trabajando y animando a la gente en el campo de los valores, el espíritu democrático, la libertad personal, etc. Sin embargo, a veces hay que trabajar casi clandestinamente frente a este régimen porque no quieren ninguna palabra pública que pueda contradecir su modo de funcionar autoritario.  

Lo único que no han podido impedir es la Gritería, pero la Iglesia tiene una doctrina social que actualmente es imposible aplicarla públicamente en Nicaragua. 

El papa Francisco recibió en Roma a monseñor Silvio Báez y lo confirmó como Obispo Auxiliar de Managua a cinco años de su salida de Nicaragua. ¿Cuál es el mensaje detrás de esa ratificación?  

Que haya sido ratificado como Obispo Auxiliar de Managua significa en el lenguaje eclesiástico que es palabra autorizada de la Iglesia católica de Nicaragua y él está hablando sistemáticamente sobre los temas que no se pueden mencionar en el interior (del país).  

Esta ratificación es un apoyo a toda la labor que está haciendo monseñor Silvio Báez hablando de la situación y defendiendo los derechos humanos y la libertad religiosa en Nicaragua. En ese sentido, ha sido una medida muy importante que hay que leerlo como un reconocimiento a su labor.

En el caso de monseñor Rolando Álvarez, ¿qué papel podría tomar ahora desde el exilio? ¿Sigue pensando que debería ser nombrado cardenal? 

Yo creo que es importante que en este momento descanse, se comunique con su familia y con su diócesis. Evidentemente, creo que deberían darle un destino que le permitiera, como a monseñor Silvio Báez, seguir hablando y ser el obispo de su diócesis.  

Monseñor Rolando Álvarez no tiene que dejar su diócesis, puede estar en el destierro, pero sigue siendo el titular de la Diócesis de Matagalpa, que puede tener un administrador interno, comunicarse con él y poder seguir hablando públicamente sobre su visión de la situación nicaragüense.  

Con respecto al cardenalato, en mi humilde opinión creo que sería un acto de justicia nombrarlo cardenal por el sufrimiento y la capacidad de resistencia, fidelidad a la Iglesia, los principios de la Iglesia y el pensamiento evangélico. Sigue mereciéndolo. 

SOBRE LA UCA  

El pasado 15 de enero, el régimen dio por iniciadas las clases en la creada Universidad Casimiro Sotelo, que funciona en el campus confiscado a la Universidad Centroamericana (UCA) de la Compañía de Jesús que contaba con más de cinco mil estudiantes.  

Siete de cada diez exalumnos de la UCA no se matricularon en la Universidad Casimiro Sotelo y han buscado otras opciones en universidades de la región como la UCA de El Salvador o la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, ambas jesuitas.  

¿Cómo avanza el proceso de incorporación de estudiantes nicaragüenses en las universidades jesuitas de El Salvador y Guatemala? 

La Universidad Rafael Landívar de Guatemala comienza en febrero y la UCA de El Salvador inicia en marzo. Los que están inscritos, de momento, son en torno a 1.600 alumnos, la mayoría en la UCA de El Salvador. Son gente con todos los documentos en regla y ya se ha llegado a un acuerdo de que van a venir y empezarán el curso.  

Hay un grupo fuerte para carreras presenciales en El Salvador y un número menor para clases virtuales.  

Hablemos un poco sobre lo que les espera a los estudiantes de la Casimiro Sotelo, donde se pidió incluso un récord de policía para poderse matricular y operará con menos de la mitad de los profesores que tenía la UCA. ¿Cómo avizora la formación de estos estudiantes en Nicaragua? 

Es evidente que, a menor cantidad de profesores y empleados, menor capacidad de producir conocimiento. Con menos profesores los resultados serán inferiores.  

En ese sentido, también quisiera mencionar que la mayor colección de documentos históricos sobre Nicaragua, y con una gran amplitud sobre la historia centroamericana, era el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) de la UCA. Le han cambiado el nombre, pero si reducen el personal no será tanto un archivo abierto a la investigación, sino una especie colección de papeles viejos. Se podría perder el acervo documental más importante de Nicaragua y eso sería triste, una pérdida de un valor tremendo. 

En la nueva universidad hasta han colocado parlantes para dar propaganda. Da la impresión de que están convirtiendo la universidad en un centro de adoctrinamiento político y eso a la larga es contraproducente porque la gente se aburre y se cansa de un parloteo político repetitivo y poco creativo. Eso hartará más a los alumnos.  

Usted confirmaba que el régimen vendió un terreno de más de 100 manzanas confiscadas a la UCA. ¿A cinco meses del cierre han podido cuantificar a cuánto asciende lo robado? 

Vendieron una hacienda de 120 manzanas en el kilómetro 14 saliendo de Managua. Hay otro terreno importante en la zona de Mateare que fue confiscado, que ignoro qué han hecho con él.  

No hemos hecho un cálculo de robado, nosotros vamos más por el lado de la restitución porque lo que no se puede es que las cosas queden como están. Tal vez mientras dure este régimen no habrá ninguna alternativa, porque este régimen está acostumbrado a no hacer caso de los mandatos de los derechos humanos.  

No trabajamos en esa dirección porque creemos que para el futuro se puede llegar a acuerdos con un gobierno democrático para ver qué hay y qué se hace según las posibilidades del gobierno y la Compañía de Jesús. Si conseguimos que se declara la violación grave de violaciones de derechos humanos que se puede conseguir.  

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