Régimen Ortega-Murillo al borde del cerco diplomático regional
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo quedó este miércoles frente a la mayor presión diplomática regional desde la crisis de 2018. La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) cerró con un amplio consenso para actuar de manera conjunta contra la decisión de abolir las elecciones como mecanismo de acceso al poder constituye una ruptura del orden democrático que exige una respuesta colectiva del hemisferio.
La iniciativa fue impulsada por Estados Unidos, que presentó una resolución para convocar una reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores con el fin de definir una respuesta conjunta antes de que el régimen consolide las reformas constitucionales destinadas a eliminar de forma permanente el pluralismo político y la competencia electoral.
La delegación estadounidense sostuvo que «ya se ha acabado el momento de hablar» y pidió pasar a «una respuesta firme, resolutiva y colectiva». También afirmó que la situación en Nicaragua «no es una cuestión fundamentalmente interna, sino que amenaza la paz y la seguridad de las Américas», al tiempo que instó a los Estados miembros a dejar de actuar de forma aislada y coordinar medidas diplomáticas, políticas y económicas frente al régimen.
El respaldo en pleno fue mayoritario: Perú, Ecuador, Guatemala, Chile, Argentina, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, entre otros gobiernos se manifestaron de acuerdo en sesionar de forma urgente para definir acciones concretas.
Exilio forzado y deterioro democrático
Costa Rica, uno de los países copatrocinadores de la resolución y principal destino de miles de nicaragüenses exiliados, expresó que el deterioro democrático en Nicaragua obliga al sistema interamericano a actuar y advirtió que la crisis ya trasciende las fronteras nacionales.
«Como nación vecina, democracia consolidada y país de acogida de miles de personas nicaragüenses que han buscado refugio en nuestro suelo, no podemos permanecer indiferentes», sostuvo la representación costarricense. Añadió que las reformas impulsadas por Ortega y Rosario Murillo para eliminar de forma permanente el pluralismo político representan «un abierto desconocimiento de los principios democráticos».
Costa Rica además advirtió que la situación constituye «una amenaza para la seguridad regional y la estabilidad hemisférica». En ese contexto expresó preocupación por la presencia de fuerzas militares extranjeras en Nicaragua y por la expansión de la minería ilegal transnacional, actividades que, según afirmó, fortalecen al crimen organizado y representan un desafío para la paz y la gobernanza regional.
República Dominicana también respaldó la convocatoria de los cancilleres y sostuvo que la eliminación de las elecciones «como mecanismo de expresión de la voluntad popular» constituye una seria preocupación para las democracias del continente. La delegación recordó que la Carta Democrática Interamericana reconoce el derecho de los pueblos a elegir libremente a sus autoridades y advirtió que «ningún Estado puede privar a sus ciudadanos del derecho de elegir libremente a sus autoridades, ni cerrar la vía electoral como mecanismo legítimo de participación política».
Pese a los distintos énfasis de las delegaciones, el diagnóstico fue coincidente: la decisión del régimen nicaragüense de eliminar las elecciones supone una ruptura de los compromisos democráticos asumidos en el sistema interamericano.
Argentina exige elecciones en Nicaragua
La delegación de Argentina exigió elecciones libres en Nicaragua al tiempo que condenó la decisión de la dictadura de reformar la constitución para impedir que los nicaragüenses elijan a sus autoridades.
«Argentina rechaza las últimas declaraciones del copresidente Ortega y las subsecuentes explicaciones del presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, toda vez que tienden a impedir el desarrollo de elecciones libres, transparentes y abiertas a la participación de partidos verdaderamente opositores, muchos de los cuales han quedado debilitados o han desaparecido por el exilio de sus principales referentes», explicó.
Chile por su parte, advirtió que es necesario prestar atención a la situación de Nicaragua, y recordó que aunque los dictadores fallen, las dinastías autoritarias permanecen y corrompen a cualquier país.
«Nuestro continente no puede ser indiferente a la crisis institucional de Nicaragua, ni a los intentos de establecer dinastías autoritarias, porque hay que recordar que muchas veces pasan los dictadores, pero estas dinastías quedan y por lo tanto corrompen al país», dijo el representante de Chile.
Unión Europea abierta al diálogo
El presentante de la Unión Europea reiteró su condena a la represión sistémica por parte de la dictadura sandinista, y pidió la liberación de los prisioneros políticos, el regreso al Estado de derecho y retorno a las organismos internacionales.
Asimismo, dijo que la Unión Europea está abierta al diálogo con los actores regionales y relevantes para buscar una salida a la crisis de Nicaragua.
«Estamos abiertos a tener diálogo político con Nicaragua a través de los canales diplomáticos necesarios, siempre de forma respetuosa y en cooperación con los actores regionales y relevantes», indicó.



