Asistencia obligatoria y con acompañante: la nueva exigencia para los empleados públicos el 19 de julio
La asistencia obligatoria de empleados públicos al acto del 19 de julio sumó este año un nuevo requisito: cada trabajador convocado deberá llegar a la Plaza La Fe acompañado por otra persona. La orden -según trabajadores inconformes- habría sido girada por Rosario Murillo y ha comenzado a ser transmitida en las instituciones del Estado a los «seleccionados».
Según los trabajadores consultados, la orden responde al interés de aumentar la asistencia a la principal actividad del oficialismo. «Lo que nos dicen es que este año esta gente (el régimen) pretende demostrar que tiene apoyo y, para eso, va a sacar a todos los trabajadores. Unos tienen que ir a las calles a marchar y hacer bulto; otros, a la Plaza La Fe con un acompañante, porque lo que quieren es aparentar multitud», relató un empleado público que este lunes recibió la instrucción. Según su testimonio, los jefes dejaron claro que la asistencia y llevar a un acompañante «no es opcional».
Explicó que la instrucción la están comunicando de manera verbal en las instituciones públicas donde ya comenzó la selección de los empleados que deberán participar en la concentración con la que el régimen conmemora el aniversario 47 del triunfo de la Revolución Sandinista. Los trabajadores consultados aseguran que, como parte del control de seguridad que despliegan para la ocasión, deberán informar previamente ante sus superiores a la persona que los acompañará y los están organizando para ser trasladados en grupo hacia la plaza.
«Esa es la orientación que dieron y es para todas las instituciones. Obviamente hay mucho descontento porque la mayoría estamos cansados de tantos abusos», afirmó una funcionaria del Ministerio de la Familia.
Un trabajador del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) confirmó que también recibió la orden de enlistar a un familiar o conocido para asistir al acto. Es algo «que nunca antes se había exigido», dijo .
Duplicarán asistencia con «invitados»
De acuerdo con una fuente cercana a la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno es uno de los operadores a los que Murillo delegó para coordinar el aumento de la asistencia al acto central del 19 de julio. Como parte de esa estrategia, la cuota de movilización para las instituciones públicas se incrementó de forma significativa: mientras el año pasado cada entidad debía trasladar entre 80 y 100 trabajadores, este año la cifra supera los 300 empleados por institución. Esa cantidad todavía se duplicará gracias a los acompañantes que cada trabajador deberá llevar.
El incremento de la movilización ha añadido una dificultad para muchos trabajadores: encontrar a alguien dispuesto a asistir a una actividad partidaria.
«No sé si la señora (Murillo) la engañan, pero la verdad es que la gente ya no quiere andar en política con ningún partido. En los barrios se nota cuando hacen convocatorias y la mayoría no llega. Conseguir a alguien que acepte acompañarnos es difícil; al final uno termina recurriendo a un familiar para cumplir», relató un empleado del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (Marena).
Los empleados públicos consultados coinciden en que la asistencia más que una obligación para conservar el puesto de trabajo es también la forma de no caer en la mira del régimen. Aunque la convocatoria se presenta como una orientación administrativa, afirman que no acudir además del despido los pone en riesgo de quedar fichados como traidores y enfrentar las represalias que aplican a los opositores: cárcel, destierro o confiscación.
Ortega y Murillo, otro 19 de julio como dictadores y más aislados
Además de la obligación de asistir, describen estrictas medidas de control durante la actividad. Antes de ingresar a la Plaza La Fe deben atravesar varios anillos de seguridad y someterse a requisas.
«No nos dejan entrar con agua y tampoco levantarnos, ni siquiera para ir al baño. Ahora, con la orientación de llevar invitados, todo será más complicado», dijo otro trabajador estatal obligado a participar en la concentración.
Desde la crisis de 2018, las celebraciones del 19 de julio han dejado atrás las concentraciones multitudinarias y abiertas que durante décadas caracterizaron al sandinismo.
El 40 aniversario de la revolución, en 2019, fue el último gran acto masivo en la Plaza La Fe. Un año después, la pandemia obligó a suspender por primera vez el evento central y sustituirlo por una conmemoración reducida y transmitida por televisión. Desde entonces, el oficialismo ha optado por actos con asistencia controlada, fuertes dispositivos de seguridad y una movilización organizada principalmente entre militantes y empleados públicos.
La conmemoración de este año también será el primer acto del 19 de julio que Daniel Ortega y Rosario Murillo encabezarán desde que la reforma constitucional los colocó formalmente en igualdad de poder como copresidentes, aunque en la práctica es él quien concentra el apoyo de las bases sandinistas. El matrimonio de dictadores llega a esta efeméride con el peso de un creciente aislamiento internacional, mientras organismos de derechos humanos y gobiernos mantienen sus denuncias por la persecución de opositores, las detenciones arbitrarias, la cancelación de organizaciones civiles y las restricciones a libertades fundamentales.



