ONU vincula muerte de Brooklyn Rivera a patrón de torturas en cárceles del régimen y exige investigación

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos vinculó la muerte del líder indígena miskito Brooklyn Rivera a un patrón de torturas, malos tratos y fallecimientos en la cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que han sido documentado durante años, y exigió una investigación «pronta, imparcial y efectiva».

En un pronunciamiento difundido desde Ginebra, la portavoz del organismo, Marta Hurtado, lamentó «profundamente la muerte bajo custodia estatal» de Rivera, ocurrida el pasado 30 de mayo tras más casi tres años de detención arbitraria y desaparición forzada.

«La Oficina del Alto Comisionado ha informado durante años sobre un patrón continuo de graves denuncias de tortura y malos tratos a personas privadas de libertad en las cárceles nicaragüenses», señaló el organismo.

Desde agosto de 2025 , el organismo ha documentado otros tres fallecimientos bajo custodia estatal que «también parecen estar relacionados con las deficientes condiciones de detención y la insuficiente atención médica», señaló Hurtado al hacer hincapié en la necesidad de una investigación independiente.

Exigen esclarecer las circunstancias de su muerte

La funcionaria dejó claro que persisten numerosas interrogantes sobre las condiciones en las que permaneció encarcelado y sobre la atención médica que recibió durante sus últimos meses de vida.

«Las condiciones específicas de su detención a lo largo de los años, incluido si tuvo acceso a atención médica adecuada, así como la secuencia exacta de los hechos que condujeron a su fallecimiento, siguen sin estar claras», apuntó.

El organismo recordó que los familiares fueron informados de la muerte de Rivera el 30 de mayo, después de que el líder indígena permaneciera más de dos años y medio bajo custodia.

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Brooklyn Rivera fue sacado de su casa en Bilwi por la Policía el 29 de septiembre de 2023. A pesar de múltiples denuncias y peticiones de su familia para que se les permitiera conocer su paradero y su condición de salud, el régimen mantuvo esa información bajo total hermetismo.

Fue hasta el 27 de abril, cuando y en condición grave el Ministerio de Salud en conjunto con el Ministerio del Interior divulgaron fotografías e información que alertaban de un desenlace fatal. En cuestión de horas las autoridades sanitarias y la propia Rosario Murillo lanzaron partes médicos que daban cuenta de un deterioro progresivo de su estado de salud, incluyendo infecciones severas, lesiones cerebrales, insuficiencia renal y complicaciones cardiovasculares.

Falleció la noche del sábado, pero fue hasta el domingo cuando dieron la orden de informarlo.

La ONU reafirma que fue víctima de desaparición forzada

En su pronunciamiento, el organismo deja reafirma de que Rivera fue sometido a desaparición forzada.

Según la OACNUDH, tras regresar clandestinamente a Nicaragua fue detenido arbitrariamente y las autoridades se negaron durante años a reconocer oficialmente su paradero y situación.

«Las autoridades se negaron a reconocer su paradero y situación hasta su muerte, lo que constituye una desaparición forzada», indicó.

Rivera, presidente del partido indígena Yatama y una de las voces más influyentes de la Costa Caribe, había denunciado ante organismos internacionales la situación de los pueblos indígenas nicaragüenses y las invasiones de colonos a territorios ancestrales.

Víctima de represalias por colaborar con la ONU

Marta Hurtado recordó además que Rivera fue identificado por Naciones Unidas como víctima de represalias por cooperar con el organismo internacional.

En mayo de 2023 participó en el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas en Nueva York. Posteriormente, y fue lo que motivó que el régimen sandinista diera la orden de prohibirle regresar al país. OACNUDH menciona que su caso fue incluido en los informes del secretario general de Naciones Unidas sobre represalias correspondientes a 2024 y 2025.

«Fue reconocido como víctima de represalias por su cooperación con la ONU», recordó el organismo.

La OACNUDH aprovechó el pronunciamiento para reiterar su preocupación por la situación de los presos políticos que el régimen mantiene en Nicaragua y exigió que sean liberados.

Asimismo, pidió garantizar que los centros de detención cumplan las normas internacionales de derechos humanos, incluidas las Reglas Mandela de Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos.

El organismo también exhortó a Ortega y Murillo a restablecer el acceso al país de la Oficina del Alto Comisionado y de otros mecanismos internacionales de derechos humanos, particularmente a los centros de detención.

La declaración se suma a las numerosas condenas internacionales surgidas tras la muerte de Rivera, cuyo fallecimiento ha sido atribuido por organizaciones de derechos humanos, líderes opositores y organismos internacionales a las condiciones de encierro, aislamiento y deterioro físico que sufrió durante casi tres años bajo custodia estatal.