Régimen exige en la ONU el fin de las sanciones y ratifica lealtad a China

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo exigió este martes el levantamiento inmediato de las sanciones a las que calificó de unilaterales, durante un debate en la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. En el que participó el canciller de la dictadura, Valdrack Jaentschke, al calificar las sanciones como «medidas coercitivas unilaterales» y exigió la eliminación «incondicional y completa».

La codictadora Rosario Murillo, en su intervención diaria, ratificó el discurso de su canciller y pidió el fin de las sanciones. Según Murillo, las sanciones internacionales afectan directamente el desarrollo de los pueblos y vulneran derechos fundamentales como la salud, la educación y la alimentación.

«Estas medidas son el mayor obstáculo para la implementación de la Agenda 2030 y para erradicar la pobreza. Nicaragua, siempre en base a los principios y espíritus del derecho internacional, exige con total autoridad la eliminación incondicional y completa de todas las medidas coercitivas unilaterales», dijo la codictadora.

Asimismo, dijo que las medidas constituyen «el mayor obstáculo para la implementación de la Agenda 2030» y acusó a «las potencias occidentales» de utilizar el sistema internacional para imponer «intereses hegemónicos».

«Las prácticas atentan directamente, esas prácticas contra la paz, el desarrollo y la seguridad de nuestros pueblos, la pobreza, las guerras, el cambio climático y la imposición de ilegales medidas coercitivas unilaterales que constituyen crímenes de lesa humanidad, atentan contra el derecho al desarrollo de todos los pueblos, el derecho a la salud, la educación, la alimentación y la vida misma de pueblos enteros», afirmó Murillo.

Alineamiento con China

En su intervención, Murillo ratificó su respaldo «irrevocable» a Cuba y exigió el fin del embargo económico impuesto por los Estados Unidos en 1962.

El su mensaje también destacó su lealtad a República Popular China como impulsor de iniciativas globales de cooperación, entre ellas la Franja y la Ruta.

«Valoramos profundamente la solidaridad práctica que constituye un ejemplo viviente de cómo debe funcionar la cooperación internacional conforme a los principios precisamente de la Carta de Naciones Unidas. Reconocemos, agradecemos a la República Popular China ese rol de socio, ese rol de confiabilidad, de solidaridad y de firme defensor del sur global», sostuvo Murillo.