Báez llama a no dejarse intimidar por «el dictador que se cree eterno

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, instó a los pueblos a no caer en la resignación frente a las dictaduras y llamó a mantener viva la «rebeldía espiritual», incluso cuando los intentos de cambio son lentos, parecen haber fracasado y el futuro se presenta incierto.

Durante su homilía pronunciada este 9 de agosto en Miami, el religioso recurrió al pasaje bíblico de Jesús caminando sobre las aguas para reflexionar sobre el miedo, la incertidumbre y los momentos de crisis que atraviesan las personas, los pueblos y la Iglesia bajo regímenes autoritarios.

Báez comparó la Iglesia con una pequeña barca que navega en aguas agitadas y señaló que, en distintos momentos de la historia, debe enfrentarse a poderosos que intentan silenciarla.

«En muchas ocasiones, la pequeña barca de la Iglesia también navega entre las aguas agitadas de poderes autoritarios y represivos que la persiguen y la agreden porque no toleran la verdad de Dios que ella anuncia», afirmó sin referirse directamente a la situación de persecución que padece la Iglesia católica de Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de la que él mismo es víctima.

«El dictador que se cree eterno»

El obispo forzado al exilio en 2019, trasladó la reflexión bíblica a las sociedades sometidas a regímenes autoritarios. Sin mencionar expresamente la crisis de libertades en el país, habló de un «dictador que se cree eterno» y del desgaste social provocado por los intentos fallidos de alcanzar transformaciones políticas y sociales.

«A veces el futuro de los pueblos es incierto: hay mucho sufrimiento y cansancio; pueden intimidarnos los gritos altaneros del dictador que se cree eterno, y nos sentimos desanimados tras tantos esfuerzos fallidos para lograr un cambio social», expresó para alentar a los ciudadanos a no caer en el desánimo ni aceptar como inevitable el orden impuesto por quienes ejercen el poder.

«En esos momentos no hay que caer en el desánimo; hay que conservar la rebeldía espiritual para no acostumbrarse a la normalidad forzada que quiere imponer el opresor, y tampoco hay que perder la capacidad de soñar con una sociedad justa y libre», agregó.

El obispo instó además a continuar avanzando incluso cuando existan «miedos, errores o retrocesos». Para explicarlo, volvió a la imagen de Pedro abandonando la seguridad de la barca para caminar sobre el mar en dirección a Jesús y comenzó a hundirse por el miedo.

Una advertencia contra el miedo

«El miedo es como una sombra que se alarga y se desliza sigilosa en la oscuridad de la mente y del corazón, tejiendo telarañas de incertidumbre en cada rincón de nuestros pensamientos. El miedo nos ciega, nos hace agrandar los problemas, nos encierra, nos vuelve vulnerables y nos puede hundir en las aguas», alertó el religioso.

En diferentes momentos de su sermón, Báez insistió en no paralizarse aún en los momentos de duda, de crisis o incertidumbre. «Aun cuando estamos llenos de miedo y la oscuridad nos envuelve».

Báez sostuvo que el miedo puede terminar magnificando las dificultades.

«Pedro no tiene miedo porque se hunde, sino que se hunde porque tiene miedo», señaló. Según el religioso, cuando el miedo domina, «nos ciega, nos hace agrandar los problemas, nos encierra, nos vuelve vulnerables y nos puede hundir».

Al final, el obispo dejó un llamado a seguir avanzando pese a las adversidades. «No nos detengamos ni nos hundamos. Sigamos navegando por nuevos mares, sin temor a afrontar vientos y tempestades», expresó Báez.