Actitud sospechosa de «injerencia», el detonante de la expulsión del embajador de España en Nicaragua
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo guarda un silencio inusual tras el sismo diplomático con España que provocó con la expulsión en caliente del embajador en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, del número dos de la legación española, y de cinco funcionarios de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a los que habría sometido a detención policial.
La medida, que según fuentes diplomáticas fue justificada por una supuesta "actitud sospechosa de injerencia" por parte del embajador, fue ordenada el domingo y detonó la mayor escalada de tensión en las relaciones con el país europeo que, en estricta reciprocidad, ordenó la salida de España del embajador del régimen Maurizio Gelli.
Pese a la gravedad de la situación, ni los dictadores ni su Cancillería han emitido los habituales comunicados agresivos contra gobiernos, organismos o sectores incómodos.
El dictador Daniel Ortega ordenó la expulsión del embajador de España en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, "por actitud sospechosa de injerencia", debido a los comentarios que realizó el diplomático durante una reunión privada con la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (AECID) en el país, según fuentes diplomáticas.
En el encuentro que se realizó a puertas cerradas con personal de la AECID y miembros de organizaciones no gubernamentales en Nicaragua, el diplomático español manifestó su interés de reunirse con diferentes sectores sociales, incluidos aquellos que han sido duramente reprimidos por el régimen Ortega-Murillo como la prensa independiente y organizaciones de la sociedad civil.
La información fue filtrada al dictador y en represalia, Ortega ordenó la expulsión en un plazo de 24 horas, tanto del embajador, como la del número dos en la sede diplomática, Miguel Mahiques Núñez y de cinco funcionarios de la AECID.
La fuente reveló que los dos diplomáticos salieron del país el domingo en un avión con destino a España. En el caso de los cinco funcionarios de la AECID, fueron detenidos por la Policía Orteguistas y trasladados al aeropuerto el domingo por la mañana para ser expulsados junto a los diplomáticos.
Nueva escalada de tensión diplomática
El dictador Ortega interpretó los comentarios de Farré Salvá como una actitud "injerencista" en los asuntos internos de Nicaragua, acusación que envió en una nota verbal remitida al Ministerio español de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares.
Este mismo argumento utilizó el régimen Ortega-Murillo durante la anterior crisis diplomática con España, registrada entre 2021 y 2022.
En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores español expulsó de forma inmediata al embajador de Nicaragua en Madrid, Maurizio Gelli, así como al agregado militar, cuyas actividades estaban bajo seguimiento por las autoridades españolas ante la sospecha de que informaba sobre opositores nicaragüenses residentes en España.
Gelli ejercía como embajador desde finales de 2022. Su nombramiento fue criticado por la oposición nicaragüense, ya que el dictador Ortega le concedió la nacionalidad nicaragüense años antes, tras abandonar Italia y refugiarse en Nicaragua.
El Gobierno español ha criticado en reiteradas ocasiones la deriva autoritaria y represiva del régimen de Daniel Ortega y ha concedido la nacionalidad española a numerosos nicaragüenses que fueron despojados de la suya y forzados al exilio por la dictadura.



