Prevenir el embarazo adolescente es posible, pero requiere de todos
El acceso a información adecuada sobre la salud sexual y reproductiva debe ser una prioridad para prevenir el embarazo adolescente.
Algunos sepreguntan qué tiene que ver el embarazo adolescente con el desarrollo. Locierto es que no solo es un problema de salud pública, sino que también amplíalas brechas sociales y de género, ya que está asociado con altos niveles demortalidad durante el embarazo, parto y puerperio, y representa la sexta causade deserción escolar, afectando así, las oportunidades laborales y los nivelesde ingresos de las y los adolescentes. Para América Latina esto representa unreto importante, ya que la región se ha convertido en el segundo subcontinentecon la tasa de embarazo adolescente más alta.
México no esla excepción. De hecho, es uno de los países de la Organización para laCooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor número de embarazos enadolescentes, con una tasa de 73.6 por cada mil adolescentes de 15 a 19años. Pero el país ha tomado pasosimportantes para enfrentar este desafío, incluyendo la reciente EstrategiaNacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea), cuyas metasson: reducir en un 50% la tasa de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19años y erradicar el embarazo en la población de 10 a 14 años para el año 2030.El éxito de la estrategia, producto de prácticas innovadoras en términos decoordinación interinstitucional, dependerá del pleno involucramiento de lascomunidades objetivo para atender de forma focalizada y sensible susrealidades.
Desde lasociedad civil mexicana, se ha trabajado para promover los derechos sexuales yreproductivos mediante esquemas de contraloría y participación ciudadana, comoes el caso de Lo Público es Nuestro(LPEN), impulsado por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir A.C. (ILSB).El programa busca mejorar los servicios de salud sexual y reproductiva, através del fortalecimiento de la participación de jóvenes y mujeres indígenas yafromexicanas para realizar una incidencia informada. En LPEN participan 60integrantes de 15 estados del país monitoreando los servicios de salud sexual yreproductiva, así como la implementación de algunas políticas públicas de la enapeaen materia de abasto de métodos anticonceptivos, prevención y atención de laviolencia familiar, sexual y contra las mujeres, interculturalidad en salud ycorresponsabilidad masculina.
Con losresultados del monitoreo realizado, LPEN ha desarrollado planes de incidenciacon recomendaciones puntuales para tomadoras y tomadores de decisión a nivelestatal y federal. Entre las medidas propuestas para promover los derechos sexualesy reproductivos destacan:
- Mayor presupuesto para programas y servicios sobre salud sexual y reproductiva de adolescentes.
- Lineamientos claros para la distribución de anticonceptivos en los estados, garantizando que se provean durante las consejerías de salud y que se brinde información adecuada sobre la variedad de métodos que existen.
- Transversalización de la perspectiva intercultural en la provisión de servicios de salud, especialmente donde hay población mayoritariamente indígena. Los servicios deben contar con intérpretes y ofrecer atención que se adecúe a las prácticas culturales y respete la autonomía de las personas.
- Mayor capacitación del personal de salud para involucrar activamente a los hombres en la prevención de embarazos e infecciones de transmisión sexual, así como para atender casos de violencia sexual de acuerdo a la normativa vigente.
- Generación de condiciones para garantizar el acceso a la información de amplios sectores de la población, puesto que actualmente requiere de conocimiento especializado, acceso a tecnologías y dominio del español.
Laparticipación ciudadana es un elemento clave en la mejora de los derechossexuales y reproductivos. En este caso, por ejemplo, varios estados comoGuerrero, Oaxaca y Morelos ya han retomado las recomendaciones de LPEN paraoptimizar sus servicios de salud e incorporar una perspectiva intercultural, degénero y de juventudes.
En América Latina, los jóvenes están optando por tener relaciones sexuales cada vez a edades más tempranas. Entre el 57% y el 87% de las mujeres en la región han tenido relaciones antes de los 20 años. El acceso a información adecuada sobre la salud sexual y reproductiva debe ser una prioridad para prevenir el embarazo adolescente. En este sentido, las iniciativas de la sociedad civil, tales como LPEN, pueden jugar un rol en la identificación de los retos del sistema de salud, y en el fortalecimiento de la gobernanza y el empoderamiento ciudadano de los jóvenes y las mujeres. La verdadera innovación social proviene de involucrar activamente a las poblaciones para transformar las instituciones, las prácticas de las y los tomadores de decisión y las políticas públicas.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el blog ¿Y si hablamos de igualdad?, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El contenido es responsabilidad exclusiva de su autor. La sección Voces es una contribución al debate público sobre temas que nos afectan como sociedad. Lo planteado en el contenido no representa la visión de Despacho 505 o la de su línea editorial.
