La Comisión Internacional contra la Impunidad

Ahora que hay un convencimiento profundo sobre la necesidad de crear una gran coalición nacional opositora para ir a elecciones libres, es imperativo empezar a discutir primero el programa de gobierno del cambio democrático, que puede unir a todos los nicaragüenses.

Una investigación periodística publicada por Confidencial, “Usaron fiscalía para fabricar casos contra presos políticos”, ha documentado cómo funciona el modus operandi de los juicios políticos y quiénes son sus responsables intelectuales y ejecutores directos.

La cadena demando empieza en El Carmen, con la pareja presidencial, pasa por la fiscalgeneral, Ana Julia Guido, y el inspector general del Ministerio Público,Douglas Vargas, y se ejecuta a través de Javier Morazán, el fiscal jefe de laUnidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (Uecdo).

A partir dela Uecdo, coordinada por Morazán, se convocó a un grupo de fiscales orteguistasque se reunieron con los investigadores de la Dirección de Auxilio Judicial dela Policía, para fabricar todos los expedientes de los presos políticos.Incluso les alquilaron habitaciones y locales en un hotel con gastos pagados detransporte, alojamiento y alimentación, para que trabajaran con mayorcomodidad, en la fabricación de los casos, entre julio y octubre del añopasado.

Segúnfuentes de la propia Fiscalía y exfiscales que renunciaron a esta institución,una vez armados los casos y fabricadas las pruebas, el equipo del fiscalMorazán se encargó de seleccionar y llamar a otros fiscales, que solamentedebían rubricar el libelo acusatorio y el intercambio de pruebas.

Mientrasunos fabricaron los casos, otros se limitaron a firmar las acusaciones, ya seapor miedo o por cooptación, pero a final de cuentas estos últimos son los queestán asumiendo la responsabilidad del delito penal en que han incurrido. Y deacuerdo con las mismas fuentes de la Fiscalía, la cocina de juicios políticosno se limitó a fabricar casos e imputar delitos inexistentes, sino que ademásse convirtió en una maquinaria para borrar pruebas y evidencias que implican alos verdaderos perpetradores de la matanza de más de 300 ciudadanos.

Ese es ellegado de impunidad que Ortega pretende imponerle a Nicaragua, que se refuerzacon el colapso de todas las instituciones democráticas que están controladaspor el sistema Estado-Partido-Familia. De manera que cuando venga el cambiopolítico, después de unas elecciones libres, el nuevo gobierno democrático nosolamente tendrá que desarmar y desmantelar a los paramilitares y hacer uncambio total de la Policía Nacional, sino que también debe cambiar desde laraíz al Ministerio Público. Y la única manera de realizar estos cambios,mientras se sientan las bases de una investigación sobre los crímenes de ladictadura, la corrupción, y hacer justicia, es con el apoyo de una entidadsupranacional, con el respaldo de Naciones Unidas y la OEA. De lo contrario,aunque pierdan una elección, Ortega y Murillo seguirán “gobernando desdeabajo”, haciendo que este país sea ingobernable

Por esoahora que hay un convencimiento profundo sobre la necesidad de crear una grancoalición nacional opositora para ir a elecciones libres, es imperativo empezara discutir primero el programa de gobierno del cambio democrático, que puedeunir a todos los nicaragüenses. Uno de los puntos imprescindibles en ese programa,debería ser la creación de una Comisión Internacional contra la Corrupción y laImpunidad en Nicaragua (Cicin), que contribuya a desmantelar las estructurasheredadas por la dictadura.

Losnicaragüenses debemos aprender de las mejores experiencias de la ComisiónInternacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), auspiciada por la ONU,y de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih),creada con el apoyo de la OEA. Analizar el balance de la Cicig y la Maccih, consus logros y errores, ayudará a diseñar una entidad que responda a lasparticularidades de la crisis nacional y las tareas monumentales a realizar, despuésde más de una década de dictadura.

En uninforme preparado por el experto Charles Call, profesor de PacificaciónInternacional y Resolución de Conflictos en American University, resume así el balancede la Cicig y la Maccih: “Ambas misiones han alcanzado históricos logrosfiscalizadores y procesales, llevando a funcionarios anteriores y actuales arendir cuentas como nunca antes, advirtiendo a poderosas élites que no habrátolerancia ante la impunidad. Cicig ha desmantelado redes de corrupción,exponiendo su alcance en el Congreso y en el gabinete y procesando a cientos deacusados. Maccih ha respaldado acusaciones contra docenas de legisladores y unaexprimera dama. A través de una labor junto a unidades especializadas defiscales, también han contribuido a desarrollar la capacidad institucional paraerradicar la corrupción”.

Latransición democrática en la Nicaragua pos-Ortega no puede fundarse en otraamnistía, sino en la justicia sin impunidad. Sin embargo, no se puede esperarque concluya el largo y complejo proceso de refundación de todas lasinstituciones democráticas, para iniciar el cambio. Mientras se realiza unareforma total en la Fiscalía, la Policía, la Justicia, el Poder Electoral, laContraloría, y la Administración pública, será necesario empezar a desmantelarlas mafias que están incrustadas en el Estado, con el apoyo de una asistenciainternacional extraordinaria y la Cicin. Y la coalición nacional opositorarequiere ganar una elección con una mayoría abrumadora en las urnas, paraobtener un mandato político inequívoco para el cambio y convocar a esa ayudainternacional extraordinaria. A final de cuentas, la razón de ser de la unidadopositora, consiste en desmantelar las estructuras de la dictadura, para queNicaragua vuelva a ser República.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de Confidencial. La sección Voces es una contribución al debate público sobre temas  que nos afectan como sociedad.