El “danielismo” es la traición de la Revolución
Ahora estoy absolutamente convencida que, a la dirigencia del FSLN jamás le interesó la defensa auténtica de los derechos humanos.
Por VILMA NÚÑEZ DE ESCORCIA
MANAGUA — Quiero compartir en estas líneas algunas vivencias dolorosas y sueños frustrados de este 19 de julio de 2019, que a 40 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista casi no queda nada. Conviven la represión, el miedo y la muerte con una falsa celebración de la traición a todo un pueblo.
Yo fui partede esa revolución y creí que la construíamos para conseguir la realizaciónplena de los Derechos Humanos. Soñé a los guerrilleros sandinistas derrotando ala dictadura y construyendo la nueva Nicaragua, con el fusil en una mano y elEstatuto Fundamental en la otra, que en su artículo 3 derogaba la pena demuerte y se defendían los nuevos principios de la Nicaragua libre. Al pocotiempo se aprobó el Decreto 52: Estatuto de Derechos y Garantías de los Nicaragüenses.
Llevar esteideal a la práctica resultó difícil y aunque no hubo paredones defusilamientos, sí, hubo fusilamientos y ejecuciones en casi todo el país, unode los hechos que más me conmovió fue el caso de la Cárcel La Pólvora, enGranada, donde se enterraron 50 cadáveres en una fosa común. Luego el engaño alos 4,000 guardias que se rindieron, con el ofrecimiento de que se lesrespetaría sus vidas y libertad, ellos se refugiaron en la Cruz Roja y lasiglesias, pero, vinieron los encarcelamientos masivos. En la cárcel La Modelo,en Tipitapa, y Zonas Francas llegaron a 6,500.
Y aquí mesurgía la duda, ¿no habría forma de evitar todo aquello, castigar los crímenespolíticos de la dictadura somocista con la aplicación de la Ley por lostribunales y jueces recién nombrados por la primera Corte Suprema de Justicia?
Un hecho queaún guardo en mis tristes recuerdos es que los más culpables, los poderosos,huyeron con el dictador Somoza y fueron a los pobres, los guardias de base alos que más se persiguió, se encarceló y juzgó al margen de las garantías deldebido proceso.
Luego laCorte Suprema de Justicia, los siete magistrados opuestos a la creación de losTribunales Especiales y los Tribunales Populares antisomocistas y con ello laruptura del principio de la Unidad de la jurisdicción y la aplicación decondenas injustas sin defensa adecuada.
De pronto mevi envuelta en una contradicción, yo Vicepresidente de la Corte Suprema deJusticia de la Revolución, con el deber de aplicar el Estatuto Fundamental y elEstatuto de Derechos y Garantías junto con las leyes secundarias, los códigosque la Revolución había dejado vigente y por consiguiente parte del ordenamientojurídico que debíamos respetar, fueron debates y discusiones contradictoriascon dirigentes de la revolución que nos decían legalistas, reaccionarios, entreotras cosas.
Llegó laguerra de agresión y en ese contexto, otra serie de violaciones a los derechoshumanos de ambos bandos y sobre todo la agresión norteamericana, lafinanciación de la guerra de la Contra, el incendio de los tanques decombustible en Corinto, los asesinatos en las montañas por unos y el secuestroy asesinatos de los jóvenes del Servicio Militar Obligatorio por la Contra ytodo en el contexto de una revolución que quisimos, aún creo que quisimos que fuerade otra forma, yo soñé con una revolución diferente.
Me refiero aestos pocos hechos tratando de contestarme una pregunta que aún me hago, ¿todarevolución tiene que pasar por esta realidad? Yo quisiera creer que no, que fuela guerra impuesta por Estados Unidos, más la deformación que defenderse de lamisma impuso a las fuerzas revolucionarias, lo que provocó muchos excesos y abusosde poder. La influencia que sobre muchas de esas acciones violatorias dederechos humanos tuvo el querer trasladar y copiar en nuestro país modelos comoel de Cuba, por ejemplo.
Se hablabade democracia vendiendo la imagen de la democracia liberal burguesa, pero seenseñaba en las escuelas, en los círculos de estudios que se organizaban, encualquier debate partidario, que se estaba construyendo el socialismo, pero lapráctica era otra; la destrucción del verdadero sindicalismo, la cooptación porel partido de las organizaciones sociales, como la Asociación de Mujeres antela Problemática Nacional (Ampronac), convertida en la asociación Luisa AmandaEspinoza, por ejemplo. Yo aún me pregunto: ¿fue una estrategia de engaño o hubouna falta de definición ideológica, clara y transparente?
Al final deesta etapa de mi vida me pregunto: ¿qué papel jugaron los Derechos Humanos enel sandinismo? Los instrumentalizaron para venderlos como Estado enconstrucción de una democracia y lo hacían con actos formales: reconocer yratificar, por ejemplo, a solo 3 meses del triunfo revolucionario en septiembredel 1979, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, pero no seaplicaron de manera integral, ni se respetaron la universalidad niinterdependencia entre derechos civiles y políticos con los derechos económicosy sociales (DESC).
Se quisopriorizar el respeto a los DESC, pero no se concebía a la gente como sujeto deesos derechos, sino como súbditos agradecidos de un Gobierno centralista, porejemplo, la falta de una verdadera reforma agraria y de una reforma urbana, consus tremendos efectos hasta nuestros días. Ahora estoy absolutamente convencida desde hace tiempo,que a la dirigencia del FSLN jamás le interesó la defensa auténtica de losderechos humanos.
Hoy ese FSLNagónico, convertido en un instrumento de represión, afirma que “con losderechos humanos se justifican, todas las intervenciones imperiales”, pero creoque no es así. Hoy con el desarrollo jurídico de los Derechos Humanos a nivelinternacional, hay nuevos órganos y mecanismos de protección que coadyuvan enla defensa que deben impulsar los pueblos, los Estados democráticos del mundo.Ayudar solidariamente a defenderlos no es intervención y eso no es injerencismoni atropello a la soberanía nacional de ningún Estado.
No es una teoría ni una lucha política lo que mehizo comprometerme con la revolución, fue mi compromiso con la gente y elrechazo a la injusticia para contribuir a la formación de un Estado donde nohaya violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad contra sugente.
Concluyo: la Revolución Popular Sandinista fue traicionada por Daniel Ortega. No sé si por eso me duele cuando algunos sectores de la vieja izquierda se resisten a veces a creer que Daniel Ortega ya no es su compañero, si acaso fue, ya no es de izquierda, traicionó a los que todavía tratan de defenderlo y nos traicionó y nos engañó a todos y todas.
La autorafue vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia en los 80 y actualmente esla presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), a la que laAsamblea Nacional, dominada por Ortega le canceló la personería jurídica en2018.
Nota: El presente artículo es responsabilidad exclusiva de su autor. Lasección Voces es una contribución al debate público sobre temas que nos afectan como sociedad. Lo planteadoen el contenido no representa la visión de Despacho 505 o la de su líneaeditorial.
