La hora de los jóvenes

La de ahora es una oportunidad como pocas veces hemos tenido en nuestra historia para terminar por fin con esa maldición que arrastramos ya casi 200 años, esa sucesión interminable de dictaduras y guerras.

Jóvenes,créanme: la dictadura está hoy herida de muerte. Toda la sangre derramada enesa heroica lucha que ustedes empezaron cuando despertaron a este pueblodormido, todo el dolor, todo el sufrimiento de este año que ha sido uno como noha habido otro, han dado ahora sus frutos y la dictadura está a punto de morir.

No permitanque ocurra ahora lo que con frecuencia ocurre en momentos como este, en que elpueblo pone los muertos y las élites ponen los vivos. No permitan que esegrupito que ahora se encuentra dialogando con la dictadura se alce con eltriunfo que ustedes consiguieron y que pertenece a todo un pueblo, quepertenece a ustedes.

La dictaduraestaba lista para rendirse cuando apareció la Alianza Cívica por la Justicia yla Democracia y le lanzó un salvavidas y ahora frente a nuestros ojos estánrepartiéndose los restos de una batalla que ustedes ganaron. Estamos viendocomo de nuevo las élites quieren robarle al pueblo su victoria. No permitan quenos impongan el odioso pacto que ahora están acordando en el Incae esos dosgrupos representantes del pasado, que mirando nada más que a sus propiosintereses están traicionando a nuestros muertos, sordos al clamor de lasmadres, insensibles al sufrimiento de nuestros presos y presas y al dolor denuestros heridos y de nuestros exiliados. Ustedes saben cuál es la ruta y esaruta no pasa por el Incae.

La de ahoraes una oportunidad como pocas veces hemos tenido en nuestra historia paraterminar por fin con esa maldición que arrastramos ya casi 200 años, esasucesión interminable de dictaduras y guerras. Tenemos ahora la oportunidad deromper ese círculo vicioso. Tuvimos esa oportunidad en 1979 cuando la lucha delpueblo armado derrocó a la dictadura de los Somoza, pero un pequeño grupo seapropió de la victoria del pueblo y la naciente democracia murió entonces en lacuna apenas asomando su rostro al nuevo día.

Luego de unalucha de décadas la sociedad nicaragüense se conformó con poco, con muy poco.Los jóvenes revolucionarios solo hicieron lo que habían aprendido a hacer de ladictadura, no fueron diferentes, y la sociedad toda fue de nuevo sometida yregresó a las cadenas que recién había abandonado. Entonces no sabíamos lo queera ser libre, entonces no sabíamos cómo se construye la democracia y esepequeño grupo que se adueñó del poder no tenía ningún interés de crear unasociedad democrática.

En 1990tuvimos otra vez la oportunidad de fundar una democracia cuando luego de unacruenta guerra civil y unas elecciones vigiladas un nuevo grupo ascendió alpoder, pero otra vez el grupo que triunfó con nuestros votos pactó con losperdedores para escamotearle su victoria al pueblo, como tantas veces haocurrido en nuestra historia.

Es que lasélites temen al pueblo y lo desprecian y su voto no cuenta para ellas. Esta veztiene que ser diferente. Esta vez puede ser diferente. No desperdiciemos estaoportunidad, pues si no actuamos ahora tendremos que regresar a este mismo puntodentro de 20, 30 o 40 años y veremos, como ahora, morir a nuestros hijos ynietos, tratando de alcanzar lo que hoy está a nuestro alcance. Si ahora noactuamos con energía la maldición de repetir ese ciclo de dictaduras y guerrasseguirá colgando sobre nuestras cabezas. Hoy podemos romper ese ciclo. En elIncae sólo están intentando continuarlo.

Ladiferencia del momento actual con esos dos momentos de nuestra historia, en queestuvimos a punto de romper la maldición antidemocrática, es que los jóvenes deahora no son los mismos que los jóvenes de entonces. La juventud de ahora sabeque este es un mundo diferente que el de sus padres y abuelos y no quierenvivir en el pasado, ya que saben que una nueva sociedad es posible y quierenconstruirla para vivir en ella.

Saben que esposible vivir en libertad, libertad para amar a quien querramos, libertad paraser quienes querramos ser, libertad para soñar, libertad para dejar nuestroespíritu volar. Libertad para ser jóvenes. Libertad para ser. Queremos unasociedad donde podamos expresar nuestras potencialidades, donde podamosrealizar nuestros sueños, donde el único límite a lo que podemos ser estarádado por nuestra capacidad de imaginar. Queremos justicia, queremos democraciay queremos una sociedad de iguales, una sociedad inclusiva en la que quepamostodos sin excepción.

Jóvenescréanme, este es su momento. La dictadura se ha quedado sola como los muertos.Lo único que tiene son esos zombis suyos montados en camionetas matando,robando, secuestrando. Eso es todo lo que tiene y hasta sus antiguos seguidoresse han ido marchando. No se puede gobernar y no va a ninguna parte un país dezombis, de asesinos a sueldo. La dictadura y sus aliados necesitan de ustedes, necesitanhumillarlos, doblegarlos, someterlos, pero esta vez no lo conseguirán. Nosotrossomos más que ellos, nosotros tenemos la razón, ellos solo tienen sus fusiles.No permitan, jóvenes, que otra vez como lo hicieron tantas veces un grupopequeñito le robe la victoria al pueblo. No dejen que los dinosauriosconviertan en presente el terrible pasado que arrastran y al que por la fuerzay con maña nos quieren regresar.

Hay quereclamar la victoria que nos pertenece. Tenemos que desconocer ese diálogo delos ancianos, de los segundones de la dictadura y los segundones del capital, quesolo pretende regresar al país adonde se encontraba hace un año, de donde segúnellos nunca debió salir. Tenemos que desconocer ese pacto y empezar un nuevodiálogo, un diálogo sin la dictadura, un diálogo entre todos nosotros en quenos ponemos de acuerdo sobre cómo será la sociedad que queremos ahoraconstruir. Vamos a darle el último empujón a la dictadura. La tumba fría leespera. Créanme jóvenes, se los dice alguien que ya estuvo ahí donde ustedesestán parados, que más de una vez vio sus esperanzas e ilusiones robadas,destruidas. Si no me creen a mí, miren en derredor y véanlo ustedes mismos consus propios ojos.

Nota: El presente artículo es responsabilidad exclusiva de su autor. La sección Voces es una contribución al debate público sobre temas  que nos afectan como sociedad. Lo planteado en el contenido no representa la visión de Despacho 505 o la de su línea editorial. La publicación  no significa que este medio valide los argumentos o considere las opiniones como cierta.