Covid-19, el síntoma de un mundo en crisis

Cuando los gobernantes no son capaces de manejar un país, teniendo la seguridad y la libertad de sus ciudadanos como objetivos prioritarios, se vuelve responsabilidad de los ciudadanos cambiar a sus gobernantes por los medios que sean necesarios.

Con Italia reportando casi 500 muertes en un solo día acausa del Covid-19, nos preguntamos qué tan capaces somos como humanidad paralidiar con los problemas globales. La respuesta a esto no es muy prometedora sile delegamos la responsabilidad a los gobernantes.

Casi dos años han pasado desde que inicio larevolución de 2018 en Nicaragua. En estos dos años Nicaragua entró en shock,sufrió la perdida de miles de vidas y el exilio de más de cien mil nicaragüenses.

Se perdió toda libertad y el país entró en un proceso de deterioro social, económico y ambiental sin precedentes.


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Ahora, contrario a las indicaciones de la OrganizaciónMundial de la Salud para enfrentar la crisis del coronavirus, que han sidoadoptadas por prácticamente todos los países del mundo, en Nicaragua sepromueven el turismo y las marchas multitudinarias pagadas por el Gobierno.

Esto, lejos de ser algo de que asombrarse, más bien sesuma a la larga lista de agresiones por parte del régimen al pueblo deNicaragua, en busca de ganancias económicas para la familia presidencial.

Cuando los gobernantes no son capaces de manejar unpaís teniendo la seguridad y la libertad de sus ciudadanos como objetivosprioritarios, se vuelve responsabilidad de los ciudadanos cambiar a susgobernantes por los medios que sean necesarios. Esta es una tarea que el grupode autoconvocados alrededor del mundo con el nombre de SOS Nicaragua decidiótomar como suya.

Sabemos que Nicaragua y su gente se encuentrasecuestrada por la codicia de sus gobernantes y durante casi dos años hemostrabajado en estrategias y acciones para liberarla de la dictadura. La misiónsigue siendo la misma: proteger a los nicaragüenses ante cualquier peligro,tanto dentro, como fuera del territorio nacional, así como colaborar en elproceso de democratización y fortalecimiento del país.

Aunque este gran reto del Covid-19 viene a sumarse alreto titánico de eliminar una dictadura y migrar a una democracia, sabemos quees el inevitable resultado de nuestras acciones contra el medioambiente, lascuales son también acciones contra nosotros mismos como seres humanos. Lostemas de salud, educación y medioambiente, son tan vitales como el degobernabilidad para poder construir sociedades que progresen en paz, respeto yabundancia.

En estos momentos, cuando la pandemia del COVID-19 seexpande por todo el mundo, las redes de apoyo a nicaragüenses y comunidades enriesgo se ha extendido con carácter de emergencia para garantizar la seguridadde los exiliados en el país donde se encuentren y para proveer apoyo a lasituación dentro de Nicaragua.  Lasolidaridad entre nicaragüenses por suerte, es un músculo que hemos ejercitadomucho en estos últimos dos años.

Ahora es cuando tenemos que hacer mayor uso de nuestrahumanidad, de nuestra fuerza interna, para vencer el miedo y mirar más allá denosotros mismos, hacia ese futuro que todos los nicaragüenses queremos. Esefuturo se crea con nuestras acciones de hoy, con las decisiones que tomamos díaa día. Es el momento de confiar en nuestro valor y recordar que nadie es másresponsable de nuestra vida, nuestras acciones y nuestro destino que nosotrosmismos.

Los Nicaragüenses podemos aprender mucho de las palabras del director general de la Organización Mundial de la Salud:

Que la esperanza sea el antídoto del miedo, que la solidad sea el antídoto de buscar culpables y que nuestra humanidad sin fronteras sea el antídoto para esta amenaza global. Este virus presenta una amenaza sin precedentes, pero también presenta una oportunidad sin precedentes para unirnos ante un enemigo común, un enemigo de la humanidad”.

*El autor es Director Ejecutivo de The Hague Peace Projects en La Haya, Holanda y miembro de SOSNicaragua – Europa.