Organizaciones de mujeres alertan: «A las niñas robadas por hombres adultos las rondan los femicidios»
El femicidio contra una adolescente de 16 años provocado por un agresor de 23, este lunes en Managua, justifica no solo que las organizaciones feministas estén alarmadas por los femicidios en el país, sino que es la cara de otro drama: las niñas que están siendo robadas por hombres mayores y con quienes establecen una relación de pareja terminan a veces, en tragedias como esas.
El drama de las niñas robadas crece en silencio. A mediados de marzo pasado, las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y de las niñas, lanzaron una alerta ante la repentina desaparición de tres adolescentes en diferentes municipios de Nicaragua casi en una misma semana. Grave fue saber por la familia de una de ellas, que un pariente adulto se la había llevado con engaños, pese a ser su familiar a sabiendas que ella, de apenas 15 años, padecía una discapacidad.
“Esto esta sucediendo y preocupa”, dice la sicóloga feminista Ruth Marina Matamoros, quien abordó el tema ampliamente en una documentación de varios casos que dio a conocer el grupo de mujeres Venancia. Explica Matamoros que este tipo de situaciones se daba más en el campo, pero que últimamente han detectado varios casos en zonas urbanas, lo que es también un motivo de mucha preocupación.
Martha Flores, de Católicas por Derechos a Decidir, el organismo que registra y documenta los casos de femicidio en el país y los caracteriza como una forma de denuncia de la violencia machista, señala que el tema es grave. “Sí está pasando y este último femicidio deja claro que las mujeres, especialmente las niñas, están en grave peligro, las están matando”, alertó.
ENGAÑOS FATALES
El 24 de marzo pasado, los familiares de Zenayda de Jesús Lanzas, de 15 años, pidieron apoyo en redes sociales para dar con su paradero. La joven salió de su casa ubicada en el barrio Carlos Rizo de Jinotega en horas de la mañana y hasta este primero de abril no habían recibido noticias de ella. La familia no tiene paz desde que ella salió de casa y no volvió, dice su hermana.

Las integrantes de las organizaciones feministas critican que la Policía actúe de forma muy lenta en los casos de las desapariciones de niñas y adolescentes, pero les molesta más, que sean las mismas autoridades que le añadan más sufrimiento a sus familiares cuando no solo minimizan sus denuncias, sino que las revictimizan con “regaños y burlas”.
“Dicen: ‘ustedes los padres que no las cuidan’ o ‘¿para que buscarlas si se han ido por amor?’ No se han ido por amor, se fueron engañadas y viven después un infierno. Ahora, una madre llega desesperada en busca de ayuda y la maltratan de esa forma, no puede ser”, critica Flores.
Para entenderlo mejor, la sicóloga Ruth Matamoros dice que, aunque muchas veces una adolescente de 13 o 14 años que sale por su cuenta de su casa el día que desaparece, no les quita su condición de víctima. “No es correcto repetir ese argumento de que la chavala ‘también quería’, porque esas decisiones son tomadas dentro de las limitaciones de su falta de poder por edad, género, clase, educación”, señala la especialista. “Esas decisiones –añade- se revierten en daños a su presente y futuro que les impiden llegar a ser las protagonistas de sus vidas”.
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La sicóloga advierte que la sociedad ha impuesto expectativas sociales que hacen pensar a las adolescentes y jóvenes que hay una sola forma de realización personal y que es a través de una relación amorosa. “Se nos enseña a amar sin condiciones y entregamos todo porque esperamos que así sea del otro lado. Así entregamos nuestra libertad, renunciamos a nuestra familia, a nuestros sueños, e incluso, por el miedo a quedarnos solas, podemos aceptar situaciones de control o violencia”, señala Matamoros a la publicación del organismo de mujeres. A su criterio, muchas adolescentes caen en ese engaño, porque los adultos les ofrecen eso, pero que en la realidad, terminan viviendo otra cosa.
“FEMICIDIOS LAS RONDA”
En comunidades remotas los casos empeoran. A Lucy Idalia Gaitán Granados de 13 años, sus familiares la buscan. De ella poco se sabe desde hace cerca de un mes y el día que desapareció lo hizo junto a una niña de dos años. Los familiares identificaron y denunciaron al secuestrador: Manyel Josué Castro Soza. Pero no saben si la Policía lo está buscando o simplemente ignoraron el caso. Las menores son originarias de la comunidad Laguna Seca de Matagalpa.
“El sistema, las autoridades le hacen saber al victimario que puede actuar con impunidad y las niñas y los familiares están en desventaja si la autoridad no actúa y lo deja pasar. Es lo que pasa en el campo y se extienden, los casos ahí quedan, se la robó, se la robó. No. Son niñas y adolescentes, no objetos”, insiste.
En ese sentido, la ley es clara y no se presta a ninguna interpretación como a veces quieren hacer las autoridades en las zonas rurales.
“En nuestro país, si un hombre adulto que tiene como ‘novia’ o ‘pareja’ a una chavala mayor de 14 años y menor de 16, donde hay relaciones sexuales de por medio, comete el delito de estupro, y cuando el hombre es su maestro, guía espiritual o tutor, entre otros aspectos, comete estupro agravado”, recordó Matamoros.
A Flores le preocupa también que en este año como en ningún otro, las adolescentes están ingresando a la lista de víctimas de femicidios. Advierte que, hasta este martes, el monitoreo del organismo señala que entre los 17 femicidios que han registrado entre enero y marzo, destacan tres en los que las víctimas eran menores de edad, eran adolescentes.
“Observe lo siguiente: hay tres víctimas entre las edades de 13 a 17 años y siete entre los 18 y 35. Las primeras eran niñas y bastante jóvenes las del segundo grupo, es alarmante, los femicidios rondan a las adolescentes”, comenta la activista.
MUERTA LEJOS DE CASA
A criterio de las organizaciones, el Estado y las instituciones deberían interesarse en frenar estas tragedias. La realidad que rodea al femicidio ocurrido la noche de este lunes cerca del mercado Mayoreo, abonó a esa sensación de desprotección que padecen niñas y mujeres en el país. La adolescente tenía tan solo 16 años y era madre de una niña de dos meses. “Las edades demuestran que pudo haber iniciado esa relación con un hombre adulto cuando apenas tenía 14 años. Es una tragedia de varios lados”, dice Flores.
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DESPACHO 505 conoció que los restos de la víctima serían llevados a Siuna, municipio del llamado triángulo minero del país, en la Costa Caribe Norte, de donde era originaria. Mientras que su agresor, Jerry José Condega Vanegas, amaneció tras las rejas en Managua y deberá pagar por cegar la vida de la adolescente.
“Este agresor se llevó a esa niña (la victima adolescente) lejos de casa, era una niña, la embarazó y la mató. Una tragedia que es cada vez más frecuente y a la que no debemos acostumbrarnos”, demandó la defensora.



