Dictadura se victimiza en la OEA, ataca a la CIDH y niega represión
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo calificó como la continuidad de “un guion malvado y maquiavélico” el informe presentado este miércoles por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ante el Consejo Permanente la Organización de Estados Americanos (OEA).
Durante la sesión del Consejo Permanente, el representante alterno de Nicaragua en la OEA, Michael Campbell Hooker, leyó un pronunciamiento cargado de calificativos poco diplomáticos, al estilo de la vocera gubernamental Rosario Murillo, momentos antes de que la presidenta de la CIDH, Antonia Urrejola, presentara el informe «Concentración del poder y debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua».
La CIDH concluyó que las votaciones del 7 de noviembre se desarrollarán en un contexto caracterizado por la “concentración del poder” por parte de Ortega, quien ha facilitado que Nicaragua “se transforme en un estado policial de facto”.
Además, denuncian, el oficialismo tiene instalado “un régimen de supresión de todas las libertades, mediante el control y vigilancia de la ciudadanía y la represión” en el país, donde Ortega actúa a la libre, «sin un sistema de pesos y contrapesos, puesto que todas las instituciones responden a las decisiones del Ejecutivo”.
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Por su parte, el representante de la dictadura dijo que el reporte del organismo es «manipulador y notoriamente sesgado”, incluso tildó de falsos los datos aportados porque, según la dictadura, «representan el espíritu maquiavélico» de la instancia regional que, supuestamente, «solo busca satisfacer al interventor de soberanías nacionales”, en referencia a Estados Unidos.
El defensor de la dictadura se mostró molesto porque, según él, en el informe no se incluyen las supuestas “pruebas irrebatibles de la maldad mediática” y los testimonios de las víctimas del “terrorismo brutal”, en alusión a las protestas sociales del 2018 que fueron reprimidas a balazos por las fuerzas represivas y paramilitares al servicio del régimen.
ATAQUES CONTRA EL ORGANISMO
En un ataque directo contra el informe de la CIDH, el embajador de Ortega dijo que las denuncias que en él se exponen tratan de mostrar “un caso que solo está en la mente e intereses de los guionistas que la redactan», negando que en el país haya represión, que hay más de 150 presos políticos y que se desarrolla un proceso de votaciones ilegítimo.
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Campbell Hooker trató de defender al régimen aduciendo que lo que se denuncia sobre la crisis política y social en Nicaragua es una “excusa para agredir y justificar políticas y acciones interventoras cuyo objetivo fundamental fue y es el de desmantelar la estructura funcional del Estado democrático y sobre todo, separar a la población de Nicaragua de su Gobierno, para instalar un Gobierno de facto”.
Asimismo, defendió la farsa electoral organizada por la dictadura afirmando que se desarrolla “en paz» y «con la asistencia de los partidos políticos y candidatos”. Sin embargo, la comunidad internacional ha denunciado la celebración de unas «elecciones falsas» porque el régimen eliminó la competencia política apresando a sus principales oponentes.
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Finalmente, el funcionario orteguista enfiló sus ataques contra la CIDH y la acusó de sufrir un “deterioro de la funcionalidad” y de parcializada, instrumentalizada e incapaz de ver “otras realidades”.
Nicaragua asiste a las votaciones presidenciales y legislativas el 7 de noviembre en medio de un proceso que ha sido calificado de antidemocrático. Ortega ha instaurado un Estado policial de facto. Suprimió los derechos políticos, censuró a la prensa independiente y encarceló a siete aspirantes a la presidencia que podían hacerle competencia.



