Cámaras, drones y satélites: la megared china bajo control del régimen para vigilar Nicaragua en tiempo real

Desde los movimientos bajo tierra hasta lo que ocurre en las calles de Managua: el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo instaló en Nicaragua una megainfraestructura de vigilancia tecnológica con fondos prestados a China. Dos centros de mando concentrarán en tiempo real la información captada por cientos de equipos sísmicos y volcánicos, sensores instalados en ríos, cámaras urbanas, drones, robots y sistemas de comunicación satelital.

Concebida oficialmente para prevenir y responder ante desastres naturales, la red constituye la mayor plataforma tecnológica de monitoreo y vigilancia reconocida públicamente en el país.

Toda la red será operada desde el Centro de Monitoreo y Alerta Temprana Momotombo, un complejo construido en el sector de Bolonia, en Managua, desde el que se concentrará y procesará la información recogida. La instalación, que será inaugurada este 22 de agosto, forma parte del Sistema Nacional de Respuesta a Emergencias de Nicaragua (Sinarem) y estará bajo control del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).

Aunque las autoridades presentan el proyecto como una herramienta para prevenir y atender desastres, su alcance va más allá de la observación de fenómenos naturales. La infraestructura permitirá visualizar la circulación vehicular, accidentes, incendios y «todo lo que ocurra a nivel nacional», según las explicaciones oficiales. También incorporará una red de videocámaras en Managua y concentrará grandes volúmenes de información en los dos centros de mando que operarán de manera coordinada.

El proyecto fue financiado mediante un crédito concedido por la empresa estatal china CAMC Engineering Co., Ltd. El acuerdo, firmado el 27 de junio de 2024 y aprobado por la Asamblea Nacional en agosto de ese año, asciende a 242,39 millones de yuanes, equivalentes entonces a unos 34 millones de dólares aunque en la información más reciente refiere un costo de 42 millones de dólares.

Según el acuerdo firmado con CAMC Engineering, el préstamo deberá pagarse en diez años, con dos años de gracia y una tasa de interés anual del 4,45%. Incluye, además, una comisión inicial del 1,3%, otra de apertura del 0,5%, una comisión de agencia del 1,2% y una de compromiso del 0,7% sobre los fondos que no hayan sido desembolsados.

Una red de 258 puntos inteligentes

González detalló esta semana que el sistema cuenta con 258 “sitios inteligentes” instalados en diferentes puntos de Nicaragua. De ellos, 97 corresponden a nuevos equipos de vigilancia sísmica que se incorporarán a la red ya existente.

El centro recibirá y procesará la información prácticamente en el momento en que se produzcan los eventos, confirmó el funcionario.

“De lo que se trata es de incrementar el nivel de desarrollo tecnológico, el nivel de desarrollo humano y el nivel de articulación de estos dos aspectos”, explicó González durante una entrevista al espacio propagandista Informe Pastrán.

La infraestructura también incorpora 25 estaciones para la vigilancia volcánica. Los dispositivos permitirán observar los volcanes mediante cámaras web y analizar durante las 24 horas su actividad sísmica, temperatura y emisión de gases.

Otros 20 puntos estarán destinados al monitoreo de ríos considerados importantes por las autoridades. El objetivo declarado es detectar crecidas e inundaciones repentinas provocadas por huracanes u otros fenómenos meteorológicos y emitir advertencias anticipadas.

A la red se suman 172 sistemas inteligentes de bocinas instalados en hospitales, escuelas, instituciones públicas y otros lugares estratégicos de Managua. Estos dispositivos servirán para difundir alertas y orientaciones ante una emergencia.

Cuando la Asamblea Nacional aprobó el crédito, informó que el financiamiento contemplaba la adquisición de 405 unidades de equipos de diferentes tipos. La institución mencionó dispositivos para vigilancia y alerta sísmica, videovigilancia remota de volcanes, detección de terremotos y vigilancia volcánica mediante gases.

Cámaras para observar Managua

Uno de los componentes de mayor alcance es el sistema de videocámaras instalado en la capital. González no precisó cuántas cámaras lo integran ni dónde están ubicadas, pero afirmó que permitirán observar distintos acontecimientos urbanos.

“En la capital vamos a tener un sistema de videocámaras que nos va a permitir ver muchas circunstancias: un accidente de grandes magnitudes, un incendio, una situación que pueda afectar a la población”, declaró.

En una presentación oficial del proyecto realizada en febrero de 2025, González adelantó que el centro tendría visualizaciones relacionadas con la circulación de vehículos, los accidentes y otros aspectos del comportamiento cotidiano.

El funcionario aseguró entonces que el centro de comando y vigilancia permanente estaría conectado con otro instalado en el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). Ambos podrán intercambiar información en línea sobre los fenómenos y acontecimientos registrados en el país.

El diseño contempla dos centros de mando interdependientes: el principal y otro de respaldo situado a distancia para evitar que en caso de una eventualidad ambos resulten afectados. Los dos tendrán capacidad para procesar datos, apoyar la toma de decisiones y coordinar operaciones. La información estará sincronizada para que el centro alterno pueda asumir las funciones si el primero queda inutilizado.

Comunicación por satélite, drones y robots

El Sinarem incorporará comunicaciones mediante un sistema que distribuye automáticamente los canales entre numerosos usuarios, además de comunicación satelital, redes inalámbricas y vehículos de comando.

González informó también de la instalación de tres grandes repetidoras. Mencionó las ubicadas en los volcanes Casita y Mombacho, pero no identificó la tercera. Estas estarán conectadas con una red de 50 terminales para agilizar la comunicación durante las emergencias.

La descripción oficial del proyecto incluye drones para transmitir información y apoyar las operaciones en zonas afectadas. También incorpora robots y detectores de vida destinados a recopilar datos, coordinar intervenciones y participar en labores de búsqueda y rescate.

El sistema fue diseñado para vigilar tanto fenómenos naturales como eventos provocados por la actividad humana. Según la documentación oficial el proyecto beneficiará directamente a 3.486.558 personas que habitan en zonas expuestas a amenazas y riesgos de desastres.

González sostiene que la concentración inmediata de datos permitirá reducir los tiempos de reacción. “Vamos a tener la información rápida para que podamos rápidamente también responder”, aseguró.

El régimen no informa qué institución operará la red de cámaras urbanas, durante cuánto tiempo se conservarán las imágenes, quiénes podrán acceder a ellas ni qué mecanismos regularán el tratamiento de la información recopilada.