Hija de Brooklyn Rivera solicita al régimen ingresar a Nicaragua para sepultar a su padre junto a su pueblo

La hija de Brooklyn Rivera, Tininiska Rivera, pidió este domingo al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que le permita ingresar a Nicaragua para despedir a su padre y cumplir la promesa que le hizo en vida: enterrarlo junto a su pueblo.

En una carta pública difundida tras la oficialización de la muerte del histórico líder miskito bajo custodia, Tininiska Rivera también desmintió la versión oficial según la cual familiares acompañaron a Rivera en sus últimos momentos.

En la carta, Tininiska expresó que su familia pasó meses sin información directa sobre el estado de salud de su padre.

“Expreso mi profundo dolor y preocupación por las circunstancias en las que se produjo su muerte. Asimismo, desmiento la información oficial que señala que familiares estuvieron presentes junto a mi padre en sus últimos momentos”, afirmó.

La hija del dirigente indígena sostuvo que, hasta donde conoce, una de sus tías no estuvo con él. También rechazó que Nancy Elizabeth Henríquez, mencionada por el régimen entre las personas que supuestamente lo acompañaron, pueda ser considerada representante de la familia.

“Hasta donde tengo conocimiento, mi tía no estuvo con él. De igual manera, la señora Nancy Elizabeth Henríquez no forma parte de nuestra familia y permanecía bajo custodia del Estado, sin gozar de plena libertad para actuar de manera independiente”, señaló.

Durante el encarcelamiento de Rivera, su hija se convirtió en una de las principales voces de denuncia sobre su situación. En la carta recordó que acudió a organismos internacionales, gobiernos, medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos para exigir información sobre su paradero y reclamar su liberación.

“Como hija, he sufrido el dolor de no conocer con certeza su situación y de ver negado nuestro derecho a estar a su lado”, escribió.

Acompañamiento internacional

La principal demanda del documento está dirigida al régimen y busca evitar que la familia quede excluida de las decisiones sobre el funeral del líder indígena.

“Como hija, deseo cumplir la promesa que le hice en vida frente a la tumba de mi abuela: darle el último adiós que merece y permitir que descanse junto a ella y su pueblo”, escribió Rivera en un mensaje dirigido al pueblo de Nicaragua, a la comunidad internacional y al propio régimen.

Rivera pidió el acompañamiento de la comunidad internacional, de los organismos de derechos humanos, de las iglesias, de los pueblos indígenas y del cuerpo diplomático, “para garantizar mi ingreso seguro a Nicaragua y mi participación plena en todas las decisiones relacionadas con los actos funerarios y el destino de sus restos”, expresó.

También reclamó que ninguna determinación sobre el entierro sea tomada sin su consentimiento. “Nadie puede sustituir a una hija en la despedida de su padre. Ninguna decisión sobre sus restos debe tomarse sin consultarme y sin mi participación”, agregó.

La muerte de Rivera ocurrió después de que el régimen mantuviera durante 971 días un estricto hermetismo sobre su situación. Solo cuando su condición física se deterioró de forma crítica comenzaron a divulgarse reportes médicos oficiales sobre su hospitalización. Su familia cuestionó desde el inicio esas versiones y exigió acceso independiente para verificar su estado de salud.

En su mensaje, Tininiska Rivera reivindicó la trayectoria de su papá de quien dijo durante décadas encabezó la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe nicaragüense.

“Mi padre dedicó su vida a la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua. Su legado trasciende generaciones y forma parte de la historia de resistencia, dignidad y lucha de nuestros pueblos indígenas en Nicaragua y en el mundo”, afirmó.

La carta concluye expresando su postura de no confrontación política: “Hoy no hablo desde la confrontación. Hablo desde el dolor de una hija que quiere despedir a su padre”, escribió.

“A mi padre le arrebataron la libertad; no permitamos que también le arrebaten a su familia el derecho de despedirlo conforme a su voluntad, sus creencias y su legado”, reiteró.