Monseñor Álvarez llama a vencer el miedo y mantenerse firmes ante la persecución

Monseñor Rolando Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa, llamó a los creyentes a no tener miedo y mantenerse firmes ante la persecución, en un nuevo mensaje pastoral difundido desde el exilio aunque sin hacer referencia directa a Nicaragua y la crisis que atraviesa bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En su reflexión del Miércoles de la VI Semana de Pascua, el prelado que padeció cárcel política hasta ser desterrado a Roma, centró su mensaje en la promesa de Jesús sobre el envío del Espíritu Santo, al que describió como fuente de fortaleza espiritual y guía hacia la verdad en los momentos más oscuros.

“El Espíritu Santo nos quita el miedo. Nos hace hombres y mujeres valientes, fuertes y firmes ante las adversidades, ante las frustraciones y persecuciones”, expresó el obispo.

Álvarez, expulsado de Nicaragua en enero de 2024 tras pasar más de 500 días en prisión por orden del régimen Ortega-Murillo; después de convertirse en la voz episcopal más crítica contra la dictadura, ha optado por mantener distancia de la coyuntura política. En sus reflexiones públicas apenas se perciben alusiones indirectas a la crisis que atraviesa el país.

Su más reciente texto, está cargado de referencias a la resistencia espiritual, que se interpretan como un eco de la situación que vive la Iglesia católica en Nicaragua.

El obispo instó a los fieles a refugiarse en la fe, recordando que el Espíritu Santo “ilumina” y acompaña a quienes lo invocan en los momentos de mayor incertidumbre. “Está presente cuando lo invocamos en los momentos de oscuridad”, señaló.

En su reflexión, Álvarez retomó palabras del fallecido Papa Francisco sobre el papel del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, subrayando que la misión de los creyentes no cesa ante la adversidad, sino que se prolonga y se renueva.

“Guía a la Iglesia hacia adelante”, citó el prelado nicaragüense. “Invoquemos al Espíritu Santo para vivir en la libertad, estar en la verdad y vivir en la sabiduría divina”, concluyó Álvarez, en lo que sus seguidores interpretan como un llamado que trasciende lo estrictamente religioso.