Félix Maradiaga es el primer precandidato de la Unidad Nacional Azul y Blanco
Félix Maradiaga, considerado reo “de facto” porque la Policía no le permite salir de casa, se convirtió este martes en el primer precandidato a la Presidencia por la disidencia, de cara a las elecciones de noviembre próximo.
Maradiaga, exsecretario del Ministerio de Defensa fue declarado candidato a la Presidencia por la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, (UNAB) conformada en un 90 % por personas que participaron en las protestas masivas de 2018 contra Daniel Ortega, que fueron reprimidas con ataques armados, según sus integrantes.
Aunque Maradiaga es el aspirante oficial de la Unidad, actualmente es considerado precandidato, ya que la organización, que no tiene personalidad jurídica, someterá su nominación a un proceso en el que todas las fuerzas opositoras seleccionen una sola opción para enfrentar a Ortega, quien busca extender otros cinco años su mandato.
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Maradiaga, una de las caras más visibles los llamados manifestantes “autoconvocados”, denunció en septiembre de 2018 la sangrienta crisis sociopolítica y violaciones de derechos humanos atribuidas a Ortega, ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dos meses después de que las llamadas “turbas sandinistas” lo agredieron cuando salía de un restaurante en la ciudad de León.
ÚNICO ASPIRANTE
Tras más de un año en el exilio, Maradiaga regresó a Nicaragua en 2019 para seguir haciendo oposición a Ortega, y lleva dos meses encerrado en una casa bajo un cerco policial, por lo cual la Unidad Nacional Azul y Blanco lo considera “preso de facto”.
Según la Unidad Nacional, Maradiaga fue el único aspirante que se inscribió como candidato a la Presidencia por la agrupación, lo que suspendió el proceso de elección interna.
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Maradiaga, de 46 años, es una de las voces más críticas de Ortega, y su nombre suele estar entre los que suenan para futuros presidentes de Nicaragua, tanto en los medios de comunicación locales como en redes sociales.
Los nicaragüenses están citados para elecciones generales el 7 de noviembre próximo, en las que Ortega, al que los opositores llaman “dictador”, se jugará 42 años de dominio casi total de la política interna de Nicaragua.



