La Policía incauta 299 kilos de cocaína en Estelí y detiene a un sospechoso

La Policía Orteguista informó este lunes —tres días después de ocurrido el operativo— que incautó 299 kilogramos de cocaína en el municipio de Estelí y detuvo a un hombre señalado como responsable del cargamento.

Según la versión oficial, el viernes pasado agentes detuvieron un tractor con placas nicaragüenses en el kilómetro 151 de la Carretera Panamericana Norte. El vehículo era conducido por Edwing Antonio Avilés Soza, de 46 años, cuya nacionalidad no fue precisada. En una inspección, los policías habrían encontrado 255 paquetes envueltos en cinta adhesiva ocultos bajo el camarote del camión. La prueba de campo dio positivo a cocaína, con un peso total de 299 kilos, informó la subcomisionada y vocera policial Karen Obando.

La Policía sostuvo que la droga, el vehículo y el detenido fueron entregados a las autoridades competentes para “el debido proceso”, sin ofrecer más detalles sobre la investigación, ni precisar a qué estructura narco pertenecería el alijo.

Un “quiebre” atípico para una Policía que casi nunca reporta detenidos

A diferencia de la mayoría de operativos divulgados este año —en los que la Policía asegura encontrar cargamentos “abandonados” en carreteras, playas, fincas o vehículos sin ocupantes— este caso incluye la captura de un sospechoso.
En los últimos años, ha predominado un patrón de “quiebres sin arrestos”, así como la falta de información verificable sobre las rutas, redes, intermediarios y destino final de la droga incautada.

Este operativo se anuncia además en un momento de máxima opacidad policial tras la salida de la DEA de Nicaragua, luego de que Estados Unidos la retirara por la “falta de cooperación” del régimen. Desde entonces, organizaciones y expertos advierten que los operativos antinarcóticos no cuentan con mecanismos independientes de verificación y que el régimen ha intensificado la publicación de incautaciones sin detenciones ni investigaciones claras.

Nicaragua está ubicada en un corredor de tráfico de cocaína proveniente de Sudamérica hacia Norteamérica. A pesar de esta realidad geográfica, la falta de información pública sobre las organizaciones desarticuladas, los vínculos transnacionales o las condenas posteriores ha profundizado las dudas sobre la efectividad y la transparencia de la estrategia antidrogas del régimen.