Presidente del BCN admite a medias el impacto económico del coronavirus
Ovidio Reyes prevé una caída de la economía de hasta 4.5% este 2020, y una recuperación en 2021. Aseguró que Nicaragua superó la recesión en el primer trimestre de este año.
Las proyecciones económicas del régimen de Daniel Ortega siguen siendo optimistas, pese a que la realidad no da lugar a dudas de que Nicaragua está frente a su peor caída desde la década de 1980, como consecuencia de la crisis sociopolítica de 2018 y la emergencia sanitaria del coronavirus, a la que el gobierno no ha sabido responder.
Hoy el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, ha comparecido en un canal de televisión oficial para asegurar que en el primer trimestre de 2020 se superó la recesión económica y reconocer a medias del impacto de la pandemia, principalmente en el sector turístico, hotelero y de servicios, aunque prevé un buen desempeño en el sector primario. “En 2020 tendremos una tasa negativa de crecimiento económico de entre un 4% y 4.5%”.
LEA MÁS: Confirman vuelos directos entre Managua y Miami
En una intervención de casi una hora, Reyes se explayó al exponer que la economía nicaragüense empezó a recuperarse en el primer trimestre de 2020 alcanzando un crecimiento de 1.8% en comparación al igual período de 2020. Superficialmente habló de las consecuencias que tendrá en el país la emergencia sanitaria y que según sus datos “el país tiene capacidad, tiene fortaleza” y que “no afectará tanto como muchos piensan”.
“La economía venía saliendo del efecto negativo de la situación sociopolítica y se vislumbraba una recuperación”, agregó el presidente de la máxima institución monetaria del país. “He visto algunos escenarios por parte de gente seria que muestra una caída bien considerable, (pero) no estoy seguro que estén respaldados con datos”.
Los economistas y organizaciones independientes han advertido de una caída abrupta del Producto Interno Bruto. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) planteó en abril pasado nueve escenarios que van desde el optimista -6.5% y pesimista -13.7%. La caída promedio, y el más probable, es de -10%.
El Banco Mundial por su estima que la recesión se profundizará en 2020 debido al brote de Covid-19, deteniendo aún más el progreso logrado en la reducción de la pobreza desde 2005 por a las grandes contracciones de empleo en sectores intensivos en mano de obra y el estancamiento de los salarios.
Reyes aseguró que ha mantenido fuertes e intensas comunicaciones con el Fondo Monetario Internacional y las calificadoras de riesgos para encontrar un escenario económico razonable. “En Centroamérica se esperan tasas negativas, es una situación generalizada”, dijo concentrándose principalmente en el impacto en el sector turismo y consumo.
MÁS NOTICIAS: Barrida de médicos en hospitales públicos
“Marzo ya refleja cierto impacto, creemos que abril se va a reflejar más ese impacto, mayo también, pero por lo que nosotros hemos logrado obtener información adelantada de abril y mayo, pareciera ser que se produjo una baja y que se quedó ahí”, explicó el presidente del banco emisor de Nicaragua.
Reyes enfatizó que el sector primario empujará la economía y llevará a positivo a la economía que lleva dos años en números rojos. Incluso, se mostró optimista con la industria manufacturera, pese a que el sector de zona franca ha advertido de una caída de las exportaciones y fuertes despidos por la crisis.
“No somos tan pesimista con la industria manufacturera, otros piensan que si la economía continúa recibiendo el efecto de la economía mundial va a caer aún más. No creemos que sea así. El sector de zona franca viene respondiendo muy bien desde la crisis de 2018. No vemos un desplome considerable de la demanda”, planteó Reyes.
De no llegar la pandemia, dijo, la economía habría cerrado el año con un crecimiento de entre un 3% y 4%. Los pilares, aseguró, son el sector agrícola, pecuario y minero. “Miramos positivos 2021 (con un crecimiento de (1.5%), y mirábamos positivo 2020, aunque muchos lo veían negativos”. Su proyección es contraria a la esbozada por economistas, centros de pensamiento y mismos empresarios que han urgido a Ortega medidas económicas para evitar un mayor descalabro del PIB.



