Represión de Ortega hundió más la democracia de Nicaragua
El país se ubica a la par deregímenes autoritarios de Venezuela y Cuba. Nicaragua retrocedió en 2019 en losindicadores de libertades civiles, pluralismo electoral y participaciónpolítica.
Daniel Ortega y Rosario Murillohan hecho retroceder los indicadores democráticos, al punto que Nicaragua secompara con regímenes dictatoriales de África. El Índice de Democracia de laUnidad de Inteligencia 2019 de la revista The Economist destaca que el paísdesde hace tres años es uno de los tres “regímenes autoritarios” en la región,junto a Cuba y Venezuela, ocupando el puesto 122 entre 167 países valorados.
La publicación titulada “Un año de reveses democráticos y protestas populares” muestra ese retroceso a través de la medición de cinco categorías: Proceso electoral y pluralismo; el funcionamiento de gobierno; participación política; cultura política; y libertades civiles. Ortega, lejos de hacer avanzar al país, ha mandado al traste los logros en materia democrática alcanzados después de 1990, cuando fue derrotado en las urnas por Violeta Barrios de Chamorro.
Los analistas políticos concuerdan que el pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega en 199 fue clave en los procesos políticos siguientes en el país
“El creciente uso deprácticas autoritarias en Venezuela, Nicaragua y Bolivia representan gran partedel reciente deterioro democrático regional”, expone la institución de ReinoUnido. Nicaragua alcanzó puntajes similares a los Angola, Mozambique, que vivenbajo la opresión. La escala de medición de la Unidad de Inteligencia es de 0(más bajo) a 10 (más alto). Estos son tres golpes con el que el orteguismosocavó la democracia en Nicaragua, y pasó a ser un régimen autoritario.
LIBERTADES CIVILES
A nivel general, el puntaje de las libertades cayó de 6.35 en 2008 a 5.74 en 2019, pero la más grande caída se registró en América Latina, según The Economist. Nicaragua es un reflejo de lo que se vive en la región. Expertos en derechos humanos han señalado que las libertades están secuestradas por el régimen de Daniel Ortega, favoreciendo a sus partidarios.

Nicaragua, en promedio, delos cinco indicadores alcanzó 3.55 en 2019, mientras que en 2018 tenía 3.63.Hubo un retroceso. Estas cifras son una muestra de la represión que se vive enlas calles del país, donde prevalece el hostigamiento, el asedio y lapersecución contra ciudadanos que piensan diferente al partido FSLN, y notienen posibilidades de expresarse.
Los opositores nicaragüenses nopuede protestar. Las huelgas de hambre son hostigadas y asediadas, aunque serealicen en templos católicos. No se puede enarbolar la bandera de Nicaragua enla vía pública, y la población no habla abiertamente de la situaciónsociopolítica del país con cualquiera, ya que siempre existe el riesgo quepueda denunciarlo con la Policía Orteguista, acusándolo de “golpista”.
PROCESO ELECTORAL Y PLURALISMO
La segunda categoría de peordesempeño en la última década ha sido esta. El puntaje se deterioró en 0.10 en2019 en comparación con 2018, tras años continuos de disminución, advierte TheEconomist. “El puntaje global promedio para esta categoría ha caído de 6.07 en2008 a 5.80 en 2019”.
Los analistas políticos concuerdan que el pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega en 199 fue clave en los procesos políticos siguientes en el país. En Nicaragua existen 18 partidos políticos con personerías jurídicas; sin embargo, ninguno de ellos representa una verdadera oposición para el régimen orteguista, ni tampoco son protagonistas de una variedad de opciones políticas. La mayoría se ha convertido en aliados del FSLN.
Con la llegada al poder en 2007, Ortega empezó a controlar los poderes del Estado, incluyendo el Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia. Una de las sentencias más cuestionadas en el país ha sido la que le otorgó vía libre para que participar en los comicios electorales de 2011, para el período 2012-2016, pese a que la Carta Magna prohibía la reelección consecutiva. Así ha estado por tres períodos seguidos.
El año pasado democracias tan sólidas como la chilena se vieron sacudidas por demandas de la población, canalizadas a través de protestas masivas.
La actual oposición, quebusca conformar una gran Coalición Nacional, ha publicado sus propuestas dereformas electorales que no van más allá de un proceso apegado a Derecho, comosucede en cualquier país del mundo, pero es Ortega quien tiene la últimapalabra. Él maneja la institucionalidad del país a su antojo. Este año seespera que la Asamblea Nacional, de mayoría orteguista, discuta una reformaelectoral.
FUNCIONAMIENTO DE GOBIERNO
De acuerdo con The Economist,esta categoría es la de menor puntaje en el Índice de Democracia, con unpromedio global de 4.81 en 2019, por debajo de 5.00 en 2008. América Latina seubica en 5.40. Nicaragua obtuvo 2.86 en esta categoría. El Índice explica queel rendimiento bajo del mundo ante este indicador se relaciona con temas detransparencia, responsabilidad y corrupción.
Como si se tratara de unaradiografía de la región, la publicación internacional señala que “las fallasdel gobierno en estas áreas -las antes mencionadas- ayudan a explicar elaumento de la protesta política y disturbios sociales en las regiones endesarrollo en 2019”. El año pasado democracias tan sólidas como la chilena sevieron sacudidas por demandas de la población, canalizadas a través deprotestas masivas.
Nicaragua había antecedidoese terremoto de demandas sociales que agitó a la región latinoamericana en2019 con el estallido social de abril de 2018. La crisis sociopolítica del paísinició precisamente, por decisiones unilaterales sobre una reforma a laSeguridad Social que obligaba, entre otras cosas, a los pensionados a dar el 5por ciento de su jubilación al sistema. Ortega respondió con represión y es elresponsable de la muerte de 328 personas,según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).



