Sugerencias de un ciudadano a la Alianza Cívica y a la Unidad Nacional

El desafío es transformar en acción política, social o gremial, el malestar social que provocan las imposiciones económicas del régimen.

Representantes de la Alianza Cívica y de la Unidad Azul yBlanco se reunieron en San Salvador, El Salvador, con el propósito de sentarbases para una coalición democrática amplia. A mi parecer, es una necedadobjetar que el encuentro se realizara en San Salvador, pues cualquiera sabe quelas fuerzas represivas del régimen obstaculizarían, amedrentarían, hostigaríany acosarían si se intentara en Nicaragua, cualquiera que fuera el local.

Aquí lo fundamental es la sustancia, y la sustancia es laimperiosa necesidad de avanzar firmemente en la construcción de un espacioamplio, democrático, eficaz y confiable.

Aunque todavía no conocemos los resultados del encuentro nosadelantamos a expresar que esto no es cuestión de declaraciones de intención,por muy buenas que sean las intenciones. A estas alturas del partido lo claveson compromisos concretos, pasos concretos y plazos concretos.

¿Qué necesitamos?

En primer lugar, un programa de cambio democrático,orientado a los problemas centrales del país y de la población. Con propuestasde solución viables, creíbles, que infundan ánimo y esperanzas. Hay fundamentossuficientes para este programa de cambio democrático. Basta citar las recientespropuestas que recientemente presentaron por separado la Alianza Cívica, el Cosepy la Unidad Azul y Blanco. Se trata ahora de identificar marcos comunes, quelos hay, y bastantes.

En segundo lugar, una estrategia concertada que abarque losdistintos frentes de lucha: comunidad internacional, acción política,movilización interna, comunicación política (incluyendo redes sociales). Ycombine distintos mecanismos y modalidades. No es cierto que para enfrentar yderrotar a Ortega es suficiente una sola forma de lucha, por muy contundenteque parezca. El menú es amplio y diverso. Hay que apelar a todas las formas delucha pacífica. Es cuestión de momentos, coyunturas y organización.

A nuestro parecer, el flanco más débil del régimen es laeconomía y sus nefastas repercusiones en las familias y empresas. Daniel Ortegaes el único responsable de las penurias o angustias sufren trabajadores,profesionales, campesinos y empresarios, varones y mujeres.

En este campo es esencial. Y lo repito: esencial, quemensajes, discursos y planteamientos tengan como columna vertebral losproblemas cotidianos de la población: subempleo y desempleo, costo de la vida,impuestos, pobreza, deudas, pérdida de ingresos, bajas ventas, medidas abusivasdel régimen con la seguridad social, las reformas fiscales, multas, exigenciade coimas.

El desafío es transformar en acción política, social ogremial, el malestar social que provocan las imposiciones económicas delrégimen.

Por supuesto que es importante el tema de las reformas y delas elecciones. Pero un empresario agobiado por pagar la planilla y las deudas;un trabajador acosado porque el salario no alcanza para cubrir las necesidadesbásicas del hogar; un desempleado, atormentado por la comida y el techo de sushijos; una madre angustiada por los gastos de la escuela, de comida o de saludde sus hijos; el empleado de empresas en crisis, que se acuesta cada noche conla zozobra de si lo despedirán mañana; una familia que se anochece y amanececon el bendito en los labios por padres, madres, hermanos o familiaresemigrados en busca de oportunidades más allá de nuestras fronteras. Estamoshablando de varones y mujeres, padres y madres, abuelos y abuelas, jóvenes yadultos.

No nos engañemos: Difícilmente una persona en estascondiciones tendrá oídos atentos para reformas electorales y discursosmeramente políticos.

En tercer lugar, es imperativo agarrar el toro por loscuernos en materia de aspiraciones de liderazgo o de candidaturas. Aunqueextemporáneas, la realidad es que hay aspiraciones presidenciales y de cargos.Si ya la Alianza Cívica y la Unidad Azul y blanco concertaron un paquete dereformas electorales, es menester que se concentren en acordar un marconormativo para eventuales elecciones internas. En caso se arrebaten a Ortegacondiciones para elecciones verdaderas y no farsas electorales, difícilmenteserán viables candidaturas de dedo.

Será preciso implementar fórmulas participativas: Eleccionesprimarias, encuestas confiables, asambleas ciudadanas, deben comenzar adebatirse, concertarse y prepararse. Y no olvidar que en todos los casos debeir el inevitablemente la frase “no reelección”.

En cuarto lugar, aunque irrite a algunos, la etapa de losautoconvocados ya cumplió su papel. Se requiere una conducción políticaunificada, con reglas claras para la toma de decisiones. Y un modelo deorganización funcional y efectivo.

En quinto lugar, procedimientos y criterios claros para lasorganizaciones o grupos que podrán ingresar a la coalición. Ortega es maestroen infiltrar quintas columnas para desmoralizar, sembrar discordias y dividir.Aunque parezca grosero es mejor tener disgustos ahora a causa de que se sientanexcluidos, que desmoralizaciones letales mañana a causa de puñaladas traperas.

En sexto lugar, un código de ética. Cualquier unidaddemocrática debe asentarse en valores. No como proclamaciones retóricas quenadie rechaza y cualquiera acepta, y por tal razón nadie cumple, sino comopráctica política efectiva. Honradez, lealtad, responsabilidad, integridad,respeto, tolerancia, forman parte de estos valores.

Las lacras del modo de hacer política en el pasado y, seamosclaros, también en el presente no se erradicarán hasta que salgamos de Ortega.Debemos combatirlas aquí y ahora.

No todo podrá lograrse de un plumazo, pero el tiempo apremia y las circunstancias abruman.

Nota: El presente artículo es responsabilidad exclusiva de su autor. La sección Voces es una contribución al debate público sobre temas  que nos afectan como sociedad. Lo planteado en el contenido no representa la visión de Despacho 505 o la de su línea editorial.