Armas contra cruces de madera: la dictadura ha prohibido 3,176 procesiones
Daniel Ortega y Rosario Murillo agregan otra perla a su largo collar de abusos en Nicaragua: 3, 176 procesiones prohibidas en los 40 días más importantes de la iglesia Católica. Este Viernes Santo, los templos amanecen más vigilados y bajo la advertencia de que ahora, no las permitirán ni en los alrededores de las parroquias.
El conteo de las más de 3 mil procesiones prohibidas lo hace Martha Molina, la investigadora que lleva un exacto registro de los ataques de la dictadura de Ortega contra la iglesia Católica, desde que él la ve como una enemiga que debe aniquilar por haberle aconsejado dejara el poder por la paz y el bien de Nicaragua. Ortega es aquel el guerrillero, que ahora se ha enquistado en el poder con su esposa y sus hijos. Ha matado, torturado y encarcelado a ciudadanos, periodistas, empresarios, sacerdotes y a un Obispo con tal de seguir mandando.
“Hay más rabia”, dice una abuela de Masaya, mientras sorbe un pinolillo simple que acompaña con un trozo de dulce de caña, que su hijo mayor llevó a casa para cumplir con los alimentos penitenciales de estos días. Dice para DESPACHO 505, que sus “viejitos de antaño” les contaban que en los días santos “es cuando más anda el diablo suelto haciendo sus fechorías”.
Se rehúsa a explicar a quien se refiere, pero no es difícil descifrarla en la Nicaragua donde cargar a un santo en procesión, pagar una promesa de fe y rezar por un Obispo preso injustamente, son acciones consideradas subversivas que los que gobiernan castigan con cárcel.
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En las últimas horas, los represores han endurecido la persecución contra la fe católica y contra quienes, pese al riesgo de cárcel, la han profesado en las calles pobres y polvosas de sus municipios como lo hicieron el Martes Santo en Nindirí los “cirineos” o los promesantes de La Reseña de Nandaime, que recorrieron al día siguiente las avenidas principales de su municipio sobre el caliente pavimento a plena luz del día y ante la mirada perpleja de los mismos policías del régimen que sin saber que hacer, se limitaron a bloquear su paso en ciertas calles.
ARMAS CONTRA CRUCES DE MADERAS
Las imágenes son como sacadas de una película de fin del siglo pasado. En un extremo ellos, los policías con Ak-47, escopetas de balines y escudos, en el otro, los promesantes vestidos de túnicas de colores blancas, rojas y purpuras, pañoletas en la cabeza, máscaras carnavalescas, cruz de madera en mano algunos, pequeñas escaleras armadas de madera otros, banderas con los colores «amarilloblanco» de la iglesia Católica y látigos artesanales.

“Con esto pago mi promesa y de paso, le digo a los dictadores: mi fe me hace libre”, dice un enmascarado mientras hace una pausa para tomar agua en una casa «amiga» en «la correteadera» de este miércoles en Nandaime.
Lo que dice el promesante, cumple lo dicho por el especialista en temas religiosos, el periodista Israel González Espinoza, que en una entrevista para este medio, expresó que en Nicaragua, los católicos no han parado de llenar sus templos en estos días de prohibición, porque además de ser su fe, es un acto de resistencia contra la dictadura.
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“La gente no va a dejar de ser católica. Hoy, y gracias a esa represión obstinada, mucha gente que antes no iba a los templos va, unos por solidaridad con el clero y otros como una forma de resistencia contra la dictadura”, reiteró el especialista.
FAMILIA DE DICTADOR «EVANGELIZA» CONTRA CATÓLICOS
Pero la guerra de la familia Ortega-Murillo contra los católicos no se ha quedado solo en la represión en los templos, ni en los secuestros ilegales en las calles del país, que ya suman 15 en estos días santos, ha atacado directamente y con acciones simbólicas a la fe católica.
El miércoles, por ejemplo, mientras los promesantes de La Reseña de Nandaime, desafiaban la prohibición y recorrían las calles de su municipio para anunciar las procesiones (ahora prohibidas), como es la tradición, a 67 kilómetros, desde la comodidad de su casa en Managua, Rosario Murillo, esposa y vocera del dictador, decía en los canales de televisión de sus hijos que el Dios de los católicos “era un invento, una manipulación”.
Algunas horas más tarde, este jueves, su nuera, la exreina de belleza Xiomara Blandino, hacía pública su conversión a la religión evangélica al divulgar fotos de su bautismo a cielo abierto en alguna playa del país. Blandino, vestía de blanco y dijo “que caminó por desiertos” antes de llegar ahí y convertirse en “la nueva criatura en Cristo Jesús que es ahora».
“Desde hace unos años entendí, tomé la decisión de dejar de pertenecer a la iglesia católica”, anunció Blandino en enero de 2021. Contó que empezó a visitar un grupo de oración cristiano en donde tuvo “la revelación personal de Dios”.
Seis meses después de eso, el 19 de julio de ese mismo año, arrancó burlas de todo tipo cuando habló de otra revelación no terrenal. Relató que el fallecido dirigente sandinista Carlos Fonseca, llegó y estuvo en su cuarto. “Lo vi en una esquina de mi cama! Viva el FSLN!”, escribió acompañando la publicación de fotos bailando en su casa. Pero este Jueves Santo, divulgó su «nacimiento de espíritu» con el bautizo y cambio de religión, en tiempos en que sus suegros, atacan duramente a la iglesia católica.
Blandino es casada con Juan Carlos Ortega Murillo, el hijo de la pareja de dictadores que en 2019, amenazó con balas a los empresarios nicaragüenses cuando llegó con un grupo de amigos de salidas nocturnas a las puertas del extinto Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, para gritarles que “la libertad no se conquista con flores, sino a balazos”, parafraseando al general Sandino.

Los suegros de Blandino cargan a acuestas acusaciones graves como cometer crímenes de lesa humanidad contra opositores, según un informe reciente del grupos de expertos de las Naciones Unidas, ONU, que investigan los sucesos que le siguieron a la rebelión de abril de hace cinco años. Los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, los hace también responsables de la muerte de 355 personas durante esos hechos. “Está por verse si doña Xiomara, renegará de esos pecadillos y pecadores terrenales que la rodean”, comentó un usuarios en las redes de la exreina.
EL «RECORD NO SANTO” DE LOS ORTEGA-MURILLO
La investigadora Molina, dice que al finalizar el periodo de Cuaresma, la dictadura ha prohibido al menos 3,176 procesiones en todo el país, las que no pudieron ser realizadas en sus 397 parroquias.
Molina, explica que según datos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), cada una de esas 397 parroquias debía organizar al menos una procesión diaria en Semana Santa. A esas siete procesiones que son una tradición, hay que sumarle la del Domingo de Ramos que marca el inicio de la Semana Mayor. Serían ocho procesiones por parroquia en siete días que no se pudieron realizar. Un pésimo record para nada santo, remarca la especialista.
“Es imposible para una tiranía fundamentada en la maldad, acallar la devoción de un pueblo que ama a Cristo y que es guiado por una iglesia Católica milenaria”, dice por su lado el opositor Felix Maradiaga en un tweets publicado este jueves tras los ultimas expresiones represivas del dictador. “Ningún imperio de hombres la ha podido jamás doblegar”, sentencia al referirse a la resistencia de institución religiosa.
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El endurecimiento de las prohibiciones de parte del régimen a partir de este Jueves Santo, afectan el llamado Triduo Pascual, que concluye a la media noche del Sábado de Gloria, previo al anuncio de la resurrección de Jesús, jornada que se realizan sin las significativas procesiones como la del Silencio, la del Santo Entierro, la ViaSacra de hoy, la vuelta dolorosa del Sábado y la procesión de Jesús Resucitado el Domingo de Resurrección.

Este jueves, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH)- América Central y el Caribe, llamó al Estado de Nicaragua a permitir la celebración de los actos de fe.
“Su prohibición generalizada viola la libertad religiosa, que exige que todas las personas puedan ejercerla individual y colectivamente, tanto en privado como en el ámbito público”, demandó el organismos de las Naciones Unidas, el foro donde las acciones de Ortega, Murillo y sus represores, han sido comparados a los que empleaban el régimen nazi contra sus opositores.



