Crisis política en Nicaragua asfixia el bolsillo de los más pobres

En los hogares de ingresos bajos y medios se palpa el efecto de la crisis sociopolítica que sigue sin resolverse en Nicaragua, y que se encuentra en un momento de alta tensión por los llamados del orteguismo a responder con “Plomo”.

Los nicaragüensesde ingresos medios y bajos están sintiendo la presión de la crisis políticadonde más les duele: en el bolsillo. Y es que están atrapados entre lasmandíbulas de una tenaza de dos sectores de poder que están apretando con tantafuerza como pueden.

Por un lado el gobierno, aumentando los impuestos y amenazando al sector privado para forzarlo a restablecer el acuerdo de entendimiento que permitió al país navegar en aguas calmas hasta explotar la crisis de abril del 2018.

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Al otro lado, losempresarios exigiendo que para llegar a cualquier nuevo arreglo con elgobierno, primero deben liberarse a los prisioneros políticos, respetar laslibertades cívicas, hacerse reformas electorales y adelantar las elecciones del2021.

Y nadie da señalesde ceder.

CONVULSIONES PARAUN NUEVO PAÍS

El académicoArturo Cruz, profesor del Instituto Centroamericano de Administración deEmpresas, (INCAE) y exembajador del gobierno de Daniel Ortega en Washington,afirma que Nicaragua sufre las convulsiones de un necesario parto del que seespera surja un nuevo país, sin que haya más muerte ni destrucción quereportar.

“Como paísentonces, parafraseando a unos de los científicos sociales más notables delSiglo XIX (Carl Marx), estamos en una suerte de transición, entre el viejo régimenque no termina de agonizar, y el nuevo, que no termina de nacer”, expusorecientemente Cruz, ante una reunión de la Cámara de Comercio NicaraguenseAmericana.

Las dificultades que atraviesan por ahora los nicaragüenses tienen sus raíces en la crisis política que estalló en abril del 2018, luego que el gobierno reprimiera cruentamente las protestas que en su inicio fueron contra reformas al sistema de seguridad social. Tras la represión, las protestas se tornaron en gritos exigiendo la salida de Ortega del poder.

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La crisis obligó ala clase empresarial a declarar “agotado” el acuerdo que mantenían con elgobierno, según el cual, ellos se comprometían a fomentar el desarrolloeconómico, siempre que Ortega respetara la economía de libre mercado, la propiedadprivada y las libertades democráticas. Los empresarios pasaron de un “amarre”con el gobierno, a la acera de la oposición.

EL ESTADO DE LAECONOMÍA

Resultado de estalucha de fuerzas, el país ha registrado un aumento sensible en la inflación delos precios de los productos de la canasta básica familiar. El gobiernosuspendió meses atrás la publicación de los datos de inflación y otrosindicadores macroeconómicos que durante años fueron publicados sin retraso enel portal web del Banco Central de Nicaragua.

Economistasindependiente estiman que el 2019 cerrará con un índice de inflación aproximadoal 6.5 por ciento, lo cual consideran alto especialmente cuando en Nicaragua nohay una situación de bonanza, sino de recesión. Los principales sectores quedesde la llegada de Ortega al poder en el 2007 venían impulsando la economía sehan desacelerado sustancialmente.

La construcción yel turismo han visto una notable reducción en la demanda. Restaurantes yhoteles han cerrado indefinidamente sus puertas ante la desbandada de losturistas. Empresas constructoras nicaragüenses han cerrado sus operaciones yahora buscan ejecutar proyectos en otros lugars de Centroamérica y EstadosUnidos. Los bancos no están prestando fondos al sector privado. Miles de empleosse han perdido. Todo esto motivado por la falta de confianza de los empresariosen el futuro del país debido a la crisis política.

PROYECCIONESNEGATIVAS

“Contra este telón, la Misión pronostica una contracción del Producto Interno Bruto del 4 por ciento en el 2018”, concluyó el Fondo Monetario Internacional en su más reciente revisión de la economía nicaraguense a inicios de octubre. “Una caída en los ingresos disponibles debido a la contínua pérdida de empleos, y la reducción del crédito bancario se proyecta resultará en una disminución del consumo y la inversión privada”.

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En un escenariotal, los precios tienden a desinflarse pues los empresarios buscan comocolocar, aunque sea a un precio menor el máximo de sus productos. Pero en elcaso de Nicaragua, los precios se han inflado pues el gobierno ha aumentado losimpuestos a una variedad de productos, incluyendo varios que antes estabanexonerados.

Juan SebastiánChamorro es un doctor en economía que forma parte de la dirigencia de laAlianza Cívica, coalición de grupos opositores que surgió para participar en elfallido diálogo nacional que fue convocado por la Iglesia Católica para frenarla violencia del año pasado,

Dirige elorganismo privado de estudio económico Fundación Nicaragüense para elDesarrollo, (Funides). Afirma que la inflación que se está registrando en elpaís se estima podría cerrar el año en un 6.5 por ciento, comparado al 3.7 delaño pasado. Y agrega que aunque en tiempos normales, una inflación del 6.5 porciento aunque alta no es escandalosa, en medio de una recesión si lo es.

“Y esto es todomotivado por el alza en los impuestos”, explicó Chamorro.

¿POR DÓNDE SE SALEDE LA CRISIS?

La pregunta entonceses cómo podrán hacer los nicaragüenses para alcanzar un nuevo acuerdo quepermita el la convivencia democráica, el regreso de la confianza de lainversión nacional y extranjera, que reactive la generación de empleos yaumente las recaudaciones fiscales sin tener que subir nuevamente losimpuestos?

Nadie tiene una idea clara, pues la respuesta del gobierno sobre cómo afrontarán cualquier nuevo intento por remover a Ortega del poder, la resume en una sola palabra: “Plomo”. Incluso, trabajadores estatales y militantes del partido Frente Sandinista, usan ahora camisetas con la palabra plomo impresa en la espalda.

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Y las amenazas noquedan ahí. Un hijo del presidente Ortega, considerado el más belicoso de lafamilia, se plantó a inicios de esta semana frente a la sede del ConsejoSuperior de la Empresa Privada (Cosep) y acompañado de una decena desimpatizantes suyos, para arengar contra los empresarios y recordarles que comodijo el guerrillero antinorteamericano Augusto César Sandino, “la libertad no seconquista con flores, sino a balazos”.

Al día siguiente,una veintena de paramilitares usando pasamontañas, filmaron un vídeo en elnorte del país, presentándose como militantes del Frente Sandinista, un“partido político y militar” dispuestos a “aniquilar” cualquier nuevo intentopor desestabilizar al gobierno.

Algunosconsideraron ambos hechos como amenazas a los empresarios. Pero otros, como eldiputado conservador, Alfredo César, vieron en ellos la típica forma de Ortegade llamar a una negociación.

“Ese ha sido suestilo siempre, cuando quiere negociar, te amenaza”, explicó César, endeclaraciones vía telefónica a VOA. César insiste en que la oposición debe deuna vez convocar a un paro económico indefinido, tal como hicieron losempresarios bolivianos para protestar contra el fraude electoral, que resultóen la renuncia del presidente Evo Morales.

UN PARO NO RESOLVERÍA

Otros analistas nole ven futuro a un paro indefinido, pues consideran que los pequeños y medianosempresarios están demasiado preocupados con su subsistencia como paraarriesgarse a la quiebra o a represalias del gobierno.

“Es que a los que están en Nicaragua lo que les preocupa es que van a comer hoy, la comida, bróder”, dijo uno de esos analistas que pidió no se publicara su nombre. “Para los que están en Miami es muy fácil hablar de paralizar el país y destruir la economía”.

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Otros, quereconocen que a pesar de la inflación Ortega ha maniobrado bien para mantenerindicadores macroecómicos relativamente saludables, dicen que la yugular delgobierno nicaragüense está en el flujo de fondos provenientes de los organismosfinancieros multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo y elFondo Monetario Internacional.

FALTA PRESIÓN

Y, según estos, la clave para ahogar a Ortega es dificultarle el desembolso de unos 600 a 900 millones que Nicaragua ya tiene aprobados y están en la tubería de los multilaterales para ser desembolsados de ahora hasta el 2021. La llave para bloquear esos fondos estaría en lograr la suspensión de Nicaragua de la OEA, la cual ya ha condenado en varias ocasiones la represión gubernamental.

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El problema de esaestrategia, señalan los analistas, es que aún no se tienen los suficientesvotos en la OEA para suspender a Nicaragua, especialmente ahora que se perdióel apoyo de Argentina, que bajo la presidencia de Mauricio Macri, fue sumamentecrítica del gobierno de Ortega en las audiencias especiales sobre Nicaragua enla OEA.

Por su parte,Chamorro, lamenta el estancamiento actual. “No hay avance, el planteamiento delgobierno sigue siendo, balas”.

“Hay que insistiren una solución negociada. Para eso existe la presión cívica y la continuaciónde las protestas”, explicó v[ia telef[onica a VOA. “Por eso es que no hemosparado de protestar y seguimos estando en las calles”.

El panorama siguesiendo incierto, lo cual mantiene a la inversión nerviosa y distante. Lapolarización es latente, especialmente cuando uno de los bandos proponeresolver todo con “plomo”. Y por ahora no hay una luz al final del túnel deincertidumbres y dificultades económicas.

Y viene más aún.

Como parte de lasmedidas gubernamentales para balancear los ingresos fiscales con los egresosdel Presupuesto, y además, para apretarle más las tuercas a los empresarios,según los analistas, viene otro aumento en los impuestos en el mes dediciembre.