Economía nicaragüense en alarmante deterioro
Mientras la economía en Nicaragua muestra más señales de una caída en picada, Daniel Ortega resiste a la presión de negociar una salida política a la crisis que de las pautas para comenzar sacar a flote las finanzas del país.
La contracción de la economía nicaragüense sigue dejando sus secuelas. Daniel Ortega sigue responsabilizando de la crisis económica a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea. Pero según opositores y economistas, la responsabilidad es toda del gobierno.
“Aquí el problema no es socioecnómico, es sociopolítico”,afirmó el dirigente opositor Michael Healy, dirigente de la opositora AlianzaAzul y Blanco y presidente de la Unión de Productores Agrícolas de Nicaragua(Upanic).
“En el momento en que el gobierno acepte regresar al DiálogoNacional se podría empezar a mejorar el ambiente y a restablecer la confianzaque se ha perdido”, explicó Healy, en entrevista telefónica con la Voz deAmérica.
CAÍDA DE LA ECONOMÍA
La más reciente repercusión de la crisis en que Nicaragua se encuentra sumida desde el año pasado fue el anuncio de la filial en Nicaragua de la British American Tobacco de reducir su personal en un 30 por ciento, debido al enorme impacto que ha tenido en sus finanzas el incremento de un 210 por ciento de los impuestos al tabaco.
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El incremento fue parte de una reforma al código tributarioaprobado por el gobierno en un intento por aumentar sus recaudaciones, que sehan visto afectadas por la desaceleración de la economía a partir de laviolenta represión de las protestas cívicas en abril del año pasado.
Otra de las medidas de dicha reforma que ha afectadoseveramente a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas, fue la delincremento del pago anticipado del Impuesto sobre la Renta, para el cual lasempresas deben entregar al gobierno el 3 por ciento de sus ventas mensuales,comparado al 1 por ciento antes de las reformas, según el economista JuanSebatián Chamorro.
Paralela a esta reforma, se han registrado variosincrementos a los precios de la energía, de los combustible, entre otros.
“Al sector productivo se le han incrementado los costosentre un 25 y un 30 por ciento”, explica Healy. “Hay muchas empresas que hantenido que parar operaciones y cerrar sus puertas debido a las más grandessanciones que no han venido de Washington, sino del gobierno de Ortega”.
En el caso del tabaco, según Healy, lo que el gobierno halogrado con el incremento del 210 por ciento es fomentar el contrabando, en elcual afirma están involucrados allegados al gobierno que están introduciendoenormes cargamentos de países vecinos, sin pagar ningún impuesto.
“Es su gente la que está metida en el contrabando”, afirmó.“Y ni la policía ni el ejército están haciendo nada para pararlos. Estánpermitiéndoles a sus allegados hacer el gran negocio y castigando a los que sípagamos nuestros impuestos”.
RIESGO: MÁS CIERRE DE EMPRESAS
La filial de British American Tobacco informó en un comunicado que están “reconsiderando su presencia” en Nicaragua ya que el incremento del 210 por ciento en los impuestos les obligó a hacer ajustes en los precios de venta, que están por encima de la capacidad adquisitiva de los nicaragüenses.
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Y es la salida de Nicaragua de grandes empresas, la que los analistas temen tengan un severo impacto al aumentarse el desempleo en el segundo país más pobre de América Latina, sólo superado por Haití.
Las actividades económicas que durante 12 años permitieron al gobierno de Daniel Ortega vanagloriarse de tasas de crecimiento anual de entre el 2 y el 4 por ciento, están básicamente paralizadas.
La construcción de viviendas, edificios de oficinas y nuevoscentros comerciales, paralizada. El turismo, que gradualmente venía convirtiendoa Nicaragua en un nuevo atractivo, ha desaparecido llevando al cierre arestaurantes y hoteles de todos los niveles.
El más emblemático hotel y resort de Golf, Mukul, cerró suspuertas el año pasado. Mukul había logrado atraer a vacacionistas como losactores estadounidenses Morgan Freeman y Michael Douglas, entre otros.
Los productores agrícolas mientras tanto, luchan porsobrevivir a pesar de las bajas en los precios internacionales de productos noprocesados y los cada día más altos costos de producción, empujados por lasconstantes alzas en los precios de los combustibles, al margen de si el preciointernacional del petróleo sube o baja.
El resultado ha sido una reducción del Producto InternoBruto de Nicaragua que a inicios del 2018 se estimaba en unos 13,000 millonesde dólares, y ahora se estima puede rondar los 11,000 millones anuales.
MAL PRONÓSTICO PARA LA ECONOMÍA
La economía nicaragüense se encuentra en una espiral descendente cuyo origen está en la falta de confianza que inspira el gobierno luego de reprimir las protestas de estudiantes y ciudadanos cansados del autoritarismo de un presidente que se ha reelecto ya dos veces y no da señales de planear su retiro del escenario político.
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El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado que en el2019, la economía nicaragüense se contraerá en un -5 por ciento, luego de unadécada de crecimiento de entre 2 y un 4 por ciento. El gobierno, sin embargo,maneja un discurso más optimista y hablar de crecimiento similar al que se tuvoantes de que explotara la crisis política.
Según el economista Chamorro, dirigente de la AlianzaCívica, ni siquiera el relanzamiento del Diálogo Nacional podría detener elcolapso de la economía nicaragüense. Se requiere de más, dice.
“El problema es que tenés que solucionar la crisissociopolítica”, explicó Chamorro a VOA, vía telefónica. ”Ya en unambiente de elecciones limpias y transparentes se generarían situaciones deconfianza, mientras no estén esos cambios no habrá mejorías, sino todo locontrario”.
ORTEGA NO CEDE A PRESIÓN
La oposición ha exigido desde los primeros días de la crisis, que se adelante al año 2020 las elecciones del 2021 y que se permita una observación electoral irrestricta, así como un cambio total del sistema electoral, desacreditado por considerarse controlado por simpatizantes de Ortega.
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Ortega, por su parte, ha rechazado tajantemente adelantarlas elecciones y ha caracterizado las protestas como un “intento de golpe deEstado”.
El ministro de Hacienda, Iván Acosta, dijo recientemente al presentar el proyecto de presupuesto de la República, que con dicho presupuesto se está trabajando para regresar a los mismos índices de crecimiento que tuvo la economía nicaragüense antes de lo que ellos llaman «el golpe de Estado». Insistió en que no se puede olvidar a los «resonsables».
«Sin olvidar a los responsables, aunque algunosquisieran que lo olvidáramos pero va a llegar el año 2050 y siempre vamos arecordar como el terremoto del 72, no lo olvidamos el terremoto del 72, siemprevamos a decir: este país iba desarrollándose más rápido y las fuerzasantipatrióticas golpistas truncaron no solo la vida de los que la perdieron enesos incidentes posgolpe, sino que también truncaron la vida de muchosnicaragüenses de sus viviendas, sus vehículos, su bienestar, su empleo, nodebemos olvidar a los responsables», dijo al portal digitaloficialista, El 19 Digital.
El reto de Ortega será mantener el país a flote y sincaer en el colapso financiero para poder salir victorioso en las próximaselecciones, o por lo menos con una suficiente presencia parlamentaria paraevitar que un próximo gobierno pueda desmantelar los tentáculos con que supartido político, el Frente Sandinista, ha venido abarcando los distintospoderes del Estado nicaragüense.



