Harving Padilla, párroco de Masaya: «No dejan de venir paramilitares a ofender y amedrentarme»

Harving Padilla, párroco de Masaya: «No dejan de venir paramilitares a ofender y amedrentarme»

Las puertas de la parroquia San Juan Bautista de Masaya se mantienen abiertas. Sin embargo, no son días normales en este pequeño templo que fue encomendado por la jerarquía católica al sacardote Harving Padilla. Desde el pasado fin de semana, agentes policiales permanecen a las afueras del templo. Sin motivos, ni expllicaciones. Su presencia es simplemente una mala señal.

El párroco Harving Padilla enfrenta el asedio policial poniendo su confianza en la fe, comparte en una plática con DESPACHO 505 en la que termina admitiendo que sobrellevar la presión no le ha sido fácil.

No obstante, dice que en estos cinco días de asedio policial ha sentido mucha fortaleza espiritual, ya que los feligreses han podido asistir a misa, pero el “cuerpo resiente esta situación, como que lo debilita al cuerpo, pero mi espíritu, mi amor hacia Jesucristo y hacia mi sacerdocio está fortalecido”.

Su refugio esporutial es lo que lo se mantiene en el templo. Incluso, se ha acercado a a los oficiales a preguntarles por qué lo mantienen vigilado. “Estamos aquí”, le han respondido.

NO DEJA SU PARROQUIA

También le han asegurado que él tiene la plena libertad de entrar y salir de la iglesia sin ningún problema. No confía.

Explica que ha preferido no exponerse: “Ante tantas situaciones que la Policía arbitrariamente realiza, uno no tiene esa seguridad de que va a salir y va entrar bien a su casa”, comenta el religioso.

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 “Algunas personas me dicen que no salga por mi integridad, entonces para evitar cualquier situación permanezco acá», apunta.

Según el sacerdote, no solo agentes policiales permanecen a las afueras de su templo. «No dejan de venir paramilitares a ofender y amedrentarme, a decir que ya era hora que me quiten, que ya es hora que salga”, denuncia sin mostrarse abierto a la posibilidad de buscar un sitio para resguardarse ante la amenaza.

DESCARTA EL EXILIO

¿Ha pensado en exiliarse? Le consultamos al párroco, quien revela que le han sugerido que abandone el país, pero escarta esa posibilidad.

“Yo por qué me voy a ir de mi país? Mi madre aquí me parió. Soy nicaragüense, estoy pasando por momentos difíciles, pero la dignidad de un pueblo no se discute y yo soy parte de ese pueblo”, explicó.

“Por qué me voy a salir si yo no soy el causante de dañar al pueblo de Nicaragua? No tengo por qué irme”, reiteró Padilla, quien asegura que tiene el apoyo del cardenal Leopoldo Brenes y será él quien decida si lo cambia de parroquia.

FALSAS ACUSACIONES

El asedio, la persecución y los ataques contra el religioso de Masaya y la Iglesia Católica no son nuevos, estos se intensificaron desde abril del 2018, luego de las protestas populares.

Al párroco de San Juan Bautista de Masaya, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo han señalado de haber participado en la muerte de un policía.

Para Padilla estas acusaciones son infundadas, ya que el día del asesinato del oficial estaba oficiando misas. Y recordó que en Nicaragua “sabemos muy bien que la mayoría de las muertes que se dieron para el 2018, la mayoría de ellas fueron (cometidas por) paramilitares, personas de la Policía o del Ejército que mantenían las armas en sus manos”.

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Los Ortega-Murillo han señalado a los religiosos de terroristas y de promover el odio.

Padilla señala que la pareja presidencial no ha escuchado a los obispos, quienes fueron testigos y garantes de la primera ronda del Diálogo Nacional en el 2018.

“Ellos se cerraron en una soberbia y no escucharon el bien que pudieron haber hecho al pueblo en aquel momento, lastimosamente ellos no escucharon la voz de los obispos y estamos en esta situación”, apunta Padilla.

POBREZA, HAMBRE Y LUTO

El religioso advirtió que Nicaragua se encamina al precipicio, ya que la población sufre pobreza, hambre, dolor, luto, y que los responsables son los Ortega-Murillo que “lo tienen sumergido en un caos”.

En sus monólogos diarios, Rosario Murillo ha acusado a los obispos de ser parte de un engranaje político para promover un golpe de Estado contra Daniel Ortega en Nicaragua.

Este miércoles la a Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua, por medio de un mensaje, expresó su preocupación por la situación del país y añadió que se unía en “oración para que Dios transforme los corazones duros en corazones sensibles, con amor al prójimo, libres de sentimientos que impiden la normalidad que conduzca a una auténtica paz social».

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“La misión de la iglesia siempre provocará contradicciones en este mundo donde la luz, y donde también existe la oscuridad del mal”, señala el mensaje.

Padilla tiene 25 años de vida sacerdotal, fue ordenado el 7 de diciembre de 1997 por el entonces cardenal Miguel Obando y Bravo (q.e.p.d.), quien se desempañaba como arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Managua.