
Costa Rica estrena una megacárcel al estilo Bukele: claves del giro de “mano dura” contra el crimen
Costa Rica se prepara para inaugurar una megacárcel con capacidad para 5.100 presos, inspirada en el modelo penitenciario implementado por Nayib Bukele en El Salvador. El nuevo centro abrirá en momentos en que el país enfrenta cifras históricas de homicidios y el Gobierno de Laura Fernández despliega una política de “mano dura” contra el crimen organizado.
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) será inaugurado el próximo 14 de octubre, según anunció este lunes el Gobierno costarricense al informar que la finalización de la construcción de la obra.
“Por el dolor de las víctimas inocentes, por las familias honestas que viven presas del miedo, por un pueblo que está cansado de la impunidad y pide mano contra los delincuentes. Por eso lo prometimos y hoy podemos decir con orgullo que el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) está listo», expresó la presidenta Laura Fernández en un video en el que se le ve inspeccionado las instalaciones.
La nueva prisión es una de las principales apuestas de la estrategia de seguridad iniciada durante el Gobierno de Rodrigo Chaves y continuada por Fernández, quien considera a Bukele un referente en esta materia.
Estas son las claves del proyecto y del endurecimiento de la política penitenciaria costarricense.
1. Una prisión para 5.100 presos
El CACCO tendrá capacidad para albergar a 5.100 privados de libertad y estará ubicado junto a la cárcel de máxima seguridad La Reforma, en la localidad de San Rafael, provincia de Alajuela, a unos 25 kilómetros de San José.
La construcción está valorada en unos US$35 millones.
En enero pasado, el entonces presidente Rodrigo Chaves y el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, participaron en un acto oficial que marcó el inicio de las obras.
Ahora será Fernández quien inaugure el complejo el 14 de octubre, después de anunciar que las instalaciones están listas.
2. Inspirada en el CECOT de Bukele
El CACCO está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel construida en El Salvador para recluir a pandilleros y convertida en uno de los principales símbolos de la “guerra” contra las pandillas impulsada por el Gobierno de Nayib Bukele.
La influencia salvadoreña en el proyecto costarricense también ha estado marcada por el acercamiento entre los gobiernos de ambos países.
Fernández considera a Bukele un referente en materia de seguridad y la construcción del CACCO comenzó durante la Administración de Chaves, quien promovió una política de endurecimiento frente al crimen organizado.
La construcción de una cárcel inspirada en el CECOT no significa, sin embargo, que Costa Rica haya replicado toda la política de seguridad aplicada por El Salvador. El CACCO se desarrolla dentro del sistema institucional y jurídico costarricense.
3. La “mano dura” como bandera de Gobierno
El CACCO forma parte de una estrategia más amplia prometida por Fernández y por el Gobierno anterior de Chaves para combatir con “mano dura” al crimen organizado.
La política también busca restringir lo que el Ejecutivo considera “privilegios” de las personas encarceladas.
A ello se suman las críticas formuladas desde el Gobierno al trabajo del Poder Judicial en momentos en que la seguridad se ha convertido en uno de los principales asuntos de la agenda política costarricense.
Fernández asumió esta línea tras suceder a Chaves, su mentor político y actual ministro de la Presidencia y de Hacienda.
4. Menos visitas, restricciones y presos trabajando
El endurecimiento de la política penitenciaria no comienza con la apertura del CACCO.
El Gobierno de Fernández ya ha puesto en marcha programas para que las personas privadas de libertad realicen trabajos, entre ellos la limpieza de maleza en carreteras.
También redujo las visitas conyugales y restringió la cantidad de recipientes de comida y ropa que los familiares pueden llevar a los presos.
Las autoridades han retirado además enchufes y cables eléctricos de las celdas y cerrado establecimientos que funcionaban dentro de los centros penitenciarios y en los que los reclusos podían comprar artículos.
Las medidas forman parte de la política gubernamental para aumentar el control dentro de las cárceles y reducir los beneficios que el Ejecutivo considera innecesarios para la población penitenciaria.
5. El detonante: cifras históricas de homicidios
La megacárcel estará lista en un momento especialmente complejo para la seguridad de Costa Rica.
El país enfrenta cifras históricas de homicidios, con alrededor de 900 asesinatos cada año.
Las autoridades atribuyen aproximadamente el 70 % de esos homicidios al narcotráfico, un fenómeno que ha colocado al crimen organizado en el centro de la discusión sobre seguridad.
Es ese escenario el que el Gobierno utiliza para justificar una respuesta más severa contra las estructuras criminales y el fortalecimiento del sistema penitenciario.
6. La conexión con Bukele comenzó antes del CACCO
El acercamiento de Costa Rica al modelo de seguridad salvadoreño precede a la construcción de la nueva cárcel.
En diciembre pasado, el entonces presidente Chaves viajó a El Salvador, se reunió con Bukele y recorrió personalmente el CECOT.
Bukele también había visitado Costa Rica el 12 de noviembre de 2024 y recorrió la principal cárcel del país.
Durante aquella visita, el presidente salvadoreño advirtió que Costa Rica presentaba “síntomas” de criminalidad similares a los que, según su Gobierno, enfrentó El Salvador con las pandillas.
Menos de dos años después de aquella visita, Costa Rica se dispone a inaugurar su propio centro de alta contención.



