¿Es cierto que casi no hay pobres en Nicaragua, como afirma el régimen?
El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, aseguró que el sandinismo ha logrado reducir la pobreza en el país casi a la mitad durante los 19 años que lleva en el poder.
La declaración, que forma parte del discurso oficial del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dibuja un escenario de estabilidad económica y progreso social:
"El país ha crecido, se ha propiciado el empleo y la estabilidad en el mercado laboral (…) la pobreza general se redujo del 48,3% en 2005 al 24,9% en 2016, mientras que la pobreza extrema pasó del 17,2% al 6,9%", sostuvo el funcionario al repasar lo que presentó como los principales hitos económicos de su gestión.
Sin embargo, los datos citados por Reyes provienen de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida levantada en octubre de 2016 por el estatal Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide). Es decir, se trata de cifras con casi una década de antigüedad y no existen estadísticas oficiales actualizadas que respalden la evolución reciente de la pobreza en el país ni que ofrezcan una aproximación de la realidad.
¿Qué tan creíble son los datos?
El economista nicaragüense en el exilio Juan Sebastián Chamorro cuestiona la credibilidad de los supuestos logros presentados por el presidente del Banco Central. "Es realmente inconcebible. Nunca he visto en mi carrera como economista que, para evaluar 19 años de gestión, se utilicen datos de hace una década. Es un sinsentido desde el punto de vista técnico", afirma.
Chamorro subraya además que resulta especialmente grave tratándose del titular del Banco Central, pues el la institución que debería generar y actualizar las estadísticas económicas del país.
Ante la falta de información oficial reciente, los datos de organismos internacionales ofrecen un panorama distinto al del discurso gubernamental.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido que cerca de una cuarta parte de la población nicaragüense vive en situación de pobreza o vulnerabilidad económica, con altos niveles de inseguridad alimentaria en zonas rurales.
En tanto, un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) reveló que que al menos 1.4 millones de nicaraguenses padecen hambre, lo que llevó al régimen a expulsar al organismo del país acusándolo de difunfir información falsa.
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Según el Banco Mundial (BM), la población económicamente activa (PEA) o fuerza laboral de Nicaragua era 3,224,633 en 2024, el único dato más cercano a la actualidad. De estos 817,577 están afiliados al Seguro Social, de acuerdo con datos del BCN, es decir, el restante de 2,407,056 están en el sector informal con ingresos bajos, trabajando medias jornadas, pocas horas, al destajo o simplemente no tiene empleo.
Aunado a ello, si tomamos en cuenta solo los 800 mil afiliados, una buena parte devenga un salario mínimo, cuyo promedio de las 10 actividades productivas, es de 8,930 córdobas. Estos se enfrentan a una canasta básica que hasta diciembre de 2025 se situó en 20,800 córdobas, es decir, se necesitan 2.3 de estos salarios para poder compararla en su totalidad.
Estos datos demuestran que la mayor parte de la población en Nicaragua vive en la precariedad, y los informes del Programa Mundial de Alimentos (PMA) lo sustentan. El organismo parte de la Naciones Unidas señala que entre 2020 y 2022, Nicaragua tenía una prevalencia de desnutrición del 17.8 %, equivalente a "1.2 millones de nicaragüenses" de 6.2 millones de pobladores de ese entonces.
“Que haya disminuido la pobreza podrá discutirse, no por la gestión de Ortega, sino por la inmensa cantidad de gente que se ha tenido que ir del país y que manda remesas familiares que ahora es el 30% de lo que el país produce y eso genera ingreso para las familias que viven en Nicaragua. Eso es un hecho real, pero de nuevo es una forma de sobrevivencia producto del éxodo de las familias”, explica Chamorro.
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Entre enero y abril de 2025 –último dato publicado por el BCN–, Nicaragua había recibido 1,943 millones de dólares en concepto de remesas. Un ingreso que se mantuvo en crecimiento constante gracias al impulso de más de 1.5 millones de nicaragüenses que se vieron obligados a abandonar el país desde 2018 debido a la crisis sociopolítica.
En 2024, las remesas llegaron a batir un récord de 5.243,1 millones de dólares. Esto llegó a representar un 26,62 % de su producto interno bruto (PIB). La mayoría de estos ingresos provinieron de Estados Unidos (4.340,2 millones de dólares).
El único dato actual sobre pobreza
Si bien no existe un dato oficial reciente sobre la pobreza en Nicaragua, en abril de 2024 el economista Néstor Avendaño publicó un gráfico basado en información de los Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), que indica que la pobreza en el país se situaba en 19% y la pobreza extrema en 4,1%.
Sin embargo, el economista en el exilio Juan Sebastián Chamorro se muestra escéptico ante estas cifras. Señala que, en el contexto nicaragüense, realizar encuestas de este tipo en la calle resulta prácticamente imposible, ya que cualquier dato que contradiga la narrativa oficial podría ser malinterpretado o considerado una acción en contra del régimen. Esto genera dudas sobre la representatividad y confiabilidad de los datos independientes disponibles.
"Es ilegal hacer encuestas en Nicaragua. Por eso no se de donde saca el dato esta consultoría. No creo que esa consultora haya estado en las calles de Managua haciendo encuestas, porque sabemos que no se puede hace", concluye Chamorro.
Para el ciudadano, la pobreza se mide fácilmente en el plato que sirven en su mesa, en el cual cada vez menos incluyen carne. Acatualmente para la mayoría de nicaragüenses es imposible cubrir los costos totales de la canasta básica, que contiene los alimentos esenciales, productos del hogar y vestimenta. Sin embargo, es difícil cuantificar la cantidad de personas en Nicaragua que pueden cubrir los gastos esenciales ante la falta de datos del BCN.
