Las pruebas que desmienten al régimen: Las procesiones siguen prohibidas en toda Nicaragua
Las imágenes no mienten. Los católicos en Nicaragua viven otra Semana Santa con fuertes restricciones a la libertad religiosa por órdenes de la dictadura. A través de sus redes sociales, parroquias de todo el país han mostrado cómo viven estos días con "procesiones" intramuros, reuniones en los atrios y con sus imágenes adornadas sin poder sacarlas a la vía pública.
DESPACHO 505 realizó una revisión de las cuentas en redes sociales de parroquias de diferentes diócesis y la historia se repite desde Managua hasta Bluefields; desde León hasta Rivas; desde Matagalpa hasta las regiones autónomas del Caribe: no hay procesiones en las calles. Los católicos no tienen permiso para salir de los perímetros de los templos, los cuales se han convertido en el único escenario para viacrucis, vigilias, rezos y actividades improvisadas.
Esta situación no es exclusiva de la Iglesia católica. Las iglesias cristianas evangélicas también han mostrado sus cultos únicamente intramuros. En esta Semana Santa de 2026, no se han visto las grandes campañas evangélicas en plazas, parques o estadios que eran costumbre antes de 2023.
El discurso oficial frente a la realidad de los templos
Este Miércoles Santo, la dictadura publicó un comunicado en el que calificó como "falsedades sobre nuestras vivencias religiosas" las denuncias internacionales, principalmente de Estados Unidos, sobre la falta de libertad religiosa en el país. El escrito responde a las críticas del subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, quien señaló que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa restringiendo el derecho de los ciudadanos a profesar su fe.
Sin embargo, el documento firmado por Ortega y Murillo omite la prohibición que la Policía ha mantenido por tercer año consecutivo sobre las procesiones. El texto oficial afirma que "en toda Nicaragua se realizan miles de actividades religiosas… a las que con fervor asistimos", omitiendo que estas se han visto reducidas al interior de las iglesias como represalia contra la Iglesia católica por denunciar las violaciones de derechos humanos desde 2018.
"Llamamos a quienes han vertido falsedades sobre nuestras vivencias religiosas, a desmentir lo que evidentemente constituye solamente una campaña política de desinformación interesada", indicó el régimen. No obstante, son las propias publicaciones de las parroquias las que, al mostrar sus actividades confinadas a los templos, desmienten el discurso oficial.
