Las mentiras de Ortega en su última aparición pública: lo que dijo vs lo que pasó

El dictador Daniel Ortega volvió a recurrir al uso de la cadena nacional el pasado sábado 24 de mayo para pronunciar un discurso en el que distorsionó hechos históricos, manipuló datos y lanzó afirmaciones falsas sobre el pasado reciente y la situación actual del país. Durante el acto de entrega de autobuses en Managua, Ortega se presentó como un líder democrático, respetuoso de la Iglesia católica y defensor del orden constitucional, omitiendo su historial autoritario, el uso de la represión estatal y el desmantelamiento sistemático de la oposición.

En Gato Encerrado, la Unidad de Verificación de DESPACHO 505, verificamos algunas de las afirmaciones más relevantes del discurso oficial, contrastando sus declaraciones con evidencia documental, informes de organismos internacionales, archivos periodísticos y datos públicos. Las frases fueron seleccionadas por su peso político, su impacto en la opinión pública y porque contribuyen a construir una narrativa oficial que niega violaciones graves a derechos humanos, manipula los hechos electorales y presenta una imagen distorsionada del rol de la Iglesia católica en la crisis sociopolítica del país.

1. Ortega afirmó que nunca hizo la guerra a los gobiernos democráticos cuando estaba en la oposición

Falso. Durante los años en que Ortega estuvo en la oposición (1990-2006), promovió activamente la desestabilización de los gobiernos democráticos. Una de sus estrategias más conocidas fue "gobernar desde abajo", que consistía en movilizar a simpatizantes para ejercer presión mediante protestas y bloqueos, desafiando la autoridad de los gobiernos electos. Estas acciones incluyeron asonadas y manifestaciones violentas que buscaban socavar la gobernabilidad de las administraciones liberales.

2. Ortega afirmó que regresó al poder vía voto

Engañoso. Si bien Ortega ganó las elecciones de 2006 con el 38% de los votos, su retorno al poder fue facilitado por un pacto político con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que permitió modificar la ley electoral para que un candidato pudiera ganar en primera vuelta con un mínimo del 35% de los votos, siempre que tuviera una ventaja de al menos cinco puntos porcentuales sobre el segundo lugar. Esta reforma fue clave para su victoria.

En las elecciones de 2011, Ortega fue reelegido con el 62.69% de los votos, en un proceso que fue ampliamente cuestionado por observadores internacionales y la oposición, que denunciaron irregularidades y falta de transparencia. En 2016, Ortega se presentó nuevamente, esta vez con su esposa, Rosario Murillo, como candidata a vicepresidenta, en un contexto donde se impidió la participación de partidos opositores y se consolidó un control absoluto sobre las instituciones electorales. En 2021, las elecciones se llevaron a cabo con los principales líderes opositores encarcelados o exiliados, y con la eliminación de partidos políticos, lo que fue ampliamente condenado por la comunidad internacional como un proceso carente de legitimidad democrática.

3. Ortega afirmó que nunca atacó ni ofendió a los obispos

Falso. Desde 2018, Ortega ha mantenido una postura hostil hacia la Iglesia Católica en Nicaragua. Durante el Diálogo Nacional, cuando la Conferencia Episcopal actuó como mediadora entre el gobierno y la oposición, Ortega acusó a los obispos de ser "golpistas" y de formar parte de un supuesto plan para derrocarlo. Estas declaraciones marcaron el inicio de una campaña de represión contra la Iglesia, que incluyó la expulsión de sacerdotes, la cancelación de actividades religiosas y la persecución de líderes eclesiásticos.

4. Ortega afirmó que en 2018 hubo policías asesinados y arrojados a letrinas

No corroborado y desproporcionado. Si bien durante las protestas de 2018 se registraron muertes de agentes policiales, no existe evidencia verificable de que estos hayan sido arrojados a letrinas. Según informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, las fuerzas de seguridad y grupos progubernamentales cometieron graves violaciones a los derechos humanos durante la represión de las manifestaciones, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, torturas y detenciones arbitrarias. Estos informes documentan más de 300 muertes, en su mayoría de manifestantes y civiles, y señalan patrones sistemáticos de represión por parte del Estado.

Conclusión:

El discurso dista mucho de la verdad y refleja una estrategia deliberada para manipular la percepción pública. Al negar hechos comprobados y minimizar graves violaciones de derechos humanos, Ortega intenta consolidar una narrativa oficial que oculta la realidad de un régimen autoritario y represivo. La transparencia y el escrutinio ciudadano son esenciales para desmentir estas falsedades.