La lideresa campesina que quiere ser presidenta de Guatemala

Thelma Cabrera Pérez para la sociedad guatemalteca nació con tres pecados encima: mujer, indígena y pobre. Su trayectoria le ha agregado un cuarto y un quinto: defensora de los derechos de los pueblos y bandera del discurso nacionalizador de energía en una organización a cuyos miembros se les acusa de robarla, sin sentencias hasta la fecha. Este domingo los guatemaltecos están llamados a la urnas para elegir al nuevo Presidente. ¿Logrará los votos necesarios?

Thelma CabreraPérez es una mujer seria.

En público.

Desde latarima observa cuidadosamente la calle. Unas 300 personas han venido al mitinde esta mañana en Retalhuleu, una cifra inusual para una candidata que ocupa elquinto lugar de las encuestas, con un 6% de intención de voto. Son las 10 horasdel día 23 de mayo y el sol ya quema, más de 30 grados, y la humedad dificultala respiración. Ella se mantiene en su asiento. De vez en cuando se voltea apedir agua para sus compañeros que toman fotografías o se mueven por el lugarpara transmitir en vivo por las redes sociales. Cuando llega su momento dehablar, sus papás, Timoteo y Santos Victoria, a los que ella llama “miuniversidad” en actos públicos, suben al escenario para verla. Luego siguendiez minutos en los que la candidata del Movimiento de Liberación de losPueblos (MLP) condensa la historia de la lucha campesina, las necesidades delpueblo, la desigualdad, y un plan de gobierno que pretende llegar a unaasamblea constituyente popular y plurinacional.

El MLP es unpartido político nuevo que aspira a trasladar adentro del Estado las batallasde Codeca. En sus primeras décadas no pensaron optar a cargos de elecciónpopular. En 2015, con las masivas manifestaciones, la caída de un Gobierno ymúltiples empresarios por casos de corrupción, lo cambió todo. Codeca concluyóque se podía pelear contra un sistema hecho para que un grupo minoritario gane.En 2016 concluyeron que era necesario refundar al Estado y concebir unaGuatemala plurinacional.

Todo el plan gira entorno a refundar el Estado. Aunque es un objetivo común entre los partidos de izquierda, en esta situación, el MLP ha rechazado acercarse a partidos políticos que consideran manchados por su ejercicio del poder o a organizaciones no gubernamentales que no perciben inmaculadas.

Thelma durante un mitin político en Retalhuleu, el jueves 23 de mayo. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

El EstadoPlurinacional de Codeca, explica el filósofo político Marco Fonseca en su libroLa idea de la refundación, “es la voluntad consensuada y expresa de todos lospueblos y sectores que conviven en un país. El Estado Plurinacional reconoce ygarantiza los derechos colectivos e individuales de todos los pueblos porigual, y busca el bienestar general y la convivencia pacífica e intercultural”.La “situación de exclusión, racismo y machismo insostenible” hace urgente unnuevo contrato social.

El plan degobierno del MLP es bastante vago en sus medios pero define un horizonte políticoy con tradición en América Latina para esa Guatemala plurinacional: el BuenVivir, una filosofía social con raíces en cosmovisiones indígenas que, adoptadaen distintas formas por gobiernos como el ecuatoriano o el boliviano, se alejade la idea del mercado y del individualismo como generadores de desarrollo, ycoloca al individuo en el contexto de su comunidad y su entorno natural.

Para elpartido, esto significa que todos los habitantes del país tengan acceso aeducación y salud de calidad, “sin importar si estos servicios son públicos oprivados”; un empleo digno; tres tiempos de comida; servicios básicos como luz,agua, y transporte a buen precio; y un medio ambiente que se mantenga por mediode una economía productiva. Esto implica, sobre todo, “armonía con la MadreNaturaleza”.

Cabrera menciona todo esto en su discurso. Lo explica de manera simple, pero con una fuerza que paraliza a todos los que están alrededor. La escuchan con emoción, con sentimiento. Ella se queda en el mismo punto del escenario. Toma el micrófono con la mano izquierda y usa la derecha para gesticular. Los únicos cambios perceptibles son el tono de voz, que sube o baja en distintos momentos, y sus gestos que, aunque siempre son serios, transitan entre la molestia, el enojo, y la esperanza.

Terminado el mitin en Retalhuleu, Thelma Cabrera acompaña de regreso a la casa a sus padres, Santos Victoria, 79, y Timoteo Cabrera, 81, llegados a escuchar a su hija. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

Al terminar, los candidatos se bajan de la tarima para recoger basura. No hay movimientos apresurados para salir del lugar, autos lujosos y blindados, o un gran grupo de seguridad que acordone el área. Cabrera Pérez también trata de ayudar a sus compañeros, pero grupos de mujeres, adultos mayores, y jóvenes se aproximan a pedirle una fotografía o hacerle preguntas. Dos amas de casa se acercan y admiten que desconocían el proyecto político, y luego afirman que se van convencidas.

“Todo lo quedice… Usted nos entiende de verdad”, le confía una.

Está emocionada de encontrar a una política que sea ama de casa, como ella. La conversación dura cerca de diez minutos y finaliza con una serie de fotografías.

Los diferentes calzados de los simpatizantes del MLP congregados durante el mitin de Retalhuleu. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

La gente nodeja de buscarla. Cabrera atiende a cada una de las personas tranquilamente. Notiene apuro. Tampoco tiene reparo en contestar con la misma fuerza con la quehabló sobre la tarima. Vuelve a hablar de la desigualdad y las luchas. Deelitismo y grupos que tienen cooptado al país y explotado al campesinado. Acualquiera que se le pregunte contesta que la candidata clama las verdades sinmiedo. No les importan las acusaciones criminales o las campañas negras en sucontra, el MLP y su organización madre, el Comité de Desarrollo Campesino. Estány van con ella, aunque nadie sabe aún cuántos son. Ella dice que el miedo loperdió cuando se afilió a Codeca (Comité de Desarrollo Campesino) hace 26 añosy se dio cuenta de que no estaba sola.

CABRERA HABLARÁ DE LOS CRIOLLOS

Originado enla periferia excluida del país, el MLP, que se define como radical (“porque vaa la raíz”), ha agitado la imaginación de quienes se suman al movimientoanticolonial, antineoliberal, y antipatriarcal, pero en las últimas semanastambién parece haber encontrado apoyo entre reformistas urbanos y capitalinosque quedaron huérfanos al ver cómo el sistema de corrupción se conjuró para dejarfuera a su candidata, la exfiscal general Thelma Aldana, postulada por otropartido nuevo, el socialdemócrata Semilla.

Así, elsábado 8 de junio Cabrera llegará a la capital a dar un mitin por primera vezen la campaña. Cuando inicie su alocución, se quitará la servilleta de sucabeza a manera de saludo. Primero, hablará en mam, su lengua materna.

Dirá (la vozgrave): “No me avergüenzo de mi idioma, aunque el racismo, el odio, me estánatacando”.

Dirá (la vozseria): “Pero no es a Thelma, es al pueblo oprimido”. 

La genteaplaudirá con fervor. De la audiencia llegarán gritos: “¡Te queremos, Thelmita!”.“¡Que viva Thelma!”. Los banderines se agitarán más fuerte. Las vuvuzelasresonarán en la Plaza de la Constitución.

Cabrerahablará de los criollos para quienes los campesinos han trabajado por más de500 años en fincas de café, de algodón, de maíz, de azúcar, y más recientemente,de palma africana. “Hemos sido gobernados por empresarios, por militares, poracadémicos, por comediante, últimamente”, dirá y hará un gesto al PalacioNacional (construido por el dictador Jorge Ubico) que se encuentra detrás deella. Como si fuera una metáfora del Estado Ausente o peor aún, del EstadoOpaco, el edificio está cubierto con mantas negras porque, lejos de reformarlo,han decidido mantenerlo y restaurarlo.

“HUMILLADOS, DESPOJADOS, EXPLOTADOS,Y TRABAJAMOS”.

Aquellamañana de mayo, tras el mitin en Retalhuleu, Cabrera aborda un automóvil rojocon sus padres, hijo, y nieta y guía al automóvil de Plaza Pública afuera de la cabecera y por las angostas callesempinadas de la aldea Sibaná de El Asintal, lugar en el que nació, creció, y vivecon su esposo.

Todos susrecuerdos más importantes están en ese espacio.

La casa desus padres queda en el sector norte. Su madre, Santos Victoria, tenía un pedazode tierra para cosechar. El trabajo de Cabrera y su hermana mayor, Vilma, eraponer a secar el café tras regresar de la escuela. Hacían eso todos los díashasta que se convirtiera en polvo. La mamá no podía ocuparse porque cortabacafé en las fincas aledañas, así que el cuidado del campo de la casa era cosade los niños. Era un trabajo arduo. Trabajar en la tierra es lo que Cabrera hahecho toda su vida. No conoce otra profesión u oficio porque dice que noestudió el tiempo suficiente como para pensar en qué hacer con su vida. Llegó asexto primaria, se dedicó al campo.

Nuncaabandonó El Asintal, bromea cuando recibe a los dos fotógrafos y la reporteraen la terraza techada de la pequeña casa de cemento.

Tiene, simucho, cinco espacios. La cocina, el comedor, una pequeña sala de estar con unatelevisión, los dormitorios, y el espacio en el que transcurre la entrevista.

A la par hayestructuras similares. Pertenecen a los dos hijos de Cabrera: Edvin y Abel.

El serviciosanitario es una letrina.

Atrás haycorrales con pollos y chompipes. Un pequeño gato blanco con tonos anaranjados,Manchas, se escabulle por el terreno que llega hasta la orilla del río.

“Esta casafue construida en 2001, es de las primeras de Foguavi (Fondo para la Vivienda).Solo fue el cajón de la casa”, explica. “El resto, como el comedor, se agregócon el esfuerzo de mi familia. La cocina se construyó hace un año, pero es demi nuera que migró a los Estados Unidos en búsqueda de trabajo”.

Ahora que ya solo quedan ella y su esposo, da a entender que el espacio le parece grande. Les ha dicho a sus hijos, que ya tienen sus casas, que prefiere hacer una galera aparte, pero no la dejan.

Thelma Cabrera se ríe recordando una anécdota de su pasado, durante la entrevista a Plaza Pública, en el patio de su casa. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

En lasparedes de la casa hay pósteres del MLP, Codeca, y de su esposo, que pretendela municipalidad de El Asintal. En su casa, a diferencia de en los mitines,Cabrera no transmite el mismo aire de seriedad y estoicismo. Bromea, sonríe,bromea, ríe, aunque hable de política. Cabrera, dice, no esperaba ser candidataa la presidencia. Cuenta que dejó la junta directiva de Codeca y tenía laesperanza de tomarse un respiro. Dice que la sorprendió que la asamblea del MLPla eligiera, en marzo de 2019.

Para lagente del movimiento, por otro lado, no tenía nada de asombroso. En Codeca lereconocen el trabajo, la lucha, y, sobre todo, la coherencia de obra y palabra.Ella respondió como esperaban: “Nunca le dije que no al pueblo porque a lasmujeres siempre nos han dicho que no podemos, que no queremos, que no queremosasumir responsabilidades”, explica antes de agregar que su conciencia estálimpia, que su espacio se lo ganó, y que jamás llegó al movimiento para buscarsu interés propio.

Alrededordel hogar de Cabrera, las paredes de los vecinos también tienen los colores delMLP y el volcancito, que es logo del partido, excepto por la que se encuentraen la esquina, que tiene los colores de la organización política Valor, queencabezaba Zury Ríos hasta que la Corte de Constitucionalidad le impidiócompetir, por ser hija de un jefe de Estado de facto.

La candidatase define como ama de casa, trabajadora del campo, de las fincas, productora, yen esta imagen radica su estrategia para conseguir el voto: quiere que elguatemalteco la vea como alguien que viene del mismo lugar que él, y que poreso conoce sus necesidades. “Estamos humillados, despojados, explotados, ytrabajamos. Hay una gran desigualdad en el país, por lo tanto hay que luchar paraesos cambios estructurales”, explica y cierra su idea con un suspiro.

El perfil deCabrera es un perfil raro entre los candidatos a la Presidencia, igual que espoco común el perfil del partido que encabeza y el de su campaña. Ella es unade las pocas mujeres que pretenden el cargo; probablemente sea la únicaaspirante que nació pobre y que sigue viviendo en el campo y en condiciones quepocos capitalinos consideraría de clase media. Su partido es el instrumentopolítico diseñado por uno de los movimientos sociales que más ha asustado a lasélites políticas por su capacidad de movilización, resistencia y, según susdetractores, que no han ganado aún ningún proceso judicial por estos casos pesea los centenares de demandas, el robo de energía eléctrica. Un partido en elque doctrinariamente, aunque pesa, parece pesar menos su raíz indígena que suproyecto político de clase. Su campaña ha rechazado habitualmente lo que todossuelen buscar: aparecer en medios masivos y hacer un trabajo intenso en lacapital; y el diseño de su propaganda en línea ha jugado con una imagen a vecespop, a veces naif, y ha estado atravesada tanto por el humor antisistema comopor la épica de los pueblos en movimiento.

EL ESPACIO DE LAS MUJERES Y LA LUCHAPOR LA ENERGÍA ELÉCTRICA

Pero si algono es Cabrera, es una neófita en la política o en espacios públicos.

Su nombre esconocido para cualquiera que haya visto medios de comunicación durante laúltima década. Es la mujer que va al frente de muchas marchas campesinas, laque toma el megáfono frente al Congreso, la que lidera a una organización queparaliza al Gobierno cuando exige sus derechos. Para la mayoría de loscapitalinos que leen noticias, es probable que ese, y el del robo de energíaeléctrica, sea el marco en el que se les aparece la imagen de Cabrera.

Pero sutrayecto en lo que ella llama la defensa de los derechos se extiende más de dosdécadas. Se unió al proyecto de Codeca en 1993. La conexión entre su comunidaden Retalhuleu y el comité la hizo su suegro, Basilio Sánchez, quien tras unproblema con un terreno les preguntó a qué esperaban para organizarse.

El primeroen unirse al movimiento fue el esposo de Cabrera, Basilio Sánchez Trieles. Peroen paralelo, las mujeres empezaron a organizarse y designaron a Cabrera como surepresentante. Ella no quería aceptar porque su pareja estaba al frente delgrupo, pero terminó cediendo a la elección de las demás.

Cabrerapronto ganó prestigio en Codeca y con el tiempo obtuvo puestos en la JuntaDirectiva, como secretaria y vicepresidenta. Sus mayores aportes se enfocaronen el Programa de Mujeres, una red que se expandió bajo su liderazgo, y elimpulso del trabajo con las bases sociales en los departamentos en los quetienen presencia. Su esposo también ocupaba un puesto en la dirigencia delmovimiento.

“Mi esposome ha demostrado el respaldo que merezco como mujer. En un sistema machista ypatriarcal, es posible construir otro mundo porque lo he vivido con mi familia.Mis hijos pueden hacer trabajos que hacen las mujeres. Las mujeres tambiénpueden hacer trabajos que hacen los hombres”, responde ella.

Sánchez Trieles se pasa toda la conversación sentado en una esquina. Es un hombre serio, callado. No habla con Plaza Pública durante el tiempo que dura la charla pero sonríe mientras murmura con su nieto.

Thelma Cabrera acaricia a su esposo, Basilio Sánchez, 55, en el patio de su casa. El hombre es candidato alcalde por el MLP en el municipio donde vive la familia. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

A Basilio loconoció a los 15 años. Él tenía 22. Se dedicaron al campo y tuvieron cuatrohijos. Para trabajar, arrendaban tierras en San Juan Zapote. Eran productoresde maíz y ajonjolí. A sus hijos se los llevaron con ellos desde pequeños porquese iban al rastrojo por meses y no podían dejarlos. Los cuatro se graduaron dela escuela. Edvin y Dalila estudiaron administración. Abel y Victoria sonperitos contadores. Ninguno ejerce en su área. Edvin, el mayor, es quienacompaña a su mamá a todos lados con una cámara. De pequeño, cuenta Cabrera, laacompañaba en el campo, luego en las luchas. Ahora en la campaña.

Durante losprimeros años de Codeca, su trabajo se enfocó en reivindicar los derechos delos trabajadores de la Costa Sur y en demandas agrarias. Un boletín de laorganización, publicado en noviembre de 2006, felicita a El Asintal,Retalhuleu, por el aniversario de Codeca en la comunidad. El texto resalta queera uno de los municipios que, en ese momento, contaba con mayor cantidad decampesinos organizados. El evento estuvo a cargo de Sánchez Trieles. La plumade Cabrera también cuenta acerca del trabajo de la coordinadora de la Mujer ylos talleres que ha impartido en temas de Derechos Humanos, participaciónpolítica, género, y legislación a favor de la mujer.

Codecatambién fue un brazo del partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca(URNG). Durante este tiempo, el esposo de Cabrera y su hijo ocuparon espaciosen la dirigencia de la agrupación. La separación vino al tiempo que inició lalucha por la nacionalización de energía. “Yo venía de la URNG. No lo voy anegar, pero cuando vi que tiene dueño, dije que no es posible”, cuenta Cabreray subraya que se retiró porque el movimiento se quedó estancado en cómosobrevivir.

Antes de2011, Codeca suele aparecer en informaciones acerca de diálogos por conflictosagrarios y condiciones laborales en las fincas de la Costa Sur. Sánchez Trieleses mencionado como uno de los dirigentes principales. Ella ocupó los cargos desecretaria y vicepresidenta de la Junta Directiva del movimiento en 2009 y2010, respectivamente.

En 2010, las mujeres propusieron con un plante que ella fuera la presidenta. Ganaron, y Cabrera ganaría cada elección subsiguiente hasta casi completar cinco periodos en 2019, cuando dejó el puesto. Su gestión coincidió con los años más duros de acusaciones criminales y ataques contra los líderes campesinos luego de que Codeca enarbolara la bandera de la lucha por la nacionalización de la energía eléctrica.

Para el MLP, Buen Vivir que todos los habitantes del país tengan acceso a educación y salud de calidad, “sin importar si estos servicios son públicos o privados”

El comitéllegó a comunidades que tenían deudas de miles de quetzales, a pesar de quemuchas casas únicamente cuentan con dos focos y un televisor pequeño. Deacuerdo a la versión de las autoridades, la agrupación ayudaba a hacerconexiones directas de los postes de luz a las viviendas sin pasar por elcontador eléctrico. La razón principal de la factura inflada era la alta tasade alumbrado público que imponen algunas municipalidades sumado a algunosgastos extra de la empresa de energía Energuate. El gobierno de Otto PérezMolina no tuvo reparos en tildar a Codeca de ser un “cáncer” para la sociedad.Enroló al Ministerio Público (MP) en su lucha, que creó una fiscalía para elhurto de fluidos bajo la administración de Thelma Aldana, la misma persona quehace unas semanas, el día en que su candidatura a la presidencia fue denegada,dijo que veía en Cabrera alguien valiente y admirable que estaba enfrentando aun sistema misógino, corrupto y racista, sin que esta última se sintierademasiado halagada o favorecida por sus palabras. Desde entonces, hay más de 1,000denuncias por este delito, según el MP.

De acuerdocon el fiscal Mario Braham, de la unidad del ministerio que investiga estoscasos, el delito de hurto de fluidos, implica nada más que un juicio de faltas,y la pena es una multa. Son pocas las veces que una distribuidora de energíaacusa de este delito porque prefiere negociar con las comunidades. Lasdenuncias llegan cuando el consumidor que no cumple con el pago es un granconsumidor de energía.

La mayoríade denuncias que reciben se dan por agresiones contra los trabajadores de ladistribuidora de luz, no por el hurto de fluido, explica Braham. El 90% depersonas señaladas, continúa el fiscal, se autodenomina miembro de Codeca, perola organización no responde por ellos.

Energuateasegura que hay 1,931 expedientes activos en el Ministerio Público por hurto deenergía, que entre 2012 y 2019 miembros de Codeca cometieron 864 delitos, y quetiene 42 procesos abiertos contra ellos, por estafa, coacción, amenazas,detenciones ilegales, actividad contra la seguridad de la nación, y atentadocontra la seguridad de los servicios de utilidad pública.

En noviembrede 2018 se condenó a siete integrantes de Codeca por detener ilegalmente apersonal de Energuate y de la Policía Nacional Civil. A Mauro Vay, uno de losfundadores del movimiento, Blanca Julia Ajtún y Mariano García Carrillo se lescondenó en un inicio por estafa en grado de tentativa. Luego fueron absueltos ysu detención fue declarada arbitraria por un grupo de trabajadores de lasNaciones Unidas.

Los años que Vay, Ajtún, y García Carrillo enfrentaron proceso sirvieron para que Cabrera ejerciera un liderazgo en las calles. Thelma cuenta que durante ese tiempo en una de las asambleas celebradas, los compañeros expresaron su preocupación por las mujeres. No querían que fueran a la cárcel y sugirieron que no se metieran. Ellas no estuvieron de acuerdo. “Blanca (Ajtún), Vicenta (Gerónimo), y yo nos levantamos y dijimos que hay cárcel para mujeres y cárcel para hombres”, dice con una carcajada. Su cara se ilumina. Está relajada, tranquila. “Perdimos el miedo. Blanca fue a la cárcel. Mauro fue a la cárcel. Gracias a la criminalización es que vamos a ir a San Marcos”, agrega. La acusación frustrada fue fermento para su liderazgo.

Vicenta Gerónimo, 47, ama de casa y candidata diputado por el MLP, durante su discurso frente a los simpatizantes del movimiento, en Retalhuleu, el jueves 23 de mayo. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

Uno de loshijos de Cabrera, Edvin Sánchez, también enfrentó un proceso judicial en 2014.La Empresa Eléctrica de Guatemala, S.A (EEGSA) y la Distribuidora Eléctrica deOccidente, S.A (Deocsa) lo demandaron. Junto a otra activista de Codeca, loacusaron de atentar contra la seguridad de servicios de utilidad pública,actividad contra la seguridad interna de la Nación e instigación a delinquir.El Tribunal de Sentencia lo absolvió. Cabrera pone estos como ejemplos decriminalización y añade que en la fiscalía de Zacapa, en el otro extremo delpaís, hay un grueso expediente contra ella. PlazaPública no pudo corroborarlo.

Desde 2012 ala fecha, para desesperación de sus múltiples detractores, como el sectorempresarial y diputados como Felipe Alejos, Estuardo Galdámez, y FernandoLinares Beltranena, según el Ministerio Público no ha habido condenas contralos miembros del comité específicamente por los delitos de hurto o robo defluidos.

Desde queCodeca anunció su proyecto político, los ataques no cesaron. En el Congreso, sehacían citaciones por el tema del robo de fluidos. El 24 de abril de 2018 losdiputados intentaron crear una comisión para investigar al comité el mismo díaen que el grupo llegó a manifestar a la capital. Fallaron en el intento. SandraMorán, legisladora por Convergencia, aseguró que los eventos estuvieronrelacionados. En el pleno, el debate no desmintió las palabras de Morán sinoque atacó la publicación en redes que hizo la diputada. Decía: “Ante lamanifestación multitudinaria de Codeca los diputados del #pactodecorruptosintentaron formar una comisión de “Investigación”. Tuvo 66 votos. No pasó”.

LinaresBeltranena ha catalogado a Codeca y a los grupos involucrados en el tema de lalucha por la energía como “estructuras de crimen organizado”. El legisladorpresentó una iniciativa que endurecería la condena por el hurto de fluidos. Lasmultas actualmente se encuentran de 200 quetzales a 3,000 quetzales (33 y 500dólares). Si la situación se da con violencia, el delito cambia a robo defluidos y tiene prisión de entre seis meses y dos años, que es conmutable. Elparlamentario pretendía elevar los montos de 1,000 quetzales a 3,000 quetzalesy prisión de hasta doce años, que no es conmutable.

Cabrera y otros miembros del grupo cuentan que la criminalización escaló de procesos judiciales a asesinatos y secuestros. Está el caso de Luis Marroquín, uno de los miembros de la dirigencia nacional del movimiento que fue asesinado en una librería el 9 de mayo de 2018.

El funeral del líder de CODECA, Luís Arturo Marroquín, asesinado hace un año en Jalapa. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

Una semanaantes, el presidente Jimmy Morales había señalado con dureza a Codeca. Elmandatario dijo en un discurso del 20 de abril: “Codeca tiene más de 1,900denuncias por una empresa que tiene inversiones norteamericanas. ¿Cómo esposible que el ente encargado de repartir justicia se haga acompañar deorganizaciones con tantas denuncias en vez de investigar si estas denuncias sonverdaderas?”.

De acuerdo a la Unidad de Protección de Defensores de Derechos Humanos (Udefegua) en el primer semestre de 2018 fallecieron en circunstancias similares a las de Marroquín 18 líderes comunitarios y defensores de derechos humanos. Seis eran miembros de Codeca. La respuesta del ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, fue que una de las personas falleció “porque le cayó un árbol encima”. En el resto de casos las autoridades negaron relación alguna entre ellos, o móvil político.

En susmítines, el binomio del MLP, Cabrera y Neftalí López, pide recordar a losasesinados para que su muerte no haya sido en vano: los vivos deben continuarsu lucha. Esa es una gran parte de la mística del comité: una suerte demartirio secular, el creer que si por defender los derechos de los pueblos eldestino es terminar en el cementerio, así sea. Es un gran compromiso, uno queno todos los movimientos sociales se animan a nombrar públicamente ya seaporque no comulgan con la idea o porque han dejado atrás el prestigio y el espíritude la muerte romántica.

A Codecaotras organizaciones sociales, de la izquierda tradicional y de la emergente,le achacan cierta inclinación impositiva. A veces, desacreditan a otrasorganizaciones con la idea de que se oenegizaron y se vendieron a las agendasde la cooperación, o de que son útiles al sistema. Otras, llegan a espacioscompartidos y, autodenominados representantes verdaderos de la voluntadpopular, se sienten con derecho a la última palabra. O no llegan. Sánchez, elhijo de Thelma, ríe al escuchar esto. Asegura que todos los planteamientos delgrupo se hacen desde su propia realidad.

LucíaIxchíu, activista indígena, explica cómo su experiencia la ha llevado aobservar que en los movimientos indígenas existen caudillismos. Pero en Codeca,a pesar que algunas de sus figuras más fuertes y emblemáticas son hombres, elhecho de haber puesto a Thelma Cabrera como presidenciable le hace confiar enque tienen una estructura diferente. “Mauro Vay es de los fundadores, perologró soltar y pasar. Y Mauro es Mauro en Codeca. Si fuese un caudillo ocacique, él hubiera sido el candidato a la presidencia”, opina. 

El MLP se define a sí mismo como una nueva política, alejada de los partidos franquicia habituales para obtener el poder. “Nunca un partido político se originó de un movimiento popular campesino, y menos ese partido dependió políticamente del movimiento que le dio origen”, escribe Mario Roberto Morales, uno de los intelectuales orgánicos de Codeca, en una de sus columnas.

Esa es una gran parte de la mística del comité: una suerte de martirio secular, el creer que si por defender los derechos de los pueblos el destino es terminar en el cementerio, así sea

MauricioChaulón, historiador y parte del equipo asesor del MLP, explica que no se puedepensar en el partido sin Codeca. Pero mientras el comité no nació para ser uninstrumento político, el MLP sí. Van de la mano, comparten miembros, pero suesencia varía, subraya Chaulón. También afirma estar consciente del contexto electoraleste 2019 y saben que llegar a cargos de elección popular será un proceso en elque tendrán que estar constantemente en la lucha. A él y al equipo no lesimporta si tienen solo un diputado en la próxima legislatura, lo que lesinteresa es que ese congresista represente los valores de la agrupación, quesostenga el fuerte mientras llega el resto. En Bolivia, por ejemplo, recuerdaque la primera incursión del movimiento para el Estado Plurinacional pusoúnicamente cuatro parlamentarios. Todo se dará una elección a la vez. No tienenaires triunfalistas, dice, ni atienden a las encuestas que ponen a su candidatapresidencial en un quinto lugar, con posibilidad de obtener más votos.

Desde suinicio, antes de perfilarse en las encuestas, una de las grandes preguntassobre el MLP, como sobre todos los partidos, ha sido el origen de sus fondos.Chaulón, Vay, Cabrera y otros integrantes del MLP y Codeca explican que todo esautofinanciado. Las autoridades, en las distintas audiencias, acusan a Codecade financiarse con cobros ilegales por la energía eléctrica que reciben lascasas al desconectarlas del sistema de Energuate. Los dirigentes responden queellos no reciben ni un solo centavo. Nadie presenta más pruebas que algunostestimonios o recibos con el sello de Codeca que la organización niegaextender. Plaza Pública no conoceninguna investigación del Ministerio Público sobre la ruta de ese dinero. Apesar que se buscaron lugares o personas en los que el comité pudiera estarrecibiendo dinero por la luz, no se encontró ninguno.

Según elfiscal Braham, algunos testigos han asegurado en juicio que le pagan a Codecapor la energía. Sin embargo, la unidad de la que está a cargo no ha logradocorroborar este hecho.

Hasta ahora, a falta de fallos judiciales, todo es un asunto de convicción. Hay mucha gente convencida de que Codeca organiza y opera el robo de energía, y luego se financia cobrando por ello. Y mucha otra de que eso es un argumento para desacreditar un movimiento con visos transformadores. Y aun otra que sostiene que, aun si fuera cierto, los verdaderos ladrones son los que han puesto al Estado a su servicio para el expolio y el control de la población indígena que, en su exclusión económica, política, jurídica, solo busca maneras de mejorar sus condiciones de vida.

Thelma Cabrera, 49 años, candidata a la presidencia por el Movimiento para la Liberaciónn de los Pueblos – MLP – posa en su casa, en el sector norte de la aldea Sibaná, Retalhuleu. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

Lo queadmiten es que en Codeca cada miembro da una cuota mensual de tres quetzales.Es decir, mensualmente, pueden recaudar 60,000 quetzales (10, dólaresaproximadamente) si reciben el aporte de 20,000 personas. Según un estimado deCabrera, el comité tiene entre 35,000 y 40,000 personas activas y tienen unpoder de convocatoria de 100,000. Si todos hicieran la contribución, laorganización podría contar con 300,000 quetzales mensuales y 3,600,000quetzales anuales. Por otro lado, Sánchez, Chaulón y otros miembros del MLPafirman que las actividades del partido son autogestionadas y voluntarias. Cadapersona invierte en su propia campaña y eventos. El informe financiero másreciente que han entregado al Tribunal Supremo Electoral habla de aportesindividuales que en ningún caso superan los 3,000 quetzales, y sus ingresosascienden a casi 245,000 quetzales.

Lo queniegan fervientemente es recibir dinero de cooperación internacional. No esraro: han desacreditado a otras organizaciones sociales por recibir fondos conese origen. En 2017 Thelma Cabrera dijo en una entrevista con Plaza Pública que el dinero de lacooperación fue una estrategia para distraer, y que la firma de los Acuerdos dePaz fue una cortina de humo para la privatización. “Ese es un problema serio,que luego se conformaron coordinadoras para captar fondos, pero solo serecetaron salarios. Cuando no vas por esas agendas te tildan de ladrón yterrorista, que es lo que nos está pasando a nosotros”, respondió en sumomento.

Durante laentrevista realizada para este perfil lo reiteró al decir que no se puedehablar de unidad entre grupos cuando algunos ya no salen a la calle y ahí esdónde, ella considera, está la lucha. Y sin embargo, pese a su rechazo ynegación, en 2016 Vay expuso a PlazaPública que recibieron apoyo del País Vasco, de una instancia religiosa enAustria, y de las organizaciones de cooperación internacional de Noruega y deSuiza.

THELMA EN LA PLAZA

A inicio dela contienda electoral, cuando la candidatura de Thelma Aldana aún se veíaprobable, a Thelma Cabrera se le decía que era “la otra”.

En lamayoría de los medios de comunicación pasaba inadvertida, en las encuestas laintención de voto era casi imperceptible. Al menos, para el público capitalino.El MLP supo desde el primer momento que su jugada no sería en lo urbano, sinoen lo rural, aunque ningún entrevistado sepa a ciencia cierta en qué municipiosestán sus fortalezas. El ámbito rural era el espacio en el que siempre habíanactivado. Mientras el resto de binomios aparecía semanalmente en entrevistas enperiódico, radio o medio digital, Cabrera y Neftalí López se movían deterritorio en territorio y rechazaban conceder entrevistas a medioscapitalinos. “No se combate la hegemonía con los instrumentos de la hegemonía”,confió a Plaza Pública un miembro delmovimiento.

En redessociales la campaña es llevada a cabo por 10 comunicadores, que utilizanimágenes y herramientas gratuitas para captar audiencia. De acuerdo a una notade Con Criterio, las interacciones enFacebook aumentaron un 79% y en Twitter un 1,790%. En otras palabras, losusuarios estuvieron más activos con el contenido de la cuenta del partido. EnFacebook, las dos páginas del MLP tienen 3,567 y 5,513. En Twitter, el partidotiene 3,571. El medio también fue uno de los primeros en ubicar a Cabrera comoel quinto lugar en las encuestas. Aunque integrantes del MLP aseguran que paraellos esto no es importante, pues no confían en las “encuestas de los criollos”.

La campañase ha enfocado en espacios rurales. Edvin, hijo de Cabrera, dice que en losterritorios Cabrera y del movimiento siempre han estado presentes. No salieronsolo para hacer campaña ni los buscan únicamente para votos. Están ahí porquees donde su lucha se ha desplegado, advierten.

A la capital tardaron en llegar.

Thelma Cabrera y Neftalí López hacen su llegada a la Plaza de la Constitución, el sábado 8 de junio, para el cierre de campaña del MLP. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

Su primermitin y único oficial en la ciudad de Guatemala fue el 8 de junio tuvo lugaruna semana antes de las elecciones, sirvió también como cierre de campaña.Thelma Cabrera caminó por la sexta avenida tomada de la mano de su esposodurante algunas cuadras, luego tomó la bandera y junto al vicepresidenciable yla candidata a diputada, Vicenta Jerónimo, arribaron a la Plaza de laConstitución. Gritos de “¡Mi presidenta!” y “¡qué viva el MLP!” llenaron elaire. Además de los cientos de campesinos que habían viajado desdeHuehuetenango, Quiché, Sololá, Chimaltenango, y otros departamentos para verla,varios capitalinos se sumaron al evento.

Un grupo de artistas y activistas robustecieron la campaña del MLP con una serie de imágenes de la presidenciable adornadas con el eslogan Elijo Dignidad. Antes de que Cabrera llegara, se repartieron pósteres entre quienes que se tomaran una fotografía con el marco de foto que tenía la frase en letras blancas y doradas. La gente se agrupó alrededor para conseguir un cartel. El partido agradeció públicamente este apoyo durante la primera parte del mitin.

Dos simpatizantes del MLP se suman a la campaña #elijodignidad durante el cierre de campaña del MLP en el Parque Central de Ciudad de Guatemala. DESPACHO 505 / PLAZA PÚBLICA

CuandoCabrera se instaló en la Plaza, los organizadores pidieron que alzaran lospósteres para que el dron tomara una fotografía. Así mismo, sugirieroncompartir las fotos con los hasthag #ElijoDignidad y #YoSoyThelmaCabrera.

La campaña,a pocos días de las elecciones, se había intensificado y la gente se acercaba ala tarima para verla mejor, las banderas se movían en señal de apoyo. Al final,estudiantes de la Universidad de San Carlos, la pública, le daban clavelesrojos que simbolizan la lucha. Ella los levantaba en señal de agradecimiento.Al salir, la gente la rodeaba. Pero esta vez no se detenía a hablar con todosni a tomar fotografías como sucedió en Retalhuleu. La ciudad es distinta. Máscaótica. Más rápida. Cuando se fue, la gente se dispersó velozmente. Todosllevaban una imagen de Thelma bajo el brazo, y una amplia sonrisa.

*Este perfil fue publicado originalmente en el sitio de Guatemala Plaza Pública.