Indio Maíz, la tragedia ambiental que encendió la chispa de la resistencia cívica en 2018
El martes 3 de abril de 2018, a unos 300 kilómetros de Managua, en la comunidad Siempre Viva del municipio San Juan de Nicaragua, la espesa selva de la Reserva Biológica Indio Maíz comenzó a arder. El fuego fue detectado en su fase inicial y las alarmas llegaron a las pocas horas, pero transcurrieron tres días sin que las autoridades de gobierno activaran contingentes de mitigación para evitar la catástrofe ambiental.
En diez días de fuego sin control, un total de 5,551.33 hectáreas de bosque fueron arrasadas. El 44% de los daños se concentraron en la Reserva Biológica Indio Maíz, y el restante 56% en el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan, según un estudio elaborado por el Centro Humboldt, Fundación del Río y la Universidad Centroamericana, con el apoyo de los gobiernos comunales, que será presentado este miércoles, a un año de la catástrofe ecológica.
Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río, organización ambiental con 29 años de trabajo por la conservación de las áreas protegidas del sureste de Nicaragua, recuerda que en la tarde del martes 3 de abril, los dirigentes de los gobiernos Rama y Kriol, les informaron de un pequeño incendio a 4 kilómetros del municipio San Juan de Nicaragua, en Siempre Viva, sobre la ribera del río Indio.
Mediante satélites comprobaron la existencia de tres puntosde calor e inmediatamente emitieron la alerta.
“Sabíamos la situación de riesgo que se presentaba en la zona, sobre todo de cara a un incendio, porque podría aumentar su magnitud debido al material forestal que había dejado el impacto del huracán (Otto), sumado a los fuertes vientos y la época de verano; eran los factores que visualizamos para emitir una alerta a nivel nacional”, rememora Ruiz, quien se encuentra en el exilio luego que el régimen de Daniel Ortega retirara la personaría jurídica de su organización y ocupara sus equipos y oficina.
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En la capital, ese martes también comenzó a encenderse lachispa de la resistencia ciudadana que quince días más tarde desencadenó en un estallidosocial sin precedentes que el régimen reprimió con fuerza letal, causando entre325 y 500 muertes, una cantidad no precisa de personas desaparecidas y 802prisioneros políticos.
Madelaine Caracas, para entonces integrada en la lucha feminista y sensible a la situación de vulnerabilidad de otros sectores sociales, como las comunidades indígenas que estaban en riesgo con el incendio en la reserva biológica, fue una de las primeras en alzar su voz.
Inicialmente, Twitter y Facebook se llenaron de mensajes de indignación ante la falta de información sobre el hecho que, aunque distante, resultó prioritario para jóvenes que tenían clara la dimensión de la gravedad y el valor vital del recurso, dice Caracas.
La Reserva Biológica Indio Maíz, localizada al suroriente del país, es uno de los más valiosos recursos naturales, su importancia radica en los servicios ecosistémicos que provee al país y al mundo, captando gases de efecto invernadero, proveyendo agua, manteniendo un microclima local y aprovechándose para el turismo y la investigación. Además, sus 3,156 kilómetros cuadrados, son hábitat de decenas de especies animales y vegetales. La reserva alberga el 70% de la biodiversidad del país y en ella habitan las comunidades originarias Rama y Kriol.
ERRORES QUEDESPERTARON CONCIENCIA
A un año del suceso, Amaru Ruiz repasa los eventos e identificauna cadena de errores en el manejo de la emergencia por parte del gobierno.
El Gobierno fue “negligente” concluye, identificando como la principal falla la falta de acciones preventivas.
Ante el incendio Ruiz considera que las autoridades fallanal apartar a las organizaciones con presencia en la zona y tratar decentralizar la información, mediante el bloqueo a medios de comunicación independiente,“cuando la población estaba viendo a través de las redes sociales laenvergadura”.
El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) y el Sistema Nacional de Prevención de Desastres (Sinapred) “no tenían el monitoreo de puntos de calor en tiempo real, a pesar que el acceso a la información que suministra la NASA es gratis y está disponible, esto también lo denunciamos”, menciona el presidente de la Fundación del Río, organización que es parte de las nueve oenegés a las que el régimen canceló su personaría jurídica.
Para el 6 de abril, la Fundación del Río junto organizaciones miembros del Grupo Cocibolca y autoridades locales, a través de redes sociales y medios de comunicación independientes ya alertaban de un fuego sin control que avanzaba hacia la zona núcleo de la Indio Maíz. La afectación estimada superaba las 3,000 hectáreas, pero la vicepresidenta Rosario Murillo, desde los canales oficialistas sostuvo que se trataba de “noticias falsas”, porque el evento no representaba peligro para la población.
“Con estas cosas tan serias, que tanto nos preocupan, quetanto nos conmueven y que ponen en riesgo la flora, la fauna y a los sereshumanos en todas estas zonas, no deberíamos jugar”, dijo, y 24 horas más tarde informósobre el decreto de alerta amarilla por incendio en diez departamentos delpaís, incluido Río San Juan.
Luego trascendió el rechazo de la ayuda humanitaria ofrecidapor Costa Rica, una decisión desafortunada, dice Ruiz al aseverar que la Unidadde Bomberos Forestales de Costa Rica, son los mejor calificados en la región capacitadospor el Servicio Forestal de Estados Unidos.
Fue ese evento lo que trasladó los reclamos en redessociales a las calles de Managua bajo el movimiento SOS Indio Maíz, recuerda lalíder estudiantil Madelaine Caracas quien junto a Eloisa Altamirano se pusieronal frente de las primeras protestas.
“El rechazo de la ayuda fue recibido como un golpe directo para Nicaragua y el bienestar de la población y las comunidades indígenas”, cuenta la joven cuya activa participación en las manifestaciones cívicas la llevó a integrar la Coordinadora Universitaria por la Democracia, agrupada en la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.
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El 10 de abril fue el primer plantón frente a la UniversidadCentroamericana, al que acudieron alrededor de 300 personas. Sin conocerse ni planearloese día los jóvenes comenzaron un proceso histórico en Nicaragua. Repitieronotra manifestación el 12 de abril, que fue reprimida por la Policía y turbasorteguistas que organizaron una contra marcha.
Caracas revela que fue en esos espacios que se reconocieron ycomenzaron a perder el miedo ante el poder. “Los jóvenes no teníamos acceso ala información, ni participación política y había un gran poder ejercido por ladictadura y de repente la lucha por tus derechos te hace sobrepasar el miedo”,reflexiona.
El incendio solo pudo ser frenado con el apoyo técnico de ElSalvador, Honduras y México.
Las autoridades presentaron al campesino Miguel Ángel DíazSevilla, como el responsable del incendio y presentaron como evidencias en sucontra un encendedor y fotografías del terreno utilizado para la siembra ydonde se ubicaron los focos de incendio.
El hombre quedó en libertad y solo fue castigado con horasde trabajo en la municipalidad de El Castillo.
MEDIOAMBIENTE DEBE ESTAR EN AGENGA DE DIÁLOGO
Con la respuesta de los jóvenes ante la emergencia ocurrida el año pasado en la Reserva Biológica Indio Maíz quedó demostrado “que existe una conciencia ambiental cada vez más fuerte, en la que se exige que el gobierno tome acción en función de los problemas ambientales que venimos sufriendo el país” dice Amaru Ruiz, al plantear que el tema ambiental debe ser un punto de agenda en cualquier diálogo político y cualquier iniciativa de transformación del país, como las que se llevan entre el gobierno de Daniel Ortega y la Alianza Cívica para buscar una salida a la crisis sociopolítica en el país.
“Entendemos que no tenga la prioridad de otros temas que son de alguna manera más urgentes, pero eso no quiere decir que los actores políticos dejen por fuera el tema ambiental, si no más bien deben incorporarlo a su agenda de trabajo”, añade el director de la Fundación del Río.
FUNIDES: EL GOBIERNO DEBE ACTUAR
La Fundación para el Desarrollo (Funides) recuerda que es la función del sector público prevenir y preservar las áreas protegidas. No obstante, califica de ambicioso el Plan de acción contra incendios forestales y agropecuarios en áreas protegidas del gobierno, mediante el cual se propone reducir a la mitad este tipo de eventos respecto a 2018, que en su mayoría están asociados a malas prácticas arraigadas en los procesos agrícolas y caza furtiva.
“Para alcanzar el ambicioso objetivo de reducción deincendios es vital que se trabaje en la prevención y la identificación de zonasde riesgo potenciales… A la identificación de las zonas de riesgo, le debeseguir la elaboración de los planes de prevención, específicos de cada zona”,propone el Funides bajo la advertencia: “no queda mucho bosque primario enNicaragua, si no logramos controlar pronto el problema de los incendiosforestales y el avance de la frontera agrícola, los bosques primarios quedaránreducidos a unos cuantos parques nacionales pequeños en lugares turísticos”.
Las proyecciones “de baja humedad, baja precipitación yconsiderables movimientos de masa de aire por las diferencias de presiónatmosférica, aumentan la probabilidad de incendios en este año”, advierteFunides, que califica de alarmante la ocurrencia de incendios en sitios conespecies únicas y con poca presencia en la mayor parte del territorio, como sonlas áreas de pino y manglar.
Menciona un incendio forestal en Venecia, Estelí, que afectóa 250 manzanas de una de las últimas reservas de pino de la zona y otro en Pine Wood Creek, Kukra Hill.
Según datos del centro de investigación, en el período del 8de marzo de 2018 al 7 de marzo de 2019 se registraron 33,426 incendios, de loscuales 25 por ciento ocurrieron en áreas protegidas. Los departamentos másafectados por incendios en 2018 fueron: Juigalpa, Chontales, León, Chinandega,Nueva Segovia, Estelí, Madriz, Matagalpa.
