Doña Chica, la campesina desterrada
A juzgar por las fotografías,pareciera que Francisca Ramírez, doña Chica, está en La Fonseca, Nueva Guinea,cultivando algunas de las 200 manzanas que por años fueron parte de su patrimonio:camina acompañada de otros campesinos entre las hileras de plantas de frijolesque se extienden por un verde paisaje montañoso. Sin embargo, la realidad esque está al otro lado de la frontera de Nicaragua, en Upala, Alajuela,cultivando las tierras de una finca que rentan entre varios y con las quebuscan alcanzar la sostenibilidad de 50 familias desplazadas por la dictadurade Daniel Ortega. Doña Chica está lejos de su tierra y de sus tierras.
El sábado 8 de febrero, estalideresa anticanal y azote contra el dictador Daniel Ortega, narró el dramahumanitario que sufren decenas de campesinos en Costa Rica y de lo muy poco seinforma. Los medios de comunicación que acompañaron a Kelly Clements, AltaComisionada Adjunta de Naciones Unidas para los Refugiados, mostraron a estamujer robusta y de baja estatura viviendo en condiciones de pobreza extrema;siendo gráfico, bajo champas de plásticos y sobre camas construidas con palos yretazos de maderas.
Ella, como miles deciudadanos nicaragüenses, huyó de la dictadura orteguista para resguardar suvida en un país cercano. Tras una fuerte represión que dejó un saldo de 325personas muertas en 2018, Francisca decidió cruzar la frontera por puntosciegos con la esperanza de organizar desde el exilio a estudiantes ycampesinos, pero encontró desolación y desesperanza. “Vi a jóvenesbaleados durmiendo en el mero suelo, sincomer. Eso fue doloroso y dramático”, recuerda.
Francisca encarna el drama de campesinos que han sido desplazados. Al contarlo evoca recuerdos de su familia que por 1960, en los tiempos del dictador Anastasio Somoza Debayle, fue forzada a migrar del Occidente de Nicaragua hacia las tierras boscosas del Caribe Sur de Nicaragua. Cincuenta años después, le tocó a ella dejar su propiedades y establecerse en un país al que nunca pensó llegar. En el siglo pasado Somoza echó del Pacífico a miles de campesinos para extender el cultivo del algodón mientras en la década de 2010, Ortega pretendió arrebatar a otra generación de campesinos las propiedades para construir un canal interoceánico que partiría en dos el país.
¿Usted cómo ha logrado sobrevivir en Costa Rica, sinsus tierras de La Fonseca?
(El exilio) ha sido uno delos sufrimientos más duros que he vivido. Los campesinos luchamos por cincoaños para no ser desplazados de nuestras tierras y nos sentíamos seguros porquetrabajábamos la tierra, teníamos todas nuestras necesidades alimentariascubiertas. Salir desplazada y encontrarte con tanta crisis humanitaria, contanta gente sufriendo, ha sido el dolor más grande de mi vida.
¿Cómo fueron esos primeros días o meses de exilio?
Triste. No me quería ir de mipaís, yo quería seguir luchando en Nicaragua, pero estábamos endesigualdad. Nosotros estábamos luchandocon una bandera azul y blanco y el Gobierno con armas. No tenía sentido seguirponiendo el pecho.
Usted llegó a San José, ¿vivió ese drama de vivir encasas de campaña para refugiados?
Cuando yo llegué a Costa Ricatuve un gran respaldo de las organizaciones de Derechos Humanos. Algunasorganizaciones me ofrecieron que me fuera a México u otros lugares, pero yodecidí luchar con la gente, con el sufrimiento de todos y no quise movermede Costa Rica. Decidí quedarme paraestar con mi pueblo, además que quedarme en Costa Rica era como estar enNicaragua, porque sólo una frontera nos dividía y eso me daba una granesperanza.
Hace unos días vi un vídeo en el que usted sale en uncampamento improvisado, ¿hay gente viviendo en condiciones de pobreza extremaen Costa Rica?
Montones de personas. Todoslos días hay personas que quisieran que uno les dé dónde acampar, al menos conun plástico. Hay muchas personas durmiendo en el suelo debajo de un plástico,bajo cuatro varas y plástico. Hemos buscado mecanismos para lograr colchones,mosquiteros, sin resultado. No hemos tenido condiciones humanas para vivir. Yoquisiera vivir una vida digna. En Nicaragua, no éramos ricos, pero no vivíamosde esta forma. Para mí ha sido bien difícil ver a personas durmiendo en elsuelo. Es triste, y es tan duro que hasta que lo ves, los creés.
Doña Francisca, ¿usted está durmiendo en una champa?,¿o ya le ha tocado?
No es que me ha tocado, estoyviviendo y durmiendo en una casa de plástico. Fui una de las primeras en venira esta finca que nos rentaron y dormí en el suelo. Una vez dormimos encima deuna culebra, nos dimos un gran susto cuando levantamos una carpa, y ahí estabala serpiente. Cada día trato de apoyar a otras familias, y siempre quedo deúltimo en conseguir techo. No ha sido fácil, pero me siento feliz por lo pocoque puedo hacer por los demás.
Guarda silencio e intentaseguir contando su historia de exilio con la voz quebrada, con la pena de sernadie en un país ajeno.
***
Nació en La Fonseca, en 1977,y desde muy niña, a los 12 años, Francisca empezó a trabajar la tierra hastahacerse ducha en el negocio agrícola, comprando granos a los finqueros yvendiéndolos en los mercados de Nicaragua. Así, de a poco, se convirtió enpropietaria de 200 manzanas de tierras y una flota de camiones con los quemovía mercancías desde su comunidad y puertos de montaña a los centros decompras populares. “Hoy no contamos con nada, más que con la esperanza de saliradelante”, me dice.
Bajo un cielo nuboso, lalideresa campesina de piel tostada por el sol y de 1.50 metros de estatura,posó para Despacho 505 a la par de extensas plantaciones de frijoles. DoñaChica se mostró como una mujer acostumbrada al trabajo rudo y duro, fuerte ycon la sensación de estar empezando de cero, pero con la certeza de que suestancia en Costa Rica es momentánea. El hecho de estar haciendo lo que saberhacer, llegó a decir, le ha servido para enfrentar las consecuenciassicológicas del exilio. “Cuando tengamos un granero esperamos ayudar a másnicaragüenses”, agrega con optimismo, mientras cuenta que han logrado rentarotras propiedades en las que plantó plátanos y otros cultivos que comercializaráen mercados de Heredia.
El campo es su vida y lo que ha emprendido en el país vecino es sólo una preparación de terreno que le dé ánimos al campesinado a seguir en esta lucha sin cuartel contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Todos los campesinos que la acompañan han sido despojados de sus tierras y tras las amenazas de muerte que sufren en las zonas rurales del país, tomaron la dura de decisión de mudarse a Costa Rica con mujeres y niños.
Usted qué hace actualmente en Costa Rica, vi que estácultivando frijoles…
No hay ninguna organización, ninguna ONG, querespalde la crisis humanitaria que vivimos en Costa Rica. Yo toqué muchaspuertas cuando la gente estaba pasando hambre, pero me dijeron que no habíaningún rubro con el que pudieran ayudar. El campesino es el más vulnerable, sintierra no trabaja y hay familias que trabajamos de sol a sol en un mercado paraalquilar una propiedad. Comenzamos a alquilar, a pedir dinero a algunosnicaragüenses, nos hicimos de deuda, pero hoy tenemos esperanzas de teneralgunos cultivos como el plátano, que en un mes tendremos la primera cosecha, yfrijoles que tenemos 40 hectáreas, equivalente a 80 manzanas. Hay varios gruposde campesinos, en diferentes lugares.
¿De cuántas familias estamos hablando?
Somos un grupo que no teníacondiciones alimentarias y decidió juntarse con 57 familias, que equivalen a más de 200 nicaragüenses. Freddy Mairena,Nury Sequeira, Nelson Oseda y Manuel Sosa, que luchábamos desde que nosopusimos al proyecto del canal, apoyamos a familias que andaban con todos susmiembros. No contábamos con nada. Cuando tengamos un granero esperamos ayudar amás nicaragüenses.
Estos productos son para autoconsumo o pretenden ser autososteniblescomo negocio…
El objetivo es alimentarnos,pero no hemos tenido financiamiento más que de dos organizaciones (Acnur, quenos financió 20 manzanas de frijoles y 10 de plátanos) y Pan para el Mundo quenos ha ayudado con techo. Alguna parte de la cosecha la tendremos que venderpara pagar deudas, pero esperamos seguir luchando para alcanzar lasostenibilidad.
¿Y qué pasó con sus bienes en La Fonseca?
Nosotros contábamos con unterreno de 200 manzanas, mi hijos tenían sus casas, mi familia no era rica peroteníamos mejores condiciones. A mi me encantaba el negocio, tenía mitransporte, recogía toda la producción de los campesinos de la zona. Trabajépor 20 años en el mercado Oriental, llevaba 10 y hasta 20 camiones a losmercados cargados de granos. Tenía mi finca, mi ganado, tenía una vidadiferente. Y me he encontrado con personas que tenían sus empresas en Nicaraguay los veo limpiando en los mercados, buscando trabajo, con lágrimas en losojos, pero esa es la realidad que estamos viviendo muchos, no solo doñaFrancisca, sino miles.
¿Cuántos camiones tenía?
Tenía más de 100 cabezas deganado, tres camiones, una camioneta, varias motos. Teníamos una economía muybuena. Teníamos negocios de abarrotes en los puertos de montañas, nunca hice uninventario porque nunca creí que íbamos a llegar a esto. Una de las fincas aúnse mantiene, pero 70 manzanas que estaban inscritas ya están ocupadas por unaspersonas. Creemos que es nuestra tierra y cuando regresemos la vamos arecuperar.
Actualmente, cuál es su patrimonio…
(Ríe) No contamos con nada,más que con la esperanza de salir adelante. Tenemos un camioncito que uncostarricense nos dio al crédito para que trabajáramos en un mercado deHeredia. Ese camión es el que mueve al campesino. No tenemos nada, pero sí laesperanza de seguir luchando por nuestra patria. Tenemos cuatro propiedadesrentadas para sembrar yuca y frijoles.
***
Francisca Ramírez y MedardoMairena fueron dos de los campesinos más visibles de la lucha anticanal quelideraron a través del Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, Lago ySoberanía, creado con el objetivo de oponerse a la construcción de un canalinteroceánico, a manos del empresario chino Wang Jing. Desde el surgimiento delmovimiento, junto con miles de campesinos azotaron con protestas a DanielOrtega para que derogara la ley que entregaba por 50 años, prorrogable a 50más, el territorio nicaragüense. Esaacción motivó que Ortega los reprimiera sin compasión por más de cinco años.Resistieron, y en abril de 2018 se sumaron a Rebelión Cívica, protagonizada porlos estudiantes universitarios.
Ahora ambos líderes seencuentran en aceras distintas. Mairena sufrió vejámenes en la cárcel durante oncemeses, mientras Ramírez se fue al exilio el 27 de diciembre de 2018, a laespera de un pronto retorno. Ella en Costa Rica y él en Nicaragua hanreorientado sus objetivos y, sin ser explícitos, se acusan mutuamente dedividir al campesinado nicaragüense. En su defensa, la lideresa dice que lasbases territoriales están desesperadas y que no quieren que el país caiga enlos mismos errores del pasado de los políticos tradicionales. La unidad, agregadesde su calvario, es urgente.
Doña Francisca, son ideas mías o usted ha hecho a unlado el trabajo de incidencia política. Al principio la noté más activa en suliderazgo en San José.
Las bases luchan donde sea.Cuando se dieron las protestas no mirabas a nadie que quisiera arriesgarse,pero mirabas estudiantes, campesinos, ciudadanos de barrios. La prioridad debeser la gente, y las organizaciones se hacen de bases, y vale la pena no dejarsolo a nadie. El poder lo tiene el pueblo y es el pueblo que tiene que luchar.Hay pobres que luchamos por justicia y decimos “no se puede cambiar sino hayjusticia para las víctimas y presos políticos”. Tenemos diferentes intereses,nosotros luchamos por justicia, porque haya libertad, porque haya Estado dederecho. Unos luchamos por derechos y otros piensan que el poder es lo másimportante. Eso es lo que me motiva, saber que vale la pena luchar por lagente.
Usted confía en el liderazgo de Medarno Mairena, es elrepresentante del campesinado más visible en Nicaragua ahora…
El Movimiento Campesinosurgió de diferentes procedencias, nosotros no veíamos ideologías, nacimos conel objetivo de luchar por el derecho de los campesinos a sus propiedades.Nosotros tenemos un objetivo que es el respeto a los derechos campesinos, no tepuedo decir que Medardo está haciendo malas cosas, él sabrá qué hace porquelamentablemente no me he podido ver con Medardo, no sé cuál es su estrategia,ni qué ruta. Pero puedo decir que las bases campesinas siguen con la mismavisión del campesino.
¿Usted se siente representada por él?
Nosotros hemos dicho que cualquier persona que quiera representar a los nicaragüenses tiene que hacerlo con transparencia, con honestidad porque estamos cansados de que las cosas se hagan a la espalda del pueblo, que se hagan en encerronas. Nosotros no aceptamos ninguna negociación porque no somos objetos, somos sujetos de derechos. Cualquier persona que quiera representarnos tiene que ser transparente. Habrá que esperar y darle tiempo y ver si es Medardo, pero sí tenemos una necesidad de que se forme la Coalición, con la unidad de todos.

No pretendo que hable mal de Medardo, pero insisto:¿Medardo es el representante de los campesinos, ve en él esas cualidades quemenciona?
Lo que te puedo decir es quenosotros sentimos mucho dolor y mucha tristeza por los partidos políticostradicionales. ¿Cómo puedo confiar en alguien que fue a elecciones con Ortegasabiendo que le iban a robar? Los partidos políticos tradicionales nos hanhecho tanto daño a Nicaragua y solo negocian espacios, negocian cada muerto,negocian a cambio de poder. Yo quisiera que dejen sus intereses y vean por elpueblo. Que vean sus errores.
Se tiene la impresión que las dirigencias delcampesinado están divididas y enfocadas en aspectos distintos. ¿Usted estaríadispuesta a encontrarse con Medardo?
Hemos tenido las puertasabiertas toda la vida. Nadie de los dirigentes nos ha venido a visitar, peroestamos abiertos a recibirlos. Repito, las bases quieren que sean tomadas encuenta, y eso lo tiene que escuchar Medardo. La esencia del problema no es doñaFrancisca y Medardo, el problema es que las bases sean tomadas en cuenta.
¿Usted mantiene contacto con el campesinado que aúnresiste en Nicaragua? ¿Qué le dicen?
Sí, seguimos en comunicación.La gente sigue planteando demandas y una nueva forma de hacer política porqueno quieren más caudillos, más dedazos. No queremos un fracaso más en lahistoria, no queremos repetir errores. Queremos una coalición sin exclusión,pero deben tomar en cuenta a las bases.
Usted me dijo que 2020 es clave para el país ycoincido con usted, para mí es clave porque es el año en que se debe consolidarla unidad, pero es algo difícil de lograr, hasta utópico.
Se mira una tarea difícil.Hay gente que está durmiendo tranquilamente sin las dificultades del exilio,pero tengo la esperanza de que todos los sectores reflexionen, vean elsufrimiento del pueblo y piensen en la unidad. La gente tiene que limarasperezas. Tenemos que salir de la dictadura de Ortega. Todos tenemos que hacerun ejercicio de conciencia. Yo quisiera regresar mañana a mi país, yo no quieroestar en el exilio, y por la misma necesidad, depresión, sofoque, tristeza, meven como que genero conflicto, pero es que estás demandando rapidez.
Han regresados algunos líderes a Nicaragua, ¿bajo quécondiciones usted retornaría al país?
Vamos a seguir esperando.Tengo la presión de muchos campesinos, que están organizados en Costa Rica yNicaragua, de regresar al país, pero la gente quiere una ruta clara. Ayer uncampesino, me dijo: “Yo quiero estar claro por quién voy a ir a morir, si vamosa volver a las calles debemos tener una ruta clara”. Cuando haya una ruta clarapor la cual ir a la calles, vamos a regresar. Cada día que pasa es un día desufrimiento en el exilio.





