Elecciones adelantadas se esfuman

La comunidad internacional ha dejado de presionar a Ortegapara que adelante las elecciones generales de 2021, mientras que la oposición empiezaa labrar el terreno para concurrir en unidad.

Casi 30 años después de la transición a la democracia conVioleta Barrios de Chamorro, Nicaragua y la oposición política asisten a unescenario similar al que vivieron en 1990: lograr la unidad de todos partidos ysectores de la sociedad y presionar al régimen de Daniel Ortega para que acepteadelantar las elecciones generales de 2021, como solución pacífica a la crisisque vive el país desde abril de 2018. Sin embargo, de esas dos misiones, laprimera ha entrado en el sinuoso camino del consenso de las fuerzas políticas,mientras que la otra parece esfumarse.

Así, la euforia por unas generales antes de 2021 que emanóde la rebelión cívica de abril de 2018, y luego capitalizada por la AlianzaCívica por la Justicia y la Democracia, se esfuma en el país, o al menos hastalo que resta de este año.  “Ya no seenfatiza en adelantar elecciones, aunque las firmas encuestadoras demuestranque la oposición está dividida, débil, mal organizada o desorganizada, y que elFrente Sandinista, aunque está golpeado, se encuentra más listo”, dice elexcanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa.

LA COMUNIDADINTERNACIONAL Y LAS ELECCIONES

Esa visión de la oposición nicaragüense, de acuerdo conespecialistas, ha provocado que la comunidad internacional, principalmenteEstados Unidos y la Unión Europea, se desencante por presionar un anticipoelectoral y, más bien, apueste por reformas que den credibilidad ytransparencia a los comicios de 2021.

Sobre esto, Aguirre Sacasa comenta que  ha cambiado el discurso sobre el temaelectoral en Nicaragua, y recuerda cómo cualquier comunicación que salía delCongreso de Estados Unidos, el Departamento de Estado o la misma Casa Blanca deDonald Trump, incluía de cajón una referencia al adelanto de las elecciones presidenciales.

“Con el pasar del tiempo, las expectativas de la oposición y de las capitales del mundo que están involucradas en la crisis, han ido aterrizando a la realidad”, expuso Sacasa el mismo día que el Consejo Europeo de la Unión Europea aprobó un marco para aplicar sanciones individuales a funcionarios del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y en el que se hizo referencia a reformas electorales que permitieran restaurar la confianza de las instituciones públicas.

De acuerdo con analista, el Frente Sandinista está preparado para ir a elecciones, pero teme a las encuestas que le dan cierta ventaja sobre la oposición. CORTESÍA / DESPACHO 505

“Las elecciones adelantadas se vienen esfumando porque elGobierno no tiene interés en ella”, dice por su parte el analista político yexembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila. También valora que, aunque no se presione por un adelanto,la comunidad internacional sigue constatando el cierre irracional del régimenpor buscar una solución a la crisis, e insiste, dice,  en la liberación de los presos políticos, larestauración de libertades públicas, y un proceso electoral creíble.

“Es cierto que la UE ya no está hablando de eleccionesadelantadas, pero el marco jurídico que aprobó la UE habla de un procesoelectoral y da a entender que respaldan elecciones libres, no hablan deelecciones adelantadas, pero abogan por la solución política que es electoral.Si el Gobierno quiere resolver la crisis tiene que contemplar hacer eleccioneslo más pronto posible”, señala.

Mario Arana, miembro de la Alianza Cívica, dijo que no hanabandonado la postura de que las elecciones se debería de adelantar, porque larealidad refleja que  hay un sentido deurgencia en la población para salir de esta crisis. “Creemos que la mejormanera de resolverla es recurriendo al soberano, a través de una elección”,señala.

“Ortega le ha dado largas a las elecciones,  y para ir a elecciones necesitás reformas, yentre lo que hacés reforma y que podás tener una elección, estás básicamente aun año de eso, y eso empieza en el momento en que inicia una negociación, y demomento no se ve indicio de que se está encaminando. Asumo que Ortega se abriráa una negociación de reformas electorales, se necesitan, son vitales, sino difícilmentehabrá legitimidad”, añadió el economista.

De momento,  Ortega semuestra convencido de no convocar a elecciones anticipadas, aunque los expertosconsideran que el panorama podría cambiar si los países como Canadá, EstadosUnidos y UE sancionan más fuerte al régimen. El 11 de noviembre se vence elplazo para que la Comisión de Alto Nivel para Nicaragua entregue a laOrganización de Estados Americanos (OEA) un informe sobre la situación delpaís, y no se ve ahí un medida que presione al régimen para aceptar reformar oadelantar elecciones, pues suspender a Nicaragua de ese organismo panamericanose muestra difícil en tanto no se tenga los 24 votos necesarios. Según fuentesde la Alianza, lo que podría surgir es  una resolución de advertencia al régimen deque si no aplica reformas electorales, desconocerían el proceso de 2021.

SUICIDIO PARA LAOPOSICIÓN

Aún así Ortega aceptara adelantar las elecciones,  que es improbable, la que se llevaría la peorparte será la oposición, dada su marcada diferencia, y más, si no logra que eldictador acepte implementar las reformas electorales para que el proceso sea transparente.Las agrupaciones cívicas que surgieron a raíz de la crisis -la Unidad NacionalAzul y Blanco (UNAB),  la Alianza Cívicay el Grupo Pro Reforma- han presentado propuestas que se centran principalmenteen eliminar la reelección, devolver la confianza en el sistema electoral y elrestablecimiento de los mecanismos de participación ciudadana.

Una encuesta de la firma CID Gallup, presentada enseptiembre pasado,  reveló laimpopularidad que enfrentan los partidos políticos tradicionales entre laciudadanía nicaragüense, al punto que el 66% dijo no identificarse confacciones políticas existentes y solo 4% mostró afinidad con el Partido Liberal Constitucionalista de ArnoldoAlemán y 2% con Ciudadanos por la Libertad (CxL).

Pese a la mala imagen que carga el Frente Sandinista,  el 25% de los encuestados respondió tenerpreferencias con este. “Adelantar elecciones sería un suicidio para la oposición,pero Daniel Ortega, cuenta con la experiencia de 1990, año en el que todas lasencuestas le daban una victoria. Ortega no se confía de sus simpatizantes, yteme que en elecciones libres, podría perder, si es que se logra organizar laoposición, algo que hasta la fecha no ha pasado”, valora Aguirre Sacasa.

Mientras la oposición no logre una verdadera unidad y pujepor reformas verdaderas al sistema electoral, Ortega llegaría a 2021 conamplias ventajas para perpetuarse en el poder por otro quinquenio más. El únicopartido que se muestra opositor es Ciudadanos por la Libertad (CxL),  – con escaso respaldo entre el electorado – querecientemente presentó a un grupo de asesores para que consigan la unidad detodos los sectores sociales.

Entre esas figuras están el exministro de Educación, Humberto Belli, y los exembajadores de Nicaragua en Washington,  Bosco Matamoros y Arturo Cruz. Este último dijo en un evento de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amchan) que el reto de los sectores sociales es elegir un partido confiable para participar en un proceso electoral, descartando que se forme uno nuevo, y apostando por la casilla de CxL como el “vehículo” confiable sobre el que se puede organizar la Unión Nacional Opositora (UNO) del futuro.

COALICIÓN OPOSITORASÍ

Otra encuesta de la firma Borge & Asociados, realizadaentre el 12 y el 20 de septiembre, reveló que un 27.2% de la población estaríadispuesta a votar por una coalición opositora, integrada por Alianza Cívica porla Justicia y la Democracia y la Unidad Nacional Azul y Blanco, en unaseventuales elecciones.

La firma costarricense también publicó un sondeo de opiniónque mostró un aumento del apoyo a una coalición azul y blanco. El ejercicio dioun puntaje positivo de 44% a la oposición mientras al Frente Sandinista 36%.

En un sondeo, Gallup se registró que un 44% de la ciudadanía ve positivo una coalición entre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia con la Unidad Nacional Azul y Blanco, mientras un 28% declara una opinión desfavorable hacia esa posibilidad.

La Alianza Cívica fue la agrupación política con la que sentó Ortega para buscar una salida a la crisis que vive el país desde abril de 2018. CORTESÍA / DESPACHO 505

La Alianza Cívica es el único grupo opositor que goza delreconocimiento internacional para fungir como interlocutor  en un diálogo con el régimen orteguista, y ala fecha no ha dicho si aceptaría o no ir a una elecciones en la casilla deCxL, y más bien se ha enfocado en emprender una serie de reuniones con diversossectores  para formar una “grancoalición”.

“Sobre la casilla, no se ha tomado una decisión, porque loprimero es formar una coalición, y luego tomar la decisión de qué es lo quecorresponde, ya las reformas electorales no dirán si hay espacios para nuevospartidos o no, que es algo que la UNAB y la Alianza van a querer tener claropara tomar una decisión final”, respondió Arana.

En un reciente comunicado la Alianza informó que realizaráreuniones para avanzar a la conformación de una gran coalición y para ello seentrevistará  con “movimientos sociales,partidos políticos, sectores económicos, gremiales y territoriales, yexponerles su posición sobre los elementos fundamentales de esta.

Según la Alianza, la gran coalición opositora busca serincluyente, amplia y representativa, y se muestra dispuesta a abordar los temasrelacionados a las reformas electorales, “necesarias para llevar a caboelecciones transparentes, confiables, seguras y adelantadas”. Esteagrupación,  reúne a académicos,empresarios, estudiantes, campesinos y sociedad civil.

La otra facción opositora es la UNAB, y a la que pertenecela Alianza Cívica, también agrupa a diversos sectores sociales del país.Violeta Granera, miembro del Consejo Político de la organización, al ser consultadasi aún guarda esperanzas de que el régimen acepte un adelanto electoraldijo:  “Estamos luchando por eleccioneslibres, transparentes, competitivas y adelantas”.

“No estamos pensando en clave de esperanza sino de necesidad urgente. Y para ello estamos redoblando esfuerzos a lo interno y frente a la comunidad internacional. Estamos muy claros que el régimen no tiene voluntad de dejar el poder, por lo tanto, debemos forzarlo”, agregó la política nicaragüense.

CxL presentó a tres asesores que le ayuda a buscar la unidad. CORTESÍA / DESPACHO 505

Granera dejó entrever que la Unidad Nacional no participaría en unas elecciones en la casillade CxL, pues considera que hay consenso en todos los sectores civiles de laoposición en el derecho a conformar una coalición política “azul y blanco” quecuente con su propia casilla.

“Es claro que en Nicaragua colapsó el sistema de partidospolíticos, igual que el resto de la institucionalidad. La mayoría de losnicaragüenses quieren una oferta nueva, alejada de los errores políticos que sehan cometido. La ciudadanía está rechazando más de lo mismo. Hay un compromisoético político con su sacrifico. Y debemos luchar porque la nueva Nicaraguapost Ortega responda a sus demandas legítimas de justicia, libertad yoportunidades para todos”, dijo.

ACUSACIONES

A lo interno del partido político CxL ven a la Unidad comouna agrupación de oenegés que se identifican con el Movimiento RenovadorSandinista (MRS). “CxL no quiere nada con la UNAB, o sea, que la división entreellos es rampante, y otra división son las quejas de algunos representantes deexcarcelados y campesinos que acusan a la UNAB de andar conociendo el mundo”,dijo una fuente cercana a CxL.

En la otra acera de las agrupaciones corre la crítica queCxL quiere liderar la gran coalición como la de 1990 que encabezó VioletaBarrios de Chamorro, una apuesta, dicen, de las élites económicas.  Despacho 505 intentó comunicarse con lapresidente de este partido, Kitty Monterrey, pero no hubo respuesta.

La coalición, según Arana, tiene que ir más allá de la Alianza y la UNAB, por tanto deberá involucrar a partidos políticos.  “Hemos dicho que la postura de Arturo Cruz es personal, y la Alianza se pronunció por una amplia coalición. Se debe procurar la unidad más amplia posible”, insiste, aunque reconoce que CxL es un partido cercano a la Alianza Cívica.

María Fernanda Flores lidera la bancada del PLC, el partido de su esposo y caudillo Arnoldo Alemán. CORTESÍA DESPACHO 505

“Hay una gran voluntad por la unidad, pero hay mucho quedebatir y negociar, es un proceso y cada quién tiene derecho a su punto devista. Estamos llamando a organizarnos y prepararnos a lo que venga, para quese salga de la crisis.  Todos estos años,el régimen ha moldeado el poder a su semejanza, las propuestas que estamosviendo hablan de la despartidización de las instituciones”, plantea.

El miembro de la Alianza manifestó que esa búsqueda de launidad los llevará a acercarse a partidos tildados como satélites de ladictadura, una movida arriesgada que podría ensuciar la búsqueda de esa  gran coalición. En otro comunicado emitidoeste martes por la UNAB, se informó que ambas agrupaciones civiles han logradoconsenso en algunos puntos, sin embargo está pendiente discutir la relación con“el colapsado sistema de partidos políticos”.

“En estas circunstancias una cosa son los partidos y otrassus bases, muchas de estas bases estuvieron en los frentes de lucha. Eso tieneun valor muy importante que no puede ser ignorado, la Alianza está abierta atodos los partidos políticos. No hay una postura sectaria, todo lo contrario, yeso incluye hablar con los partidos zancudos. La coalición está en fase de explorarsu viabilidad”, defiende Arana.

Para este reportaje, Despacho 505 se comunicó con el PartidoLiberal Constitucionalista y el Partido Liberal Independiente, que con otrasfacciones llegan a 19 diputados en la Asamblea Nacional. María Fernanda Flores,jefa de la bancada del PLC no respondió nuestras llamadas que buscaban consultarlesi su partido buscaría la unidad por su cuenta o respaldaría a la UNAB y AlianzaCívica.

La historiadora y excomandante guerrillera Dora María Téllezconsidera que hay acercamiento de posiciones en materia de reformaselectorales. “Yo no veo división o unidad, eso es estático, si lo vemos comoalgo dinámico, pues tenés a la Alianza Cívica que no tiene expresionesterritoriales, pero si tiene expresión sectorial y la UNAB tiene expresionessectoriales y territoriales, ahí tenés dos grandes ejes, lo que se trata es deir construyendo los caminos para acercar las oposiciones”, analiza.

La oposición nicaragüense, agrupada en partidos políticos y organizaciones civiles que surgieron por la insurrección de abril, está llamada ahora a lograr una unidad verdadera con la que puedan derrotar a Ortega en las urnas, siempre y cuando existan garantías para celebrar elecciones en 2021. Si bien la UNAB y la Alianza tienen un camino político claro, deben lidiar para que no se impongan las ambiciones de las élites económicas o de los partidos que han jugado al ritmo de Ortega, o, peor aún, que organizaciones y liderazgos comiencen a maniobrar unos contra otros.