Nahomy, una joven madre marcada por la lucha contra la dictadura orteguista

La energía y optimismo que proyecta Nahomy contrasta con la realidad que vive desde hace dos años, cuando se vio obligada a exiliarse en Costa Rica para evitar ser encarcelada por la dictadura de Daniel Ortega, dejando en Nicaragua a sus tres hijos menores de edad.

En su vida no hay espacio para la tristeza, dice a DESPACHO 505 desde la capital costarricense al contar cómo ha aprovechado su perfil en la red social Facebook para «contagiar» con su buen humor al resto de exiliados nicaragüenses, transmitirles energía positiva para evitar el estrés que genera una realidad tan compleja como la que atraviesan.

“Yo no sirvo para estar triste, me río fácilmente y para mantener buen ánimo, salgo con mis ocurrencias y parece que logro el objetivo de contagiar con buen humor a otros amigos del grupo que están en el exilio, porque unos comentan las publicaciones y otros me escriben mensajes en privado, pero cuando me ven en persona se sorprenden al verme totalmente distinta, sin el desmadre” comparte la opositora que solo se identifica bajo el nombre de Nahomy.

Esta opositora nacida en 1988, dos años antes de la salida del poder de Daniel Ortega, creció en un hogar donde el sandinismo siempre estuvo asociado a desgracia.

“Mi familia que es de origen campesino, vivía en Jinotega, y en la comunidad donde habitaban hubo confiscaciones, a un familiar al que obligaron a ir al Servicio Militar lo mataron. También habían imposiciones y después que perdieron en 1990 vivían promoviendo y realizando asonadas y todo eso quedó marcado en mi vida”, dice para explicar que esas memorias son la base de su postura opositora al régimen de Nicaragua, que también lidera Daniel Ortega.

“Por eso, desde que era adolescente cuando alguien defendía a Daniel Ortega, les decía que ni siquiera sabían el daño que dejó al país el sandinismo, sin imaginarme que volverían en el 2007 para causar más sufrimiento y división en las familias nicaragüenses”, reflexiona.

NAHOMY PAGA CON EXILIO SU REBELDÍA A RÉGIMEN

En abril de 2018, Nahomy fue parte de las multitudinarias manifestaciones contra Ortega, y su valentía para manifestarse contra la dictadura, tanto en las calles como en redes sociales, le ha costado el exilio.

Nahomy fue parte de los autoconvocados de Rivas, pero su rebeldía le costó persecusión y amenaza de cárcel por lo que el 19 de enero del 2019 no tuvo más remedio que salir del país.

No obstante, su recorrido como activista política contra la dictadura comenzó en redes sociales en el año 2013 y al año siguiente, cuando surgió el movimiento contral el canal interoceánico, alzó su voz en las calles en apoyo a los campesinos.

Su objetivo ha sido desmentir las falsedades y violaciones de derechos humanos cometidos por los Ortega-Murillo y crear conciencia entre la población, sin buscar protagonismo, sostiene.

“Recuerdo que con las protestas anticanal fui conociendo nuevos grupos de opositores y el 10 de diciembre del 2014 que asistí a la primera marcha yo me trasladé de la ciudad de Rivas a Managua en un bus con otros opositores y nos detuvieron en cinco retenes policiales”, relata tras asegurar que mucho antes del 2018, la dictadura de Ortega ha estado encarcelando, violentando derechos humanos y reprimiendo a quienes opinan diferente.

Agregó que en otra ocasión fueron expulsados de Juigalpa y que la Policía hasta los sacó escoltados de la ciudad, para que no protestaran contra el proyecto del canal interoceánico.

“La gente me recomendó irme del país, porque ya estaban encarcelando a quienes se expresaban por redes sociales y un coyote, (traficante de migrantes), logró cruzarme por la frontera de Peñas Blancas a Costa Rica y para mí fue algo difícil porque yo siendo madre soltera tenía mi vida, mi negocio y mis hijos de 9, 13 y 14 años en Nicaragua y nunca antes había salido del país”, confía.

EXILIADOS EN CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD

En Costa Rica, Nahomy ha tenido que trabajar en cosas que nunca antes se imaginó, como cortar café entre barrancos y cuidar vacas y cabras. “También he trabajado en el cuido de niños, pero todos han sido trabajos temporales”, dijo.

Confirma que además del dolor y limitaciones que conlleva un exilio forzado, los nicaragüenses que han buscado refugio en Costa Rica también sufren la falta de empleo que se ha profundizado debido al coronavirus.

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, en el marco del Día Internacional del Migrante, calificó de «muy difícil» la situación de los migrantes nicaragüenses.

“En Costa Rica la situación socio-humanitaria y económica que viven los nicaragüenses es muy difícil, personas que viven en las calles, sin acceso a empleo o a salud, física o mental”, dijo el abogado del colectivo, Braulio Abarca.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de 108.000 nicaragüenses abandonaron Nicaragua entre 2018 y 2020, a raíz de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua.

No obstante, en 2021 organismos defensores adviritieron de una segunda ola migratoria forzada por la persecución del régimen y la incertidumbre sobre el rumbo del país, la cual se continuaría agravando.